jueves, 31 de diciembre de 2015

Carta al “hermanón” Ricardo Belmont

Estas líneas declinan contener cualquier manifestación de animadversión hacia usted. Su camino está colmado de popularidades, éxitos y tropiezos. Para algunos es un personaje carismático, positivo y esperanzador; para otros, un marginado por los de su clase, marcado por el fracaso y con arraigo en los sectores populares.

Coincido con su favorable apreciación del país. Vivimos en un territorio pluricultural, poseedor de un extraordinario patrimonio histórico y ambiental y, además, tenemos un pasado milenario del que convendría estar orgullosos. A mi parecer, somos igualmente una sociedad compleja, desigual, invertebrada, insolidaria, abarrotada de indiferencias, apatías y conformismos.

Su discurso campechano, superficial y escolar, agrada y suscita fervores en ciertos ámbitos. Usted cree que vasta compartir "pastillas para levantar la moral" para imaginarse capaz de llegar a la Casa de Pizarro. El porvenir de un país no sólo se construye con loables intenciones y mensajes. Se requiere de cuadros partidarios, planes de gobierno, experiencia en la gestión del estado, conocimiento de nuestras dolencias endémicas y, entre otras consideraciones, una trayectoria con vocación de servicio al bien común.

Rehúyo cuestionar su amor al Perú. Reprocho su improvisación, su precaria preparación intelectual, su ausencia de estructura institucional y de estamentos técnicos. Es irresponsable ansiar gobernar nuestra patria con el estilo con el que conduce -acompañado de un exiguo grupo de amigos y panelistas- un medio televisivo, cuyo protagonista principal y permanente entrevistado es usted.

Señor Belmont, los movimientos políticos son prototipos indispensables en la consolidación de la democracia y de los valores ciudadanos y, en consecuencia, su actuación debiera caracterizarse por su coherencia, integridad y lealtad a sus principios y al pueblo que los hizo depositarios de su confianza. Este dilema no se resuelve con mayores expresiones de improvisación e ineptitud.

La política es la ciencia y el arte destinados a canalizar y resolver las expectativas de los desposeídos. De modo que, ésta debe concebirse como una esfera plural y democrática orientada a estudiar y atender las reivindicaciones colectivas de las mayorías. Demandamos partidos sólidos, arraigados en la localidad y aptos para analizar nuestra composición social. Pero, recuerde: los pecados de otros, no lo hacen santo.

Sin embargo, en los partidos observamos a una juventud a la que se pretende manipular y utilizar como operadores proselitistas; la virtud de la disciplina se ha confundido con la penosa sumisión y el obrar rastrero; el significado del compañerismo y la hermandad se ha transformado en complicidad; ex burócratas pusilánimes en busca de un cargo estatal que resuelva sus penurias financieras; ansiosos lobistas sondeando negocios y compras de conciencias; consignas sectarias, que obedecen a intereses facciosos; secuaces ávidos en tomar posiciones estratégicas en vísperas de elecciones, entre un sinfín de procederes detestables y conductas ausentes de rectitud.

Todo ello me trae a la memoria las declaraciones de Mario Vargas Llosa para el libro “Rajes del oficio”, del periodista Pedro Salinas: “…La política, en primer lugar, no atrae a la mejor gente. La política atrae a gente con apetito de poder, gente inescrupulosa, de una gran mediocridad. Los mejores talentos, los más idealistas, los más puros, los más preparados, muy rara vez se dejan tentar por la política. Y cuando así ocurre, generalmente la política los arrolla, o los corrompe o los expulsa”.

Así lo muestra el naciente proceso electoral en donde se han producido los más variopintas uniones entre grupos dispares con la única intención de alcanzar el poder aunque sea aliado con el “diablo”. En estos acomodos coyunturales importa poco que la sostenibilidad ideológica y la garantía de su continuidad sean una incógnita. Una vez más, la visión inmediatista se justifica en el reino de “perulandia”. Aquí todo vale ante la mirada condescendiente de una opinión pública atiborrada de candidaturas de sofisticadas procedencias, componendas y extravagancias.

Ricardo, censuro que los periodistas de los microscópicos programas “Habla el pueblo” y “Boca a boca” sean también parte de su aparato proselitista. Es tan reprochable emplear RBC -una empresa de accionariado difundido- como su maquinaria publicitaria al igual que otros aspirantes que aprovechan “la plata como cancha” de sus universidades privadas, debido a la palpable ausencia de un partido capaz de llevar acabo una campaña electoral. Si anhela simbolizar una diferencia cualitativa en relación a la satanizada "política tradicional", hágalo evidente.

Haber sido dos veces alcalde capitalino, poseer múltiples entusiasmos y dirigir una minúscula estación de televisión, son méritos insuficientes para apetecer guiar nuestros destinos nacionales. Su candidatura reafirma la improvisación con la que cuantiosos personajes desean obtener la primera magistratura. Usted, en su mar de orfandades esquiva percibir que su propósito desluce la política, la entristece, certifica su mediocridad y descrédito. Requerimos ideas en lugar de trilladas metáforas deportivas, remembranzas egocéntricas y presentaciones de boxeo.

Urgimos alternativas instauradas, con representatividad social, basadas en planteamientos doctrinarios y liderazgos con solventes credenciales morales y cívicas. Es primordial que los votantes determinen su preferencia teniendo en cuenta los proyectos de gobierno, la hoja de vida de sus interlocutores y la coherencia de los pactos surgidos y que, posiblemente, lejos de sumar concluyen restando a más de una plancha presidencial.

Al Perú le conviene soslayar exponerse a reiterados saltos al vacío, ni merece mandatarios con asuntos pendientes en los tribunales por enriquecimiento ilícito, desbalance patrimonial, violación de derechos humanos, asesinato, lavado de activos, entre un sinfín de tropelías irresueltas, cuya confrontación con el Poder Judicial han tratado de sustraerse interponiendo todos los recursos legales posibles. Tampoco debemos dar otra oportunidad a los demagogos, pedantes, mitómanos, aventureros, felones y frustrados que engrosan el listado de postulantes a Palacio de Gobierno.

Esto me hace acordar lo precisado en mi artículo “Nadine Heredia: ¿El auténtico poder detrás del trono?”: “…Tengamos en cuenta que los últimos presidentes estuvieron impedidos de mostrar un hogar seguro e inclusive se vieron obligados a explicar su controvertida biografía personal y hasta reconocieron hijos extra matrimoniales. Dos de ellos debieron dar ‘mensajes a la nación’ esclareciendo tan enojosa situación. Punto aparte merecen sus oscuras travesías amorosas y vinculadas al consumo de alcohol y sustancias tóxicas. Recordemos, asimismo, que un ex jefe de estado -en prisión por violación de los derechos humanos y cuantiosos casos de corrupción e inmoralidad- estuvo acusado de torturar y secuestrar a su esposa”. Los nombres los conocemos y está en la conciencia de cada uno de nosotros demostrar discernimiento, independencia y autoestima al momento de decidir nuestra adhesión en las urnas.

domingo, 6 de diciembre de 2015

El Perú de Luis E. Valcárcel

Hace algunas semanas se realizó en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia la exitosa presentación de una nueva edición del monumental volumen “Historia del Perú Antiguo” -auspiciada por Petroperú- del reconocido pensador, literato y sociólogo Luis E. Valcárcel Vizcarra (Moquegua, 1891 - Lima, 1987).

El trabajo incluye un estudio introductorio de Luis Guillermo Lumbreras con su evaluación sobre la importancia del referido texto. En alusión a Valcárcel aseveró: “…Defendió al indígena y rescató sus valores. En sus 70 años de investigación científica persiguió una sola cosa: cumplir con la declaración de que todos somos iguales y que se elimine toda discriminación”. También, afirmó que era mucho más que un arqueólogo, un etnólogo y un historiador, “era un investigador social integral. Y en este libro se reúne no solo lo que dijo, sino que es como el archivo de don Luis, que él lo entrega y nos dice: ‘¡lean todo lo que yo he leído, consulten todo lo que yo he consultado, porque eso les va a permitir entenderse ustedes mismos!’ como peruanos”.

Se trata de una amplia indagación -de tres tomos y organizada en cuatro secciones- que expone las ideas, el marco teórico y la vasta documentación que le permitió reconstruir un período de nuestra historia. Constituye un verdadero compendio ilustrado con una selecta galería de imágenes, planos y gráficos.

Este renombrado moqueguano recibió el Premio Nacional de Cultura en Ciencias Humanas y estuvo propuesto para el Premio Nobel de La Paz. Prolífico escritor, aparte de "Tempestad en los Andes" (1927) -cuyo prólogo lleva la egregia firma de su paisano José Carlos Mariátegui, con quien fundó la revista “Amauta”- Luis Eduardo ha sido creador de más de 25 obras entre las que destacan "Del ayllu al Imperio" (1925), "Garcilaso el inca" (1939) y otros prodigiosos títulos de este intérprete del universo andino. Su producción posee un sincero indigenismo e ilimitado espíritu inspirativo.

Cuando leí por primera vez, hace muchos años, esta colección que reúne cuantiosos años de pesquisas encontré unas anotaciones referidas a nuestra biodiversidad que deseo compartir: "Es en el orden económico que el Perú antiguo ha ofrecido a la entera humanidad el fruto de sus experiencias. Los peruanos precolombinos tienen en su abono ser quienes mayor número de plantas domesticaron sobre la faz del planeta. De ese modo dotaban al hombre de un crecido número de alimentos, entre los cuales sobresale la papa como el tubérculo que libró a Europa de las hambrunas periódicas y ha contribuido a la grandeza del pueblo alemán. Cerca de otras cien plantas útiles pasaron por las manos de los antiguos peruanos para transformarse de silvestres en cultivables, con un pronunciado cambio en cualidades nutritivas y mejor sabor que las hace apetecibles. Cultivaron también plantas industriales, como cuatro clases de algodón, el añil, la cabuya, la enea y otras fibras que emplearon, junto con la lana de los auquénidos, en la manufactura de sus magníficos tejidos. Conocieron gran número de materias tintóreas que utilizaron en la rica y firme coloración de sus telas".

Según el escribiente de “Tempestad en los Andes”: “…La extraordinaria afición que tenían los peruanos por el cultivo de la tierra ha debido ser parte principal para el alto desarrollo que alcanzó. Que era tanta la mencionada afición que aun los que practicaban otros oficios como plateros y pintores no era nunca persuadidos para no interrumpir su trabajo como artesanos por acudir al de su sementera, sino que, por el contrario, llegado el tiempo, dejaban de mano a su ocupación para dedicarse por entero a la del cultivo”.

Igualmente, asegura que la pesca se efectuaba de diversos modos: utilizando una hierba llamada de barbasco, que intoxicaba a los peces, sin hacerlos nocivos al hombre; pescaban en seco, desviando un brazo del río, tenían un modo especial para coger camarones, armadillos, sábalos, dorados, etc. “Una práctica de pesca era echarse a nado con una fisga en la mano derecha, haciendo uso sólo de la izquierda para nadar a gran velocidad y zambulléndose tras del pescado lo seguían hasta alcanzarlo y clavarle la fisga, con que lo sacaban a la orilla”, concluye.

Es un tratado fundamental para entender, con claridad y perspectiva, nuestra compleja biografía colectiva, nuestra multiplicidad y los pormenores de una magnánima cultura. Solamente a partir de conocer y valorar nuestras raíces podremos volver a sentir genuino orgullo por nuestros antepasados. “Historia del Perú Antiguo” es una antorcha de peruanidad que debe iluminar nuestro frágil sentido de pertenencia e identidad.

De otro lado, creo pertinente subrayar los meritorios esfuerzos de su nieto Fernando Brugué Valcárcel, quien con desvelo ha asumido la tarea de sacar a la luz invalorables aportes destinados a apreciar la hazaña intelectual y el pensamiento de uno de los compatriotas más lúcidos del siglo XX. Este cometido tiene excepcional crédito en un medio colmado de desmemorias, apatías e ingratitudes. Felicito, aliento y comparto la alegría de mi buen amigo por tan noble propósito.

A Luis E. Valcárcel lo conocí en la tarde de su vida en agosto de 1983. Mis remembranzas de ese inolvidable encuentro gestaron en mí una intensa inquietud. Su nombre es sinónimo de decencia, austeridad, integridad y modestia. Forjó una existencia moralmente referencial y, además, de su inequívoca pasión peruanista, fue un ser humano probo, honorable y consecuente.

Su testamento del 22 de agosto de 1949 revela su enaltecedora dimensión personal al manifestar: “…Declaro solemnemente que he vivido dentro de estrictas normas morales, en lo privado y en lo público; que en el ejercicio del ministerio de Educación Pública llevé al extremo mi delicadeza, a punto de haber devuelto más de la mitad de la suma que se me asignó para el viaje que realicé a México en mi condición de ministro el año de 1946, como acredita el recibo que conservo en mi archivo; que nunca hice daño a nadie deliberadamente y si alguien fue perjudicado por disposiciones emanadas de mi autoridad habrá sido exclusivamente en atención al interés del estado y de la sociedad; que nunca utilicé de la cátedra universitaria con fines inconfesables; que he dedicado toda mi vida a la educación de la juventud para lograr que ella se dirija siempre por el camino del honor, de la justicia y de la libertad; que he seguido durante toda mi existencia un solo e indeclinable rumbo humanista…”“…Quiero dirigirme por última vez a mis seres queridos para decirles cuanta es mi gratitud por su amor y devoción, y para rogarles que sean fieles a mi memoria, conservando el único y verdadero tesoro; el de un apellido sin mácula”.

Este pionero de las ciencias sociales nos ha legado inagotables saberes acerca de un pasado vivificante para los hombres y mujeres de esta nación. Nos asiste el reto de retomar su esplender y magnificencia. Este será nuestro mejor tributo a su epopeya inmortal. Por lo tanto, evoquemos con énfasis sus palabras: “El peruano de hoy, al recorrer el país, no podrá hacerlo con fruto si no está informado de que este territorio en que vivimos se acondicionó para residencia humana por obra de nuestros antepasados precolombinos, a quienes somos deudores de la tierra cultivada, del alimento indígena, del camino, del espacio urbanizado, del hombre con disciplina del trabajo, de la sociedad adaptada a su sueño, de su habilidad artística, del paciente esfuerzo de la resignada espera”.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Enrique Barreto: Un ejemplo de decencia y peruanidad

La historia de las instituciones está siempre unida a la trayectoria, los ideales y las realizaciones de sus impulsores y fundadores. El tradicional Parque de Las Leyendas no es una excepción, y sus antecedentes están ligados a Fernando Belaunde Terry y Felipe Benavides Barreda, quienes gestaron este escenario de nuestra capital acompañados por Enrique Barreto Estrada, cuya colaboración en esta noble aventura es digna de resaltar y homenajear.

Don Enrique nació en Lima en 1925 y estudió en la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del Perú “Las Palmas”; allí, fue integrante de la promoción “Teniente Comandante Leonardo Alvariño”. Luego, siguió estudios en Argentina, Estados Unidos y Panamá. Su evolución profesional no estaría unida al Parque de Las Leyendas sino fuera por su vocación hacia la conservación de la vida silvestre y sus vastos conocimientos de nuestra convulsionada geografía. Durante aproximadamente nueve años recorrió zonas de difícil acceso como el lago Rimachi, el pongo Manseriche, Yarinacocha, Pacaya Samiria, Tamaya, Manu, entre otros muchos lugares que lo convirtieron en un acucioso conocedor del país.

Sin duda, nuestra amazonía marcó su vida. Fueron numerosos sus vuelos a lo largo de la selva peruana -incluyendo los ríos de frontera con Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador- piloteando los aviones C-47, Twin Otter, Buffalo, B-25 y Canberra. En medio de esas travesías, y durante la campaña electoral de 1962, conoció a Fernando Belaunde Terry. El gobierno facilitó que el candidato presidencial recorriera esa área y designó al oficial Enrique Barreto (quien había creado un zoológico en la base de la FAP en Iquitos, a partir del intercambio de víveres, periódicos y otros materiales que realizaba con las poblaciones nativas) para acompañarlo en su trayecto.

Al llegar a la Presidencia de la República el líder de Acción Popular, Barreto es designado como uno de sus edecanes en Palacio de Gobierno. Desde esa función participó en proyectos referidos a la conservación de la vida animal. Uno de ellos fue el Parque de Las Leyendas (1964), que nació sobre una extensión inicial de 15 hectáreas y con una concepción representativa de las tres regiones naturales del Perú. Don Enrique, quien tiene grandes habilidades para el diseño y dibujo, elaboró y llevó a cabo el plan de construcción de la zona Selva, que incluyó la implementación de una isla, que incluía una cocha y un caserío. Igualmente, se ocupó del transplante y sembrío de la vegetación autóctona; y diseñó las jaulas, trochas y ambientes abiertos para aves, mamíferos y peces, que fueron trasladados personalmente por este oficial desde el zoológico de la capital loretana.

En esta iniciativa, cooperaron Violeta Correa Millar -entonces secretaria del Jefe de Estado- y el conservacionista Felipe Benavides, que luego sería nombrado presidente del Patronato de Parques Nacionales y Zonales (Parnaz), organismo encargado de la administración del Parque de Las Leyendas y de los parques constituidos en esa década. Barreto fue designado integrante del directorio del Parnaz hasta que este fue disuelto durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado; en su lugar, se fundó el Servicio de Parques (Serpar), perteneciente al ámbito del Ministerio de Vivienda y Construcción, que tuvo a su cargo la conducción del Parque de Las Leyendas y la construcción de los parques zonales. Se desempeñó como su presidente de 1968 a 1971 y, en su gestión, se crearon doce parques en Lima y siete en provincias.

Uno de sus logros más significativos es haber actualizado el Plan Maestro del Parque de Las Leyendas, el documento más trascendente en el desarrollo y planificación de este singular centro arqueológico, botánico y zoológico. Han sido innumerables sus esfuerzos para circunscribir su crecimiento en función de los lineamientos de su Plan Maestro. Esperamos que se sigan orientando sus acciones de acuerdo a las pautas en él contenidas.

Fue designado presidente del Parque de Las Leyendas entre 2004 y 2006, lo cual representó un justo reconocimiento a alguien, que como él, permanece entusiastamente involucrado con esta institución por más de cuatro décadas. Recuerdo sus palabras al presentarme ante sus funcionarios cuando me correspondió sucederlo en la Presidencia: “Wilfredo y yo hablamos el mismo idioma, además conoce el parque desde hace muchos años, y ha sido cercano colaborador de Felipe Benavides”. A mi turno, destaqué que “era un honor recibir la presidencia de manos de un peruano decente, que tenía impecables credenciales éticas, cívicas y ciudadanas”. Ambos coincidimos, quizás de manera inconsciente, en “hablar el mismo idioma” al invitar a ese acto a la directiva del Sindicato de Trabajadores Obreros del parque; algo inusual en esas ocasiones.

De hablar pausado, actitud serena y gestos siempre fraternos y bondadosos, el Mayor General FAP Enrique Barreto Estrada es parte de la historia del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda y, fundamentalmente, un referente inequívoco de lo que debe ser la conducta de un peruano en la gestión pública. Honorable, austero y sin intereses sórdidos. De él tienen bastante que aprender sus actuales autoridades.

Su ejemplo nos recuerda cómo desperdiciamos a nuestros mejores hombres en un medio lleno de envidias, sectarismos, mezquindades y demás formas de mediocridad colectiva que describen a “este Perú hermoso, cruel y dulce, y tan lleno de significado y de promesa ilimitada”, como anotara José María Arguedas.

Estas líneas expresivas de mi afecto y reconocimiento, son también el tributo que, estoy seguro, recoge el sentimiento de los más identificados con el Parque de Las Leyendas, de los que lo han visto crecer y convertirse, como resultado de la lucha de muchos, en el gran espacio social, educativo y cultural de los menos favorecidos. Nuestro homenaje a su entrega y dedicación. Nuestra gratitud por habernos enseñado, con su perseverancia, que bien valen las adversidades e incomprensiones, cuando hay un sueño que cristalizar y una genuina tarea que culminar.

martes, 6 de octubre de 2015

La Feria del Libro de Lima Norte

Una buena nueva para los amantes de la lectura: la Cámara Peruana del Libro (CPL) ha organizado del 30 de setiembre al 13 de octubre la Feria del Libro de Lima Norte en el Centro Comercial Plaza Norte. En este atractivo certamen participan cincuenta casas editoras, entre nacionales e internacionales, así como librerías y empresas distribuidoras.

La CPL considera de vital importancia ampliar el número de exhibiciones para cumplir con su objetivo de promoción de la lectura. Por eso instala esta exposición en una zona de amplio crecimiento económico en la que viven alrededor de dos millones de habitantes y, no obstante, solo cuenta con cuatro librerías.

Se realizarán actividades artísticas, conferencias, presentaciones de textos, recitales poéticos, shows infantiles, conciertos y un ciclo de cine peruano. Los anfitriones esperan acoger a 100 mil personas y recibir a dos autores extranjeros invitados: la narradora chilena María Paz Rodríguez y el escritor argentino Luciano Lamberti. Entre los eventos planeados está la presentación del poemario “Cuaderno extranjero” de Enrique Sánchez Hernani y “Ultra violentos: Antología del cuento sádico en el Perú” de José Donayre.

Destacan el conversatorio alrededor de la obra "Chichapolitik" de Jacqueline Fowks, con comentarios de Carmen Ilizarbe; la mesa redonda “Chinkaqkuna: Los que se perdieron”, con Paola Ugaz y Rocío Silva-Santisteban, así como la disertación de Oswaldo Reynoso por los cincuenta años de su obra "En octubre no hay milagros". Son novedosas las publicaciones "¡Emprende carajo!", de Nano Guerra-García; "Autobiografía de un yogui", de José Luis Pérez-Albela; "¿Eres mi media naranja o mi medio limón?", de Tomás Angulo y "Confidencias de medianoche", de Blanca Ramírez.

Entre los espectáculos deseo mencionar los conciertos del cantautor Rafo Raéz, la violinista Pauchi Sasaki, el trovador Omar Camino, así como las narraciones orales de María Angélica Vega y María Laura Vélez. Habrá funciones de danzas regionales y demostraciones artísticas para niños a cargo de artistas vinculados a la literatura. El ciclo de películas peruanas incluye conversatorios con los directores y actores. Participará Daniel Rodríguez Risco, director de la cinta "El vientre", al lado de Mayella Lloclla; Rocío Lladó, directora de "La amante del libertador", junto a Irene Eyzaguirre.

En tal sentido, vienen a mi memoria las palabras del escritor Mario Vargas Llosa cuando lo entrevisté en 1984: “La buena literatura tiene que entretener. A través de la literatura se entra en contacto con una problemática humana, cultural y social. La literatura sensibiliza al hombre, lo alerta frente a determinados problemas, estimula su espíritu crítico frente a toda forma de injusticia. Creo que la literatura lo hace al hombre mucho más rebelde y anticonformista. Y espero que mis obras tengan estas características y contribuyan al espíritu crítico y rebelde del hombre”.

Una vez más, reitero el inmenso provecho de la lectura en la formación espiritual, moral e intelectual del ser humano; contribuye en la creación de una sociedad de hombres y mujeres rebeldes y agudos, y, por lo tanto, difícilmente manipulables. Es decir, posibilita al sujeto sentirse libre y disconforme.

Al mismo tiempo afianza la tolerancia, la empatía y las habilidades sociales y, además, del beneficio cognitivo, brinda nociones destinadas a ampliar el discernimiento, el análisis crítico y la reflexión. Es una suerte de amigo leal y un medio para escapar de las presiones y desgracias de la vida diaria y, especialmente, un estímulo terapéutico de enorme connotación. Los libros concluyen siendo los confidentes a los que recurrimos para intentar entender mejor nuestra compleja realidad social.

Sin embargo, es lamentable comprobar que estamos entre los países de la región con más bajo índice de comprensión lectora y escasa lectoría por habitante. Los hogares poseen cuantiosos equipos de última tecnología, pero apenas unos cuantos textos básicos y desactualizados que evidencian exorbitante desprecio hacia la cultura y ausencia de apego por descubrir conocimientos imprescindibles para evolucionar. Recuerde: la biblioteca de un hogar es el “espejo” de sus ambiciones pensantes.

Hagamos de la lectura una forma de subsistencia orientada al engrandecimiento personal. Sólo cuando empezamos a “bucear” en los libros percibimos su valor. En ese momento sentimos una suerte de angustia y apremio al constatar que no nos alcanzará la vida para ojear todo aquello que anhelamos en nuestros períodos de intimidad y meditación.

La Feria del Libro de Lima Norte es una magnífica oportunidad para propalar la lectura en un representativo sector de la capital que debe acompañar su progreso económico con el incremento de su sapiencia. Sólo así logremos un desarrollo integral coincidente con las aseveraciones del ex presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy: "Si esta nación es tan sabia como fuerte, si queremos alcanzar nuestro destino, entonces necesitamos más ideas nuevas, más hombres sabios, más libros buenos en más bibliotecas públicas. Estas bibliotecas deben estar abiertas a todos, excepto al censor. Debemos saber todos los hechos, escuchar todas las alternativas y oír todas las críticas. Acojamos libros polémicos y autores controvertidos".

sábado, 19 de septiembre de 2015

Usos y deslices del Protocolo

Muchas veces escuchamos variadas interpretaciones en relación al protocolo y a sus usanzas y costumbres. Para la inmensa mayoría de hombres y mujeres está relacionado con un conjunto inapelable de formalidades empleadas en actos oficiales. Es decir, se tiende a orientar su utilización en diligencias gubernamentales.

El experto español José Antonio Urbina, asevera: “Protocolo es aquella disciplina que con el realismo, técnica y arte determina las estructuras o formas bajo las cuales se realiza una actividad humana importante. Es todo, porque realmente es el arte y la técnica de la creación de las formas en las que se realiza la acción del estado”. Son patrones para desarrollar un evento específico y se diferencian de las normas jurídicas porque su errada aplicación evade contravenir un deber legal y sancionable.

En el ámbito diplomático se refiere a los procedimientos entre autoridades de los estados para garantizar y favorecer las relaciones, negociaciones, convenios e intercambios entre los países y las personas que los representan, dando una imagen de cortesía, seriedad y respeto. Comprende las conductas y criterios sociales a conocer y plasmar, en un contexto de interacción humana.

Mientras el protocolo empresarial está circunscrito a los quehaceres corporativos que se realizan como parte de su dinámica cotidiana. Tiene que ver con los procesos esenciales para la planificación, preparación y desenvolvimiento de actos promovidos por empresas privadas. Mientras el protocolo social es la fusión de reglas que deben observarse y tributarse en el medio oficial, social y laboral, etc.

De otra parte, el presidente de la república cuenta con la debida orientación y asesoría de la Dirección General de Protocolo y Ceremonial del Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores, que regula y supervisa el cumplimiento del Protocolo y Ceremonial del Estado y del Ceremonial Regional.

En tal sentido, cada vez que prestamos atención a las variopintas incorrecciones y deslices de nuestro jefe de estado -que por mandato constitucional personifica a la nación- no se producen por una carencia de información, sino a una probable voluntad para desacatar sugerencias tendientes a realzar su investidura. Sus omisiones evidencian ausencia de pericia, sumado a antojadizas determinaciones.

Un ejemplo actual lo percibimos los peruanos en los desfiles militares de Fiestas Patrias -presididos por el titular del Poder Ejecutivo- en los que Nadine Heredia de Humala acompaña a su cónyuge en el estrado principal reservado para altos funcionarios y cuerpo diplomático. Como la “primera dama” no ostenta un cargo gubernamental -y sólo tiene esa denominación simbólica- por tradición preside otra tribuna. Algo similar ha sucedido en las juramentaciones de todos los gabinetes ministeriales del presente régimen. En la foto oficial aparece la lideresa del Partido Nacionalista al lado de Ollanta Humala Tasso y de los titulares de las carteras, alterando la precedencia instituida de los ministros.

Nuestro primer mandatario, al igual que los demás representantes de los poderes públicos, desconoce con frecuencia lo instaurado por el protocolo. Sin embargo, sorprende tan habitual torpeza proviniendo de un político con formación castrense. De allí que, reitero mis aseveraciones contenidas en mi reciente artículo “Los selfies ministeriales de Fiestas Patrias” (2015): “…Este suceso (los autorretratos perpetrados en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno por varios ministros mientras el jefe de estado hacía uso de la palabra) convendría ser observado por la Dirección General de Protocolo y Ceremonial del Estado de la cartera de Relaciones Exteriores a fin de ofrecer unas cuantas, precisas y necesarias orientaciones a los que, desde la más alta esfera del Poder Ejecutivo, perjudican la supremacía presidencial. No debiéramos acostumbrarnos, como sucede en un paraje de zarzuela como el nuestro, a los inoportunos desatinos protagonizados por nuestros dignatarios”.

Los anteriores gobernantes soslayaron convertirse en un ejemplo de acato al protocolo. Alejandro Toledo Manrique, durante su visita a España (2004) saludó a la reina Sofía con un efusivo beso en ambas mejillas en el Palacio Real de El Pardo. Acuñar el término “chorreo”, en una disertación en el Poder Legislativo, no fue oportuno viniendo de quien ejercía tan elevada magistratura del país.

Por su lado, Alan García Pérez dispuso duelo nacional, colocar la bandera a media asta y una foto gigante en la puerta de la Casa de Pizarro, honores del regimiento “Húsares de Junín”, imposición póstuma de la Orden El Sol del Perú y un homenaje a su amigo el compositor Arturo “zambo” Cavero. Evoquemos el desatino en Palacio de Gobierno al recibir al príncipe Felipe de Borbón y su consorte Letizia (2010). En plena entonación del himno español hicieron pasar a la princesa por detrás de la tribuna de los periodistas.

El protocolo cuida las formas que siempre tienen una importancia que debemos rehuir pasar inadvertida. No obstante, su ignorancia se trasluce en sinnúmero de celebraciones y acontecimientos. Recordemos lo acontecido en la toma de posesión del alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio (2015) cuando se entonó la “Marcha de Banderas” para recibirlo en el Teatro Municipal. Tengamos en cuenta que ésta sólo se destina para rendir honores al jefe de estado y dignatarios extranjeros. Seguramente algún burócrata de segundo nivel quiso halagar al burgomaestre, el que al parecer ni se dio cuenta de lo sucedido.

Este aspecto hace posible comentar otro que está vinculado. Me refiero al perfil profesional de los responsables de gestionar la práctica del protocolo en los organismos estatales en los que las recomendaciones, identidades partidarias y una mezcla de subjetividades prevalecen sobre las calificaciones y destrezas que debe poseer el encargado de este desempeño.

Con la intención de lograr una eficiente administración del protocolo, es conveniente diseñar un marco mínimo con las cualidades y atribuciones del subalterno a cargo de su manejo en el sector público; siempre tan sensible, cambiante y, además, sujeto a la constante intervención política. Las circunstancias son propicias para desplegar programas de capacitación destinados a inducir su congruente empleo.

Lo descrito muestra una realidad sobre la que corresponde trabajar para afianzar el protocolo en la esfera local, regional y nacional. Es conveniente reiterar la pertinencia de dominar su deferente aplicación y comprender su virtud como herramienta de comunicación, miramiento e integración.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Las grandes alamedas de Salvador Allende

Un 11 de setiembre de 1973, el presidente chileno Salvador Allende Gossens se suicidó en el Palacio de la Moneda luego de resistir heroicamente -por varias horas y tan sólo acompañado de un puñado de leales colaboradores- el cruento bombardeo de las fuerzas golpistas que, de esta manera, daban por concluida la vigencia de la democracia en el país sureño.

Mis recuerdos de este doloroso episodio son lejanos. Tenía apenas siete años y no poseía mínima conciencia de la dimensión de este suceso que mis padres y familiares comentaban con preocupación. Por lo demás, era considerado un hecho insólito: Chile gozaba de una sólida continuidad institucional, era una especie de Suiza latinoamericana.

Crecí oyendo enfrentadas interpretaciones sobre este acontecimiento y en relación al líder máximo de la Unidad Popular. Un querido y añorado tío abuelo paterno vivió en Santiago de Chile muchísimos años y hospedó en su residencia a mis padres cuando llegaron de visita en vísperas del levantamiento militar. De allí que, las habituales impresiones de mis progenitores fueron sembrando interrogantes que, con el transcurrir del tiempo, he logrado despejar.

Este artículo evade constituirse en una defensa de la gestión conducida por Allende. Únicamente, está elaborado desde la genuina admiración a la decencia y la dignidad de un estadista que ha dejado una lección de congruencia requerida de imitar por la maltrecha y deteriora clase política de la región. Es un tributo a quien predicó con el arquetipo de su enaltecedora solvencia moral e integridad personal.

Salvador forjó una consistente identidad socialista desde sus tiempos de estudiante de medicina en la Universidad de Chile. Desempeñó representativos cargos durante su dilatada trayectoria: fue fundador y secretario general del Partido Socialista de Chile, ministro de Salud, Provisión y Asistencia Social, diputado, senador, presidente de Senado y cuatro veces candidato a la primera magistratura de su nación.

En su cuarto intento por llegar al Palacio de la Moneda en 1970 obtuvo la primera mayoría relativa con un 36.6 por ciento que definió, a pesar de las intrigas de los sectores reaccionarios y de la encubierta intervención de la Central de Inteligencia Americana (CIA) de los Estados Unidos, su posterior ratificación en el Congreso de la República como jefe de estado con 153 votos contra 35 de Jorge Alessandri y 7 en blanco. De ese modo, se convirtió en el primer gobernante marxista del mundo en acceder al poder mediante elecciones generales. Su designación suscitó entusiasmos, ilusiones, miedos, rechazos y significó el comienzo de una etapa de feroz confrontación en la nación de Diego Portales Palazuelos.

El conductor de la “vía chilena al socialismo” enfrentó una secuela de adversidades. Entre otras razones, por la ausencia de cohesión y unanimidad de criterios en las agrupaciones aglutinadas en la Unidad Popular. La polarización, las acciones subversivas de los grupos paramilitares de derecha, las huelgas propiciadas por los sindicatos influenciados por el poder económico y el bloqueo no declarado de los Estados Unidos -entre otros muchos factores políticos y sociales- facilitaron los escenarios para gestar la sublevación armada. También, desde el gobierno se precipitaron determinaciones y transformaciones que carecían de los indispensables instrumentos políticos y de la sostenibilidad requeridos.

Salvador Allende siempre se caracterizó por su invariable actuación ecuánime, moderada y principista. Su decisión el día del alzamiento constituye una muestra inequívoca de probidad a su compromiso como garante de la constitucionalidad. Una demostración impar de grandeza, coherencia y coraje.

Desde radio Magallanes, el fiel bastión a su régimen cuya transmisión no había sido interrumpida, emitió en la mañana del 11 de setiembre un improvisado y articulado mensaje -pronunciado desde un teléfono móvil en su despacho- que evidencia su entrega plena: “…En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios”…“Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Al redactar este texto encontré en el libro “La revolución imposible” (1988) de Guillermo Thorndike unas líneas alusivas al gesto respetuoso del presidente Alan García Pérez al recibir en Palacio de Gobierno a Hortensia Bussi de Allende en 1986: “…La banda de músicos saludó a García con la Marcha de Banderas. Tan pronto se apartó la limusina de la casa militar, el presidente avanzó con la señora Allende hasta detenerse en el centro del patio. Se escucharon entonces los himnos de Chile y Perú. Escoltados por el general Silva y el jefe del regimiento, pasaron revista a la tropa”…“Pero presidente, me dispensa usted honores de jefe de estado, dijo la viuda de Salvador Allende. El general Silva mantenía los ojos en un remoto horizonte. Es que la estoy recibiendo a usted y también a don Chicho (en alusión a Salvador Allende) contestó con una sonrisa”.

Siento por fin la inmensa satisfacción de haberme librado del temor de dedicar estas palabras a realzar la valentía de un ciudadano de nuestra América Latina morena y solidaria que hizo de su apego a la causa del pueblo un apostolado cívico. Lamentablemente, en nuestra frívola, limitada y prejuiciosa colectividad -ambigua y bipolar en sus creencias democráticas- escasean las condiciones para reflexionar con sapiencia y tolerancia y, por lo tanto, reconocer cualidades en el oponente.

Su figura sigue viva entre los chilenos y su remembranza suscita adhesión por haber enmarcado la política en la ética y la consecuencia. Supo mantener imbatible su resolución, tantas veces manifestada, de abandonar el Palacio de la Moneda cuando cumpliera su mandato o acribillado a balazos. Su testimonio ejemplar debe infundir a las nuevas generaciones de hombres y mujeres a perseverar en sus nobles anhelos de forjar una sociedad justa y libre.

domingo, 6 de septiembre de 2015

¿Tu facebook describe quien eres?

El facebook es una fabulosa, moderna y revolucionaria comunidad virtual con la que estamos identificados en mayor o menor grado. Al observar el “muro” de nuestras amistades logramos percatarnos de sus inquietudes, pasatiempos, hobbies, tendencias y, especialmente, ofrece un valor agregado para su imagen. Sin embargo, su errado empleo puede perjudicar y distorsionar el perfil que se anhela emitir.

Para algunos es una especie de catarsis orientada a propalar traumas, desamores, pleitos, desilusiones, penurias y precariedades, en busca de alivio. Otros lo usan para transmitir reflexiones, preferencias deportivas, políticas, religiosas y sexuales. Existen quienes necesitan suscitar envidias, rivalidades y revelar su apremiante falta de admiración.

También, están aquellos con limitada habilidad social y estrecha inteligencia interpersonal, para forjar sólidas relaciones humanas, que han encontrado una posibilidad para desplegar mínimas, superficiales y confinadas destrezas sociales. Así disimulan y se engañan a sí mismos acerca de su exigua solvencia para involucrarse con grupos humanos.

En tal sentido, he creído pertinente formular unas cuantas sugerencias y deliberaciones a fin de irradiar una percepción positiva, pertinente y educada a través de esta masiva herramienta de comunicación. Ante todo, seleccionemos con detenimiento y ponderación los comentarios, juicios de valor y noticias que exponemos.

Recomiendo rehuir sobre publicar con el afán de prescindir llenar el estado de sus seguidores. La gente esconderá su estatus o dará “ya no me gusta”. Cuando suceda una desgracia y alguien ponga una glosa sobre un hecho lamentable, a nivel familiar o colectivo, es contraproducente colocar “me gusta”. Escriba unas palabras de solidaridad.

Evite utilizar sus contactos para promociones comerciales y asuntos sensibles sin pedir autorización. No siempre agrada a las amistades convertir su “muro” en una tribuna mercantil y dramática. Esquive asumir una actitud invasiva u hostil y use la sensatez en sus anotaciones. Acuérdese: “La prudencia se detiene, donde la ignorancia ingresa”.

Causará una buena impresión asentar un saludo a los nuevos amigos que han aceptado su solicitud. Cuando usted haya sido quien admitió la petición, redacte un breve texto de bienvenida. De esta manera, imprimirá una sensación empática. Agradezca las congratulaciones consignadas por su cumpleaños, navidad, aniversario de bodas, etc.

Es conveniente personalizar su respuesta a los que se tomaron el tiempo para contactarte mediante un mensaje directo. Cualquiera que haga una acotación positiva en su “muro” representa un inesperado lazo. Busque lugares y personas a las que complazca corresponder sus afinidades, hobbies, autores preferidos, entre otros.

No discuta y ventile temas íntimos con su pareja a través de su “muro”. Nadie debe enterarse de sus desavenencias y, además, suscitará una situación embarazosa a los amigos de los involucrados en la confrontación. Tampoco insulte, ofenda, agravie o calumnie a terceros. Respete la dignidad personal.

A mi parecer, la autoestima tiene directa implicancia en el retrato concebido a través del facebook. Es un sentimiento valorativo de nuestro ser, de quienes somos y de nuestros rasgos corporales y mentales. En consecuencia, es responsable de las señales verbales y orales exteriorizadas de forma consciente e instintiva. Una autoestima adecuada potenciará la capacidad de desplegar las pericias y aumentará el nivel de seguridad, mientras que una autoestima baja orientará hacia la derrota y frustración.

Hay hombres y mujeres que desde su “muro” están gritando: “quiéreme”, “mírame”, “consuélame” y “escúchame”. La autoestima, el autocontrol emocional, el estándar de tolerancia, la real dimensión empática y la personalidad, se visualizan con claridad y sin ambigüedad. El facebook es una cada vez más exacta radiografía de cómo somos, aunque muchos no se dan cuenta.

De allí que, es fácil vislumbrar a quienes alucinan encarnar una versión chola de la familia Ingalls e intentan proyectar una sensación de eterna felicidad, consumo y celebración. Por el contrario, subsisten los que escenifican con su melodrama una adaptación criolla de la película hindú “Mamá no vendas mis muletas”. Comentarios como: “amanecí triste”, “más deprimida que nunca”, “me sacaron sangre, estoy adolorido”, “desilusionado de los amigos”, “los hombres son unos perros”, “asado, no me pagaron la quincena”, “todo se fue al maldito infierno porque no fuiste capaz de amar”, muestran la tragedia de mis contactos al momento de anotar estas líneas.

Decline imitar rutinarias huachaferías e inopias como apostar bromas impertinentes, fotografías entrometidas o una secuela interminable de selfies en los espejos del baño. Ni que decir de aquellos integrantes del frondoso elenco de “chuncholandia” que nunca han acudido a un restaurante de cinco tenedores y que, por lo tanto, colman su “muro” con imágenes de su arroz con pato, canelones, cócteles, cubiertos y hasta de la servilleta y el mantel. Por coincidencia cuelgan retratos en los que continuamente aparece el nombre del establecimiento gourmet. Me pregunto ingenuamente: ¿Por qué no publican instantáneas con su maca y pan con torreja en el emolientero del paradero del Metropolitano? ¿Tendrá algo que ver el apremio por lucir su estatus económico?

En el aspecto profesional es un vehículo de vital utilidad. Por esta razón, reitero lo expuesto en mi artículo “¿Cómo acceder al mercado laboral?”: “…Otro paso son sus relaciones directas o mediante redes sociales. Las conexiones constituyen un activo que en cierto momento puede requerir. De allí la conveniencia de llevar acogedoras vinculaciones con familiares, amigos, ex compañeros de estudios, proveedores, entre otros públicos. Cada contacto aliméntelo con mensajes, informaciones, saludos en ocasiones especiales, etc. a fin de tener una presencia eficaz en las personas que pueden ayudar con su recomendación. Responda sus emails y llamadas telefónicas, concurra a actividades sociales, frecuente grupos de interés y haga más consistente su círculo de enlaces”.

Es una ventana que facilita percatarse de las singularidades y actitudes del postulante. Actualmente, en los procesos de selección de personal son revisados los facebook de los candidatos con el propósito de tener amplias referencias de sus inquietudes, círculos amicales, realizaciones intelectuales, deportivas, entre un sinfín de conocimientos. Soslaye divulgar una apariencia frívola y ausente de modales y valores, como sucede a menudo.

Haga de su facebook una oportunidad para contagiar cultura, irradiar principios, hacer eco de causas ciudadanas, reseñar publicaciones literarias, expandir denuncias de interés público y dispersar aportes. Prescinda sumarse a ese coro embrutecedor y angustioso de anotaciones que enuncian la exuberante indigencia neuronal, espiritual y moral que se ha interiorizado en una sociedad herida por su deteriorada solvencia, sapiencia e integridad. Por último, recuerde: “Dime cómo es tu facebook y te diré quien eres”.

viernes, 28 de agosto de 2015

Reflexiones sobre “Los Rendidos”

Hace unos días terminé de leer un libro conmovedor: “Los Rendidos. Sobre el don de perdonar” (julio, 2015) -editado por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP)- del historiador, poeta e investigador de la violencia política, Juan Carlos Agüero Solórzano.

"La naturaleza de este documento es algo indefinida. Por su forma agrupa relatos cortos, a media carrera entre reflexiones y apuntes biográficos de una época de violencia. Llamémoslos textos de no-ficción, sencillos, para no enrarecer más el entreverado campo de la memoria. Sin embargo su contenido no es arbitrario. Da vueltas sobre diferentes dimensiones relacionadas con mi condición: ser hijo de padres que militaron en el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso y que murieron en este trance, ejecutados extrajudicialmente”, afirma en su introducción el autor.

Agüero colaboró con la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) -creada el 2001 por el presidente Valentín Paniagua Corazao- que recibió el encargo de estudiar la violencia interna engendrada entre 1980 y 2000. La CVR convocó a diferentes miembros de la sociedad civil con la finalidad de indagar los crímenes de Sendero Luminoso (SL) y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) e intentó profundizar en sus causas y en la represión militar contra estos movimientos terroristas. Logró recoger 1985 testimonios y realizó 21 audiencias a las que asistieron más de 9500 personas. Su informe final fue entregado al jefe de estado Alejandro Toledo Manrique el 2003.

Esta obra testimonial, caracterizada por un conjunto de fragmentadas descripciones, constituye un mar de deliberaciones acerca de una etapa desgarradora para nuestra patria y replantea ciertos paradigmas sobre el perdón, la reconciliación y, además, concibe una mirada distinta en relación a las víctimas de la barbarie extremista. El escritor exhibe experiencias y consideraciones orientadas a ampliar nuestra visión de un fenómeno que aún suscita reacciones encontradas.

De modo que, revela una realidad íntima y compleja en su condición de hijo de dos integrantes de la organización liderada por Abimael Guzmán Reynoso exterminados en 1986 y 1992, respectivamente: José Agüero Aguirre y Silvia Solórzano Mendívil. Consciente de los delitos cometidos por esta camarilla, el autor ha escuchado las declaraciones de los conciudadanos atormentados por su accionar y no desconoce la responsabilidad política y moral de sus progenitores.

Condena la percepción de Sendero Luminoso acerca de la sociedad y el proceso de agresividad acontecido. Sobre este aspecto es determinante su aseveración: “Los senderistas mataron miles de personas. Miles de ellas fueron objeto, antes de morir, de vejaciones infames. Cientos, quizá miles, después de ser asesinados sufrieron el uso de sus cuerpos para el ejemplo y la pedagogía del miedo. Las consecuencias de esta guerra aún se sienten en los pueblos, en los barrios, en la política, en la institucionalidad”.

En una de sus crónicas presenta anécdotas de su existencia en El Agustino y de su infancia rodeado de incontables carencias. Destaca los valores infundidos por sus ascendientes, formula incógnitas referidas al pecado adquirido por su condición de descendiente de terroristas. También, cuenta las reacciones de sus vecinos, amistades y familiares sobre la incursión armada de sus padres.

Me causó una sensación de dolor lo descrito sobre el homicidio de su madre por agentes del Ejército Peruano, cuyo cadáver es encontrado en una playa de Chorrillos luego de su detención a la salida de su trabajo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. “Un tipo entró a la tienda en la universidad y me dijo: acá trabaja Silvia Solórzano. Sí. Te informo que ha muerto esta mañana. Está bien. Muy serios los dos. Me miraba, desde atrás de sus lentes negros de carey, casi molesto. Lo miré callado, esperando por si tenía algo que agregar. No hizo ningún otro gesto, no dijo nada más. No dio el pésame, no se mostró compungido. Tampoco le mostré nada”…“Por fin luego de tantos años, mi madre había terminado de morir. Nunca más esperarla hasta el amanecer, nunca más preguntar por ella a sus amigos y conocidos tras días de ausencia, no más cárcel ni visitas, no más rogarle que se vaya del país, no más dormir a medias esperando oír el sonido de sus pasos al entrar a la casa, o su voz regañando a Jaky por ladrar a su llegada, nada más”.

Aunque educado para asumir con fortaleza estos acontecimientos y rehuir exteriorizar emociones, los subversivos no vacilaron en pretender utilizar su congoja y lo invitaron a incorporarse a SL con la intención de vengar su muerte. Primero los sorteó y luego rechazó esa convocatoria. El escribiente comenta acerca de Silvia: “…La conocí profundamente. Sé que era transparente y que amaba a la gente, quizá en exceso si eso es posible. Que le dolía el dolor de los demás hasta hacerla sufrir. Ella sabía que el PCP-SL era ya para inicios de los 90 un terrible error. Pero no podía salirse por completo. Era lo único que le daba sentido”.

Un volumen intenso, veraz y redactado con un visible remordimiento del que está imposibilitado de librarse su creador. “Los hijos no pueden heredar la culpa de sus padres. No es justo. Pero sí la heredan porque la justicia no es más que una palabra que debe constituirse en cada contacto humano, no un imperativo categórico”…“Las acciones de mis padres generaron un conjunto de reacciones en cadena que aún hoy se prolongan. Tocando la vida de la gente, afectaron sus rumbos para siempre y, en buena parte, para mal”.

Es una excepcional publicación tendiente a invocar autocríticas, suscitar tomas de conciencias y ameritar puentes de convivencia en un medio con palpables heridas abiertas. Desde mi punto de vista, el censurable maniobrar terrorista hizo posible mostrar lo más hondo de la insolidaridad, la desintegración y la apatía que nos aturde y, por lo tanto, lo alejados que estamos de constituirnos en una nación cohesionada capaz de incluir los anhelos de todos sus habitantes en un destino colectivo.

José Carlos ofrece un invalorable aporte orientado a observar una etapa de nuestra memoria con agudeza, introspección y enmarcada en una actitud sufrida frente a quienes protagonizaron hechos que debemos eludir repetir. Además, subraya las cicatrices dejadas en la población afectada y en quienes estando vinculados a SL también son atormentados. Sin duda, es un clamor que puede ayudarnos a entender las posiciones existentes.

En tal virtud, coincido con lo emitido por Rubén Merino Obregón, en su colofón “Expresiones de lo íntimo y condiciones de lo público. Una lectura de Los Rendidos”: “…Estos textos nos confrontan con la manifestación de una voz que habla diferente sobre el conflicto armando interno, sus actores y sus consecuencias. En ellos es posible abrir nuevas preguntas y rutas de reflexión que ponen entre paréntesis muchas de las valoraciones que se han hecho incuestionables en las memorias que nos hemos formado acerca de nuestra violenta historia reciente”.

Esta meritoria contribución intelectual es un gesto de entereza, humildad y honestidad hacia un pueblo lacerado por la intimidación perpetrada erradamente en nombre del pueblo y cuyas secuelas han bloqueado nuestro espíritu censor para interpretar el origen de este capítulo de la vida nacional y, en consecuencia, lograr resarcir tan dolorosos episodios.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Retablo de Fiestas Patrias

Hace unas semanas asistí con mi madre al Gran Teatro Nacional para presenciar una de las funciones más concurridas, aclamadas, coloridas y que, además, suscita la fascinación de numeroso público: la impecable e imponente presentación del Elenco Nacional de Folclore del Perú.

Los antecedentes del retablo se remontan a la presencia española en América. El Retablo Ayacuchano se ubica en la década del cuarenta cuando establece amistad el artesano Joaquín López Antay (Ayacucho, 1897 - Ayacucho, 1981) -ganador en 1975 del Premio Nacional de Cultura- y un grupo de pensadores indigenistas que le sugieren introducir escenas costumbristas regionales en sus tallados. De esta manera, el antiguo Cajón de San Marcos toma el nombre de retablo e incorpora verbenas patronales y temas sociales.

“…Una pieza que sintetiza nuestra identidad, creatividad y diversidad mediante la danza y la música. Este Retablo de Fiestas Patrias se suma a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia del Perú presentando en su primera parte un homenaje a los hombres y mujeres que con su compromiso, valentía e incluso con su propia vida contribuyeron a lograr nuestra libertad y a forjar nuestra nación. Queremos que este espectáculo que motive a los hombres y mujeres de hoy a seguir construyendo cada día una patria mejor y de todos”, afirmó la ministra de Cultura, Diana Álvarez Calderón.

Cabe resaltar que este cuerpo folclórico -dirigido por el destacado bailarín y coreógrafo Fabrizio Valera Travesí, con más de 20 años de extensa trayectoria profesional y múltiples distinciones recibidas- fue establecido el 2008 y cuenta con 400 representaciones, entre las que sobresalen sátiras, máscaras, nazareno y carnaval.

En esta ocasión se exhibió en cuatro partes. La primera dedicada a reconocer y valorar las luchas por nuestra emancipación. Estuvo compuesta por el vals “Bello durmiente” de Chabuca Granda, el fox andino “Cóndor pasa” de Daniel Alomía Roble y el yaraví “Adiós para siempre” de Manuel María Flores. Estas composiciones contaron con los arreglos de Eddy Sánchez Sotelo, Luis Chávez y del Elenco Nacional de Folclore del Perú, respectivamente.

La segunda fue una ofrenda al significativo aporte africano a nuestra cultura y, especialmente, al folclore. Consistió en una amena recopilación de Perú negro, el tundique “Cantos del tundique” de Carlos Cornejo Roselló, “Negro rebelde” y “Enamorado de estar aquí” (versión zamacueca) de Fahed Mitre y Miguel Figueroa. Tuvieron el acomodo del Elenco Nacional de Folclore del Perú.

En la tercera se rindió tributo a dos destacados representantes de la música y danza huanca: los rememorados trovadores Leonor Chávez Rojas, vislumbrada como “Flor Pucarina”, considerada una de las mejores cantantes oriundas y Víctor Gil Mallma, percibido como “Picaflor de los Andes”, prestigioso concertista autóctono en la población andina migrada a nuestra capital. Por último, en la cuarta se mostró el baile costeño a través del vals “Embrujo” de Luis Takahashi Núñez y las marineras norteñas “Dulce y bonita” de Lucy de Mantilla y “Caja Trujillo” de César Asencio Guzmán, con el acierto rítmico del Elenco Nacional de Folclore del Perú.

Creo conveniente precisar que a la marinera se le advertía antaño como zamacueca. Por inspiración del periodista Abelardo Gamarra (La Libertad, 1852 - Lima, 1924), apodado con el seudónimo “El Tunante” -quien participó en las batallas de San Juan y Miraflores durante la épica defensa de Lima en 1881- se cambió el nombre en honor a la heroica acción de la marina peruana en la Guerra del Pacífico.

La zamacueca se introdujo en 1840 cuando hubo acercamientos diplomáticos con el país sureño. Los militares chilenos, con el paso de los años, impusieron una zamacueca con ligeras variantes por lo que se denominó ''chilena''. “El Tunante” aseveró sobre el origen de dicho ritmo: ''Marinera le pusimos y marinera se quedó, por supuesto que por entonces, y para que la semilla fructificara, lanzamos no pocas letras picarescas a las que ponían música esos maestros incognitos que no se sabe donde viven, pero que nos sorprenden con sus músicas deliciosas''.

El ensayista más influente en el ámbito de la reflexión de la sociedad peruana José Carlos Mariátegui (Moquegua, 1894 - Lima, 1930) lo calificó en su inmortal obra ''Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana'', como "el escritor que con más pureza traduce y expresa a las provincias". En tal sentido, este cronista realizó una dilatada producción literaria caracterizada por su vocación satírica.

Retablo de Fiestas Patrias fue una elegante, dinámica, atractiva y entretenida actuación que contó también con el acompañamiento como solistas invitados de Stephanie Mariscal Rojas y Mao Cuyubamba Huaringa, prestigiosos exponentes del folclore. Asimismo, dio indudable realce el conjunto musical del Elenco Nacional de Folclore del Perú -creado el 2011- conformado por ocho intérpretes que desplegaron versatilidad y amplio manejo instrumental, a cargo del guitarrista y compositor Eddy Sánchez Sotelo.

La iluminación, los trajes, los diseños, los efectos, la acústica, la escenografía y la estética hicieron de esta jornada una demostración admirable de alegría, música, danza, brillo y ritmo, en una ambiente abarrotado de una concurrencia de variadas edades y procedencias, para disfrutar dos horas de una estupenda velada expresiva de la vasta y heterogénea riqueza histórica, étnica, cultural y social que debe contribuir a la afirmación de nuestra peruanidad.

Quiero concluir transcribiendo la acertada anotación del ilustre historiador e investigador Luis E. Valcárcel Vizcarra (Moquegua, 1891 - Lima, 1987) expuesta en su monumental publicación “Del indigenismo cusqueño a la antropología peruana”: “Pronunciemos el nombre del Perú con el orgullo que se debe, pero también con la dignidad que exige. Que el mundo no dude que es cierto que lo que más vale, ‘vale un Perú’…”

domingo, 2 de agosto de 2015

Los selfies ministeriales de Fiestas Patrias

En esta colorida efeméride nacional un hecho reprochable no pasó desapercibido en el siempre impredecible, pintoresco y sorprendente reino de “Perulandia”: el flamante “selfie” de varios ministros en el patio de honor de Palacio de Gobierno cuando el presidente de la república Ollanta Humala Tasso daba un segundo e inusual discurso el 28 de julio.

Entre los aludidos figuran Manuel Pulgar Vidal, del Ambiente; Juan Manuel Benites, de Agricultura; Diana Álvarez, de Cultura; Marcela Huaita, de la Mujer; José Gallardo Ku, de Transportes; Aníbal Velásquez, de Salud; Gustavo Adrianzén, de Justicia; Paola Bustamante, de Desarrollo e Inclusión Social; y Magali Silva, de Comercio Exterior. Su actuación ha sido duramente objetada por tratarse de una señal de irrespeto.

Por su parte, el congresista Alejandro Aguinaga tuiteó: “¡Que bestia! Nueve ministros desconectados prefieren selfie a seguir escuchando más promesas y seudo logros del presidente Ollanta Humala. De ‘ripley’”. Similar reacción tuvo el ex titular de Trabajo Juan Sheput: “Impresionante foto que muestra a ministros enloquecidos por un selfie mientras habla el presidente. Desorden total”.

Han surgido interpretaciones dirigidas a minimizar la anécdota e intentar pasar por alto ésta ausencia de sobriedad. Estas manifestaciones en un momento de aparente alegría, más allá que sean en un acto público, constituyen un desdén a quien pronunciaba una alocución vista por millones de peruanos a través de los medios televisivos.

En política el fondo y la forma tienen un infalible significado y, además, cada gesto público comunica. La sensación ofrecida es de un gabinete irreverente ante su superior jerárquico e incompetente para valorar su propia investidura. Una muestra irrefutable de falta de criterio y pertinencia.

Este suceso convendría ser observado por la Dirección General de Protocolo y Ceremonial del Estado de la cartera de Relaciones Exteriores a fin de ofrecer unas cuantas, precisas y necesarias orientaciones a los que, desde la más alta esfera del Poder Ejecutivo, perjudican la supremacía presidencial. No debiéramos acostumbrarnos, como sucede en un paraje de zarzuela como el nuestro, a los inoportunos desatinos protagonizados por nuestros dignatarios.

Creo apropiado incidir que el protocolo está lejos de constituir un conjunto de disposiciones inflexiones que hacen elitista al gobernante. Es una disciplina destinada a estipular las formas bajo las que se realiza una actividad humana importante. Son patrones para desarrollar un evento específico y se diferencian de las normas jurídicas porque su mal uso no significa el incumplimiento de un deber formal y sancionable.

Este novedoso autorretrato es empleado por diversas personalidades a nivel mundial. El Papa Francisco se ha tomado en sus visitas oficiales, audiencias públicas e incluso en la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII. En la lista de los "selfies” -elaborada por la prestigiosa revista Time- hay uno del Santo Padre con un grupo de adolescentes en la ciudad del Vaticano y otro del presidente de Estados Unidos, Barack Obama y el primer ministro británico, David Cameron, con la primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning Schmidt, en los homenajes al memorable Nelson Mandela en Sudáfrica.

El punto discrepante surge cuando son perpetrados omitiendo la solemnidad del acontecimiento. Estoy muy lejos de pretender asumir posturas surrealistas que puedan considerarse exageradas en estas épocas en que es empleado en eventos de toda índole. Sin embargo, evitemos sustraer el sentido común que orienta nuestras acciones.

Aprovecho este asunto para incidir que tampoco son atinados en exequias, velorios, accidentes de tránsito, situaciones denigrantes o con personas a la que no se pide permiso. A mis alumnos les comento con insistencia lo inelegante de los “selfies” a sus exuberantes platos de comida para exhibirlos en el facebook. Eluden percatarse que proyectan la imagen de un “chuncholandia” que nunca ha visto un agradable y bien decorado platillo, ni ha estado en un restaurante de cuatro o cinco tenedores.

Deseo recordar, en un medio colmado de informalidades, absurdos, huachaferías, criolladas y desproporciones, que durante la reciente estadía en México de los monarcas de España, los organizadores prohibieron a los asistentes a sus eventos -incluidos los funcionarios estatales- los “selfies” con los reyes Felipe VI y Letizia.

Esta última celebración patria del régimen de Gana Perú será recordada, entre otras razones, por mostrar a los ministros con un autorretrato alejado del que la población percibe de una administración gubernamental incapaz de guardar las mínimas cortesías que contribuyan a ganarse el respeto y la credibilidad de un país cada vez más divorciado de la clase política. Un nuevo gesto de frivolidad que empaña a nuestro mandatario.

Probablemente, la mayoritaria percepción ciudadana es opuesta a la impropia jovialidad que inspiró a los autores de los ahora famosos “selfies” palaciegos. Sugiero incorporar la coherencia, el miramiento y, reitero, la pertinencia en nuestras autoridades. Señoras y señores ministros: un poco de elemental sobriedad, cordura y buenos modales.

miércoles, 29 de julio de 2015

En el día de la patria: El reino de Perulandia

Había una vez un lugar en una parte estratégica de América Latina, conocido como “Perulandia”, al que el genial escritor indigenista José María Arguedas -que amerita mi personal admiración- evocó con estás palabras: “Ese Perú hermoso, cruel y dulce, y tan lleno de significado y de promesa ilimitada”. Un escenario que motivó el intenso interés de estudiosos como Augusto Weberbauer, Clements Markham, Ernst W. Middendorf y Antonio Raimondi.

“Perulandia” es un complejo y maravilloso exponente natural, étnico, histórico y social, aunque sus aldeanos únicamente sientan circunstancial orgullo por sus raíces en la víspera de la efeméride patria, en el día del pisco o el pollo a la brasa o cuando, en pocas ocasiones, ganan un partido de futbol. Hablando de este afamado entretenimiento: si desea escuchar su himno con súbito amor hágalo en un encuentro deportivo con Chile. Allí sale a flote la volátil intensidad del alma nacional.

A sus conciudadanos poco les concierne la existencia de innumerables razones para sentir una genuina devoción por su país, como albergar en sus tierras la mayor población de vicuñas y alpacas -los camélidos con las fibras más finas y cotizadas del mundo-; tener 30 variedades de olluco; 3,000 de papa; 32 de maíz; 25 de quinua; obtener un algodón Tanguis, considerado el más selecto del hemisferio.

Tampoco despierta interés que su geografía exhiba características excepcionales en el planeta: los cañones del Colca y Cotahuasi están reconocidos como los más profundos; poseer 1,769 glaciares; 12,000 lagunas de diferentes tamaños; el nevado Alpamayo, ubicado en el Parque Nacional Huascarán, fue designado el más bello en la Encuesta Mundial de Belleza Escénica (Alemania, 1966); el río Amazonas, el más caudaloso y fascinante; y el lago navegable más alto: el Titicaca.

En este reino, saludar, decir “por favor” y “gracias”, llegar puntual, ser discreto y reservado, asumir un sentimiento de identificación y solidaridad con el entorno, respetar los derechos de los semejantes, portarse con corrección y buena educación, es visto como propio de extraterrestres. Aunque se resista a creerlo es un inimaginable edén colmado de singularidades.

Hablar de la existencia del vecino, mirar los defectos del prójimo, evadir elogiar los triunfos ajenos, buscar siempre el “pero” para justificar la inacción, quejarse de los políticos y hasta de las variaciones de temperatura, constituyen el mosaico del reino. Hacerse el ciego, sordo y mudo es un requisito para coincidir con el identikit de “Perulandia”. Por cierto, el clima de su capital refleja el cambiante, caprichoso, inestable, pusilánime y tambaleante estado anímico de sus súbditos. Me recuerda las aseveraciones del célebre médico y naturalista Hipólito Unánue y Paz Soldán en su obra “Observaciones sobre el clima de Lima y sus influencias en los seres organizados, en especial el hombre”.

Respetar la luz roja o la fila en una ventanilla, evitar arrojar papeles, dejar de hacer pis o escupir en la calle, ceder el paso a un transeúnte, rehuir tocar la bocina con desesperación, cruzar la pista por la esquina, cumplir con las obligaciones cívicas y entender que “donde terminan nuestros derechos, empiezan los ajenos”, se perciben como comportamientos inusuales. “La viveza peruana” es su lema oficial y está escrito con tinta indeleble en el alma de sus moradores.

Es un reino definido por la falta de sapiencia para levantar su voz de protesta e integrado por hombres y mujeres que subsisten de espaldas a la realidad que cuestionan y eluden enfrentar. Cada uno permanece en su “zona de confort” sin importarle los sucesos del costado. Se requiere sublevar las conciencias anestesiadas y apáticas y, además, superar la invalidez moral y espiritual que los aturde.

Es la tierra del ceviche, el pisco sour, el tacu tacu, los anticuchos, el arroz con leche, la jarana criolla y otros íconos consumistas. En las solemnidades patrias sus colectividades lucen escarapelas en sus pechos, banderines en sus autos y banderas desteñidas en los techos de sus casas, puestas por obligación para sortear la multa municipal, y están atosigados de avisos publicitarios incitando efímeros afectos nacionalistas. Ni siquiera saben las estrofas completas de su himno. El eslogan “un saludo a la bandera”, define el escaso significado de esta insignia.

En “Perulandia” se enseña a los alumnos en los colegios acerca de batallas, combates, jornadas épicas, biografías de héroes y mártires de la gesta de la Independencia Nacional y de la Guerra del Pacífico. Pero, se esquiva indagar sus causas, entretelones, traiciones, conspiraciones políticas internas y todos aquellos elementos que facilite -a los futuros electores del reino- poseer una visión juiciosa, pensante y reflexiva de su historia.

En estos días sus coterráneos aguardan con ansias el desfile que encarna la supuesta y muy rebatible proeza, valentía y entrega de sus Fuerzas Armadas. Al respecto, comparto lo señalado por Carlos Galdós en su reciente artículo “Manual para sobrevivir en Fiestas Patrias”: “…Si vas a la parada militar en la avenida Brasil, desde ya sugiero que reserves con tiempo tu ubicación. Hay varias opciones: Azotea Platinium, Balcón VIP del edificio, Silla Platea Numerada en medio de la calle previamente lotizada por la vecina, o Stand Up, también separado por el sobrinito que puso su colchón y durmió esa noche en la calle para ‘guardar sitio’. En los cuatro casos no se aceptan tarjetas, el pago es en efectivo. Ahora, si usted quiere sentirse seguro y resguardado puede alquilarle el asiento de la camioneta al Serenazgo o a la Policía. Ellos sí aceptan tarjetas, sólo que el pago se tendrá que hacer en algún grifo cercano ‘tanqueando’ la unidad móvil”.

“Perulandia” es popular por su pasividad para aceptar y convalidar lo acontecido a su alrededor, sin intentar hacer algo para revertir una situación anómala. Sus paisanos están parados en el “balcón” de su existencia mirando, diagnosticando y arrogándose el cómodo papel de criticones. Sin embargo, se resisten a tomar un rol proactivo e impulsar el cambio que demandan. El reino camina mientras el peruano duerme. Propongo edificar un símbolo expresivo de su estilo de sentir, pensar y actuar: un monumento a la mazamorra.

Estar orgulloso de habitar en “Perulandia” es respetar al semejante y ostentar valores ciudadanos. La aparente fidelidad hacia el reino no consiste en empapelar de rojo y blanco la ciudad, promover desfiles escolares que alteran el tráfico vehicular, realizar millonarios corsos por las calles miraflorinas, incrementar el comercio ambulatorio de emblemas e instalar ferias gastronómicas, acompañadas de música y danza, en las plazas públicas. El fervor debe reflejarse en la integridad y coherencia de sus habitantes.

Grandes augurios a los que persisten en forjar nuevas ilusiones, alegrías y realizaciones, no obstante las consignas imperantes en un medio indolente, obsecuente y rastrero que transita lacerante ante el aplauso unánime y la embriagues de la nación. ¡Viva el reino de Perulandia!

sábado, 25 de julio de 2015

Parque de Las Leyendas: ¿Nuevas tropelías?

Siguen apareciendo reiteradas revelaciones acerca de irregularidades en el Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda. Al parecer, lo expuesto en mi artículo “Los ‘animales’ del Parque de Las Leyendas” es aún insuficiente para describir la dimensión de los cuestionamientos en esta emblemática institución.

Un hecho que no puede pasar inadvertido está referido a su director ejecutivo, Marco Villalobos Alvarado quien enfrenta una demanda por peculado cometido cuando se desempeñó, en la anterior gestión de Solidaridad Nacional, como gerente de Promoción y Desarrollo del Parque de Las Leyendas. Según el expediente judicial este servidor público y el ex director ejecutivo, Adolfo Guevara Ocampo, estarían involucrados en la ejecución irregular de 51 contratos de prestaciones recíprocas celebrados con particulares interesados en convertirse en concesionarios de negocios de esparcimiento. Me pregunto: ¿Cómo alguien con esos antecedentes es nombrado director ejecutivo?

Existen demasiados asuntos extraños: Villalobos favoreció a la empresa Villaespo Constructores, de propiedad de Ricardo Villareal y Luigi Esposito. Según los indicios, el ex gerente de Promoción y Desarrollo presionó para que cuatro concesionarios le transfieran dinero a sus cuentas bancarias. Pero hay una cuarta persona involucrada. Se trata de Diana Zaldívar Rabanal, la actual gerente de Administración del parque -nada menos que la pareja sentimental de Ricardo Villareal- y, por cierto, ex proveedora de la institución.

Durante mi permanencia en la presidencia del Parque de Las Leyendas (agosto 2006 - junio 2007), cuando dependía del ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, aprobamos un plan de concesiones para retirar a los vendedores a partir del 31 de enero de 2007. Esta estrategia facilitó seguir recibiendo iguales ingresos con apenas 20 establecimientos licitados con la presencia de un observador del Colegio de Economistas del Perú y de la Contraloría General de la República.

Sin embargo, quiero compartir una anécdota: una noche recibí la llamada de la máxima autoridad del Servicio de Parque (Serpar) de la Municipalidad Metropolitana de Lima, Javier Arbulú Bryce. Pretendió sorprenderme diciendo que se comunicaba departe del alcalde y desde la oficina del burgomaestre para pedirme que no saque a los comerciantes. Agradecí su preocupación, lo invité a visitar el parque y le dije: “las determinaciones únicamente las adopta el Consejo Directivo que presido”.

Conocedor del estilo titubeante y de la frágil lealtad de los servidores estatales “frívolos, pusilánimes e insensibles” -temblorosos por la transferencia próxima a perpetuarse a la comuna limeña- los convoqué al día siguiente para decirles lo contrario: que había atendido un mensaje telefónico de una alta autoridad de gobierno solicitando apresurar la salida de las adjudicaciones vencidas el 31 de enero. De esta manera, demostré firmeza en un medio colmado de cobardías, medias tintas e intereses sórdidos. Mi insistencia en ordenar el parque disgustó a los autores de haberlo convertido en un caótico campo ferial abarrotado de kioscos y ambulantes.

De otra parte, en pocas semanas se vienen conociendo más acusaciones sobre la millonaria adquisición de dos camionetas cuatro por cuatro, el desembolso excesivo en el pintado del muro exterior de su fachada, la asignación de un “bono de reconocimiento” a sus funcionarios -sindicado como anómalo por la Contraloría General de la República-, el desabastecimiento de los alimentos de su colección animal, la falta de transparencia de los perfiles profesionales de quienes ocupan cargos de confianza, entre otras perlas.

Según lo exhibido en el programa “Cuarto Poder” se ha detectado que las boleterías utilizan tickets manuales. Además, en el registro de visitas e ingreso se percibió una baja considerable en marzo, con 99.104 visitantes. Para graficar el hecho, se comparó con las cifras del mismo mes de los años anteriores: en 2013 fue de 185 mil y en 2015 de 163 mil. Y teniendo en cuenta el dinero, en marzo de 2013 se recaudó 1 millón 600 mil soles, en marzo de 2014 1 millón 500 mil soles, pero en el mismo mes del 2015 solo 868.759 soles. Es decir, 600.000 soles menos.

A todo esto, deseo agregar el reciente desmantelamiento de la Sala Robert Everly, un ilustrativo museo con los antecedentes del Parque de Las Leyendas, implementado por iniciativa de Enrique Barreto Estrada, gestor, fundador y ex presidente del parque. Más allá de su valor simbólico este sitio constituía un homenaje al arquitecto norteamericano que elaboró ad honorem su Plan Maestro y, además, era un lugar reservado a orientar la ejecución de los proyectos en este centro arqueológico, botánico y zoológico.

Asimismo, existen otros episodios desconocidos por la ciudadanía. Me refiero a las frustradas tratativas efectuadas a partir del 2007 por el ex jefe de la División de Educación y Extensión Cultural, Jorge Zerene Zerene para lograr, con la intervención del presidente del Congreso de la República, Luis González Posada, la donación de camellos provenientes del Reino de Marruecos. Todo se estropeó a pesar de la respuesta de su embajador en Lima afirmando el 4 de marzo de 2008: “…me complace informarle que el Alto Comisariado de Aguas y Bosques y de Lucha contra la Desertificación del Reino de Marruecos ha acogido con gran entusiasmo la propuesta de concretar un Convenio de Cooperación entre el Parque Zoológico de Lima y el de Rabat”.

Es lamentable y reprochable el silencio interesado de la Sociedad Zoológica del Perú -que ocupa terrenos del parque y tiene un convenio con el patronato- y del cuerpo de regidores. ¿Existe algún extraño pacto con Luis Castañeda Lossio? ¿Porqué tantos mutis abyectos en relación a un mandato edil caracterizado por la prepotencia, el autoritarismo y el carencia de transparencia? No obstante, los minoritarios concejales de Diálogo Vecinal están demostrando mayor capacidad de liderazgo en momentos en los que debe escudriñarse el accionar de Solidaridad Nacional.

Una acotación final: durante mi desempeño mandé colocar en la puerta principal un letrero que decía: “Esta es una institución al servicio de la comunidad. Aquí se vive la ética y practica la meritocracia y no aceptamos tarjetazos”. Ahora sugiero poner un aviso con la siguiente inscripción: “Estamos ‘construyendo’ toda clase de negocios: Bienvenidos”.

Es inconveniente y lesivo que el histórico y tradicional Parque de Las Leyendas, al que me unirá siempre un sólido vínculo afectivo y emocional, esté en manos de un puñado de “aves de paso”. Este extraordinario escenario educativo, cultural, científico y recreacional de la metrópoli es una expresión de la grandeza de nuestro país en sus más variados aspectos y, por lo tanto, también un tributo a los hombres y mujeres que posibilitaron la existencia de tan admirable reducto de peruanidad.

jueves, 16 de julio de 2015

¿El peritaje psicológico?

Desde hace algún tiempo deseaba escribir sobre la importancia de evaluar la composición mental de los individuos. Al escuchar hace unos días en un programa de televisión a mi dilecta colega Rosa Cifuentes Castañeda, una renombrada consultora en inteligencia emocional y escritora, entendí que este asunto es más apremiante de lo imaginado.

Vivimos eras colmadas de tensiones y definidas por la escasa capacidad de introspección y crítica del ser humano. Estas son épocas en donde la tecnología, al alcance de todos nosotros, influye en la disminución de nuestra preparación para interactuar, comunicarnos, convivir e impulsar nuestra sociabilidad.

Estamos tan aturdidos y, además, resignados a aceptar las características anímicas y psíquicas de nuestros semejantes -como si fueran habituales- que evadimos enfrentar la trascendencia de su estructura psicológica. Por estas consideraciones, compartiré con usted mis desordenadas deliberaciones de manera directa.

El “peritaje psicológico” es una herramienta que podría implementarse con mayor amplitud a fin de realizar, mediante entrevistas y test, una exhaustiva exploración, evaluación y diagnóstico de las relaciones, actitudes, pautas de interacción, matices de la personalidad, raciocinio, aptitudes y otros ámbitos del sujeto.

Es imprescindible persuadir de su invalorable aporte para conocer con mayor rigurosidad los perfiles de los seres con los que, por alguna razón, alternamos. A mi parecer, es vital asumir una mirada aguda acerca de esta temática, comprender sus alcances y omitir los conocidos comentarios caricaturescos comúnmente percibidos.

He oído infinidad de veces aseveraciones como “él toda la vida ha sido así”, “no lo vas a cambiar”, “ten cuidado con fulano que es medio violento, pero buena gente”, “así es ella, algo rara y nada más”. Simplistas calificaciones para justificar prefijadas formas de proceder que rehusamos examinar y, por lo tanto, alertar sus probables consecuencias. Detrás de supuestas peculiaridades pueden concurrir reales “bombas de tiempo” en nuestros prójimos. No subestimemos lo que ésta realidad implica.

Cuando miro a quienes van a ser padres por primera vez en reiterados momentos me he preguntado en la intimidad de mis reflexiones: ¿Cómo pueden traer un hijo al mundo quienes están inmersos en traumas, heridas abiertas y acontecimientos emocionalmente dañinos? En lugar de tantos domésticos preparativos para el baby shower o el nombre del futuro primogénito, convendría conocer, procesar y calcular sobre las posibles cargas negativas que afectarán la formación de ese nuevo ser. Sin embargo, escucho en un sinfín de oportunidades expresiones mediocres como “nadie aprendió a ser padre” o “no seas perfeccionista”. Bien dice un acertado y antiguo enunciado: “La ignorancia ingresa, donde la prudencia se detiene”.

Concurre una visible autosuficiencia y desconocimiento al creer que cualquiera cumple los mínimos estándares psicológicos para la paternidad. Nada más inexacto. A los papás les incumbe intuir que su tarea va más allá de atender las privaciones básicas de sus descendientes y también consiste en cubrir sus requerimientos afectivos y emocionales que no siempre pueden satisfacer. Aquí empieza un nuevo círculo vicioso.

Sino logramos en el entorno familiar formar benignos seres humanos, cómo podemos ser tan ingenuos en creer que concluirán siendo óptimos en el campo laboral. Son como las ruedas de un coche, tienen que funcionar las cuatro para hacer caminar el vehículo. No puede andar con dos o tres llantas. Procuremos, como afirma mi documentada colega y experta en cuestiones de terapia gestáltica Ana Medina Mendoza: “Primero, debemos moldear buenas personas, para luego asegurar buenos profesionales. Nosotros vemos las cosas como somos y no necesariamente como son los cosas”.

Del mismo modo, existen compañías que rehúyen efectuar un “peritaje psicológico”, a sus postulantes y colaboradores, encaminado a conocer la autoestima, el temperamento, la lucidez intrapersonal, la empatía, entre otras piezas de su organización emocional y así prever su aporte al clima laboral, trato con sus demás asociados, habilidad para resolver situaciones de tensión, etc.

Con cuanta frecuencia observamos a gerentes o líderes empresariales que prescinden guardar una reacción emocional coherente con su jerarquía o adiestramiento. Lo mismo sucede con encargados de atención al cliente e incluso con docentes cuyos desempeños son altisonantes. Todo esto puede representar una pérdida económica para la institución y un deterioro en su atmósfera interna. Al respecto, insisto en la urgente exigencia de crear áreas de asesoría psicológica y/o contratar consultores que hagan un seguimiento de estos pormenores. El bienestar y la fidelidad del recurso humano siempre será el más inestimable en una entidad.

Eludamos llegar al extremo de pensar que, únicamente, el compañero de trabajo bipolar, maniacodepresivo, esquizofrénico o con trastornos constituye un peligro. El “peritaje psicológico” hace factible reconocer irrefutables predisposiciones que, sin situarse al extremo de una enfermedad psiquiátrica, merecen atención. Por ejemplo: ¿Qué hacemos cuando el hombre o mujer con el que compartimos responsabilidades muestra desconfianza, escasa autoestima, incapacidad para coordinar en equipo y pobre pericia interpersonal? ¿Cómo responder al percatarnos de un jefe manipular y desprovisto de poder debido a su baja autoestima? Y así podría seguir un listado formidable de preguntas dirigidas a tomar en cuenta esta materia en las corporaciones sin menoscabo de sus aparentes costos.

La dimensión espiritual explica nuestra biografía y avizora el camino que transitaremos en nuestras vidas. Recordemos: nada pasa por casualidad y de las experiencias más adversas e incómodas, nos corresponde obtener las sabías lecciones que ésta nos ofrece. Nuestra existencia emocional es la radiografía del alma y un puente de coexistencia e integración con el mundo.

viernes, 10 de julio de 2015

Los “animales” del Parque de Las Leyendas

Recientes denuncias periodísticas dan cuenta de irregularidades en el mantenimiento de la fauna en exhibición y en la administración del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda, a cargo de la Municipalidad Metropolitana de Lima.

En esta oportunidad las documentadas observaciones consignadas en los informes del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) -luego de inspeccionar este representativo escenario arqueológico, botánico y zoológico de nuestra capital- se refieren a las precarias condiciones de la alimentación de algunas variedades silvestres.

Una parte del citado expediente afirma: “…Cabe mencionar, que se entrevistó a varias personas del personal del zoológico, quienes hicieron de manifiesto que animales como los pingüinos, lobos marinos, focas, felinos, principalmente, habían sufrido déficit de alimentación por los menos entre dos días continuos la semana del 01 al 06 de junio, y que esta situación ya se habría suscitado en la semana precedente. Lo que al parecer y se está evidenciando está afectando el estado sanitario de los especímenes como los pingüinos, quienes además del estado de adelgazamiento manifestado, presentan cuadros gastrointestinales y pérdida de fluido”.

El Serfor ha reiterado sus advertencias sobre la infraestructura del parque, la cual pondría en peligro a los animales y concurrentes. En su dictamen asevera: “…En la inspección realizada se verificó el mal estado de algunos recintos, en lo que respecta a la lámina de vidrio templado que separa al público del ambiente de los animales, en los ambientes de tapir terrestre, sajinos, oso de anteojos. En alguno de los casos ha sido cubierto con planchas de triplay y en otros se encuentra en esquirlas, implicando un riesgo inminente absoluto tanto para la salvaguarda de los especímenes de fauna silvestre en custodia como las personas que laboran y los visitantes que frecuentan el zoológico”.

Como era de esperarse, la secta liderada por Javier Arbulú Bryce, presidente del Consejo Directivo del Parque de Las Leyendas, lanzó un comunicado que ha sido desmentido por el Serfor. No solo se trataría de graves anomalías en estos aspectos, sino en transacciones desconocidas para la ciudadanía que demostrarían reiteradas incorrecciones.

Por otro lado, según el regidor de Diálogo Vecinal, Hernán Núñez González las tropelías se extienden a otros ámbitos igualmente censurables: gastar aproximadamente 30 mil nuevos soles en el pintado de su fachada de color amarillo y comprar dos camionetas cuatro por cuatro de marca Qashqai por un monto de 222.078 mil nuevos soles, lo que contradice el flamante anuncio de la teniente alcaldesa en las redes sociales: “…Comenzó la época de austeridad en la MML, los presupuestos de los centros de costos se reducen drásticamente, los gerentes optimizan recursos”.

Acertadamente el mencionado representante edil ha declarado: “La señora Juárez nos habla de una quiebra y mira todo lo que gastan. Además, la fachada del parque estaba en perfectas condiciones y no se justificaba el nuevo pintado”. Este episodio me recuerda cuando la MML al asumir la conducción del Parque de Las Leyendas (junio 2007) -como resultado de la transferencia negociada por Alan García Pérez- denuncié en mi artículo “Parque de Las Leyendas: ‘Construyendo’…negocios”: “…Una pequeña muestra de cómo se está construyendo una serie de irregularidades es la permanente sobrevaloración de los costos. Un ejemplo: la adquisición de tres carteles con, según hallazgo de la Oficina de Control Institucional (OCI), existe un sobreprecio de 17.746 nuevos soles; cuya responsable sería Lucila Sayra Sayra (ex jefa de la Unidad de Logística), quien continúa laborando en esa entidad. Según la OCI, ella, además, fue integrante del Comité Especial Permanente de esa entidad y tendría responsabilidad en este y otros hechos denunciados por la OCI”.

A todo esto me pregunto: ¿Qué pronunciamiento ha emitido la Sociedad Zoológica del Perú? Una entidad no gubernamental que ocupa gratuitamente áreas del parque y cuya vicepresidenta Leonor Saúd Castillo, presume de su cercana amistad con el ex presidente Alan García Pérez. Es evidente el interesado silencio de este reducto de ambientalistas acerca de las paradojas de Solidaridad Nacional. Esta organización ha logrado prodigiosos beneficios y privilegios que motivaron reiteradas acciones judiciales en el período de Susana Villarán de la Puente.

Como ex presidente del Parque de Las Leyendas (agosto 2006 a junio 2007) mi ira sobre la forma en que se gobierna esta institución no sólo proviene de asuntos éticos, sino, de mi vinculación con Felipe Benavides Barreda con quien trabajé y, por lo tanto, fui testigo de su sacrificio, integridad y entrega.

Poseo la satisfacción de presentar un balance digno y eficiente a pesar de la mezquindad, apatía y deslealtad de los frívolos, titubeantes y pusilánimes “funcionarios públicos de carrera” que, equívocamente, convoqué para acompañarme en mi cometido. De modo que, puedo mostrar con deleite mis manos, bolsillos y conciencia limpios.

En consecuencia, tengo unas cuantas interrogantes: ¿Podríamos conocer el perfil profesional de quienes ocupan cargos de confianza en el parque? ¿La opinión pública conocerá su distribución presupuestal? ¿Dónde está la anunciada fiscalización de la Célula Municipal Aprista? ¿Existe algún pacto infame en los medios de comunicación? ¿Qué opina usted, amigo lector? Todavía hay mucho por indagar sobre las jugarretas en la comuna limeña. Rehuyamos resignarnos ante la consigna: “Roba pero hace”.

lunes, 6 de julio de 2015

Chuncholandia: ¿Un nuevo síndrome?

Un término que he identificado para describir aquellas conductas -bastante más habituales de lo imaginado- expresivas de una enorme carestía de autoestima, precaria habilidad social e ineptitud para interactuar y, por lo tanto, se caracterizan por las limitaciones que obstruyen el fluido desenvolvimiento en sociedad.

Desde mi punto de vista, “chuncholandia” es un fenómeno trasversal que abarca diversos niveles, edades y estatus económicos. Con indisimulable nitidez está presente en todos los ámbitos en los que alternamos. Se concibe tan evidente que, incluso, es percibido como una peculiaridad en el invertebrado, insolidario, convulsionado y complejo comportamiento peruano.

Sus numerosas demostraciones son observables en oficinas, encuentros amicales y rehúye diferenciar orígenes o rasgos de algún tipo. Lo veo en mis sesiones de clase cuando el alumnado -de las más variadas generaciones, profesiones o procedencias- sólo encuentra seguridad, para hacer un trabajo grupal, cuando está inmerso con su “secta”.

También, es común advertir esta limitación en las aburridas y tormentosas reuniones familiares -a las que evito asistir- que se distinguen por la constitución de “tribus” en función de sexos y edades. Por desgracia, si alguien demuestra elevada seguridad y pretende integrarse con la “camarilla” ajena, es expulsado. “Anda con tus primos y tíos, aquí estamos hablado asuntos de mujeres” he escuchando un sinfín de veces.

Con frecuencia notamos en una actividad social a una pareja de cónyuges que se exhiben distantes, acartonados, solemnes y despojados de condiciones para interactuar con seres desconocidos. No obstante, se transforma su actuación cuando llega su “pandilla” amical o familiar. Surge una súbita actitud extrovertida, locuaz y desenvuelta que, hasta hace unos minutos, estaban imposibilitados de presumir.

Acaso no oímos con cotidianidad deprimentes aseveraciones tales como: “No voy a la comida, porque no conozco a nadie”, “Ven a recogerme, tengo roche llegar solo”, “Dime si va tu esposa al almuerzo, pues la mía no tiene con quien hablar”. Estas son vivas muestras de la sórdida “chuncholandia” que lacera, ante la apatía general, nuestro crecimiento como seres aptos para habitar en colectividad.

Observo con una dosis atrevida de ironía a múltiples colegas que sino coinciden en la sala de profesores con su “califato”, con quienes comparten limitadas charlas domésticas, están más perdidas que “cuy en tómbola”. Sus visibles privaciones las obliga a permanecer enmudecidas. Incluso en celebraciones o capacitaciones me percato como “guardan sitio” al colocar -sin la mayor vergüenza- sus carteras en las sillas colindantes para su “cofradía” con la que, únicamente, pueden desenvolverse.

Esa pegajosa práctica de forjar, de manera excluyente, conexiones interpersonales en función de ciertas “logias” restringe nuestro proceso de evolución. Precisamente cuando salimos del “área de confort” y, por lo tanto, empezamos a entablar saludables relaciones con sujetos de otras extracciones y actividades, ampliamos nuestra percepción de la diversidad humana. En consecuencia, fortalecemos nuestra autoestima y empatía al valorar, entender e interactuar con el prójimo.

Sin embargo, las posturas puestas en escena por nuestros semejantes ratifican esta falta que, a mi parecer, pone a la vista el conformismo, la ausencia de mundo y una gama de precariedades sobre las que cada uno de nosotros debiera tener la honestidad de realizar su propio diagnóstico. El profundo conocimiento de nuestras insuficiencias facilitará trabajar su superación con el propósito de valorar sus implicancias en nuestra calidad de vida.

Es recomendable forjar una personalidad convincente, firme, con alto grado de cultura y apta para afiliarnos a las disímiles esferas con las que alternamos. En tal sentido, reitero lo reseñado en mi escrito “¿Tiene usted habilidades sociales?”: “Las ‘habilidades sociales’ complejas están ligadas con el despliegue de la asertividad en la comunicación y la inteligencia interpersonal. Los individuos que la poseen saben expresar quejas, rebatir peticiones irracionales, revelar sentimientos, defender sus derechos, pedir favores, resolver situaciones agudas, acoplarse con el sexo opuesto, tratar con niños y adultos. Estas destrezas tienen un impacto directo en contextos de tirantez y demandan de una sólida configuración personal”.

“Existe una carencia de ‘habilidades sociales’ esenciales que nos deja atónitos en múltiples acontecimientos y, especialmente, cuando provienen de prójimos con determinada formación e instrucción que supondría un mínimo despliegue de estas pericias. Personas de variadas ocupaciones laborales que, por la naturaleza de sus quehaceres requieren de un prodigioso nivel de estas cualidades, son renuentes a saludar y mostrar afables gestos, huérfanas de las mínimas nociones para fomentar una conversación, arropadas en su reducido y marginal círculo amical, incapaces de integrarse socialmente, inseguras en su toma de decisiones y sobreprotegidas en su estrecha zona de confort”.

Por último, es imprescindible incorporar este tema en los programas de adiestramiento laboral. Lo explico con insistencia en mis asignaturas para demostrar que los hombres y mujeres deben abocarse a su desarrollo integral y construir relevantes puentes de entendimiento y sociabilidad. La solvencia cultural tiene siempre un papel significativo que otorgará consistencia para desplegarnos. Es conveniente acercarnos a la historia, el arte y la literatura para contar con enriquecedores elementos que inspiren las tertulias. La lectura compromete nuevas capacidades y tiene un efecto esperanzador. Recuerde: es un magnífico, genuino e inexplorado océano de sapiencias.

Asimismo, la cultura cumple un papel importante que se debe evitar subestimar: ofrece la lucidez para reflexionar y convertirnos en individuos racionales, críticos, desenvueltos y solventes en términos éticos. Posibilita profundizar en la intuición y es un medio de superación. Esquivemos mirar con desdén su invalorable rol en nuestra consolidación como seres pensantes. De allí que, es preciso articular el ascenso intelectual y emocional y, además, la voluntad de renunciar a la entorpecedora, criolla y parapléjica “chuncholandia”.