sábado, 19 de septiembre de 2015

Usos y deslices del Protocolo

Muchas veces escuchamos variadas interpretaciones en relación al protocolo y a sus usanzas y costumbres. Para la inmensa mayoría de hombres y mujeres está relacionado con un conjunto inapelable de formalidades empleadas en actos oficiales. Es decir, se tiende a orientar su utilización en diligencias gubernamentales.

El experto español José Antonio Urbina, asevera: “Protocolo es aquella disciplina que con el realismo, técnica y arte determina las estructuras o formas bajo las cuales se realiza una actividad humana importante. Es todo, porque realmente es el arte y la técnica de la creación de las formas en las que se realiza la acción del estado”. Son patrones para desarrollar un evento específico y se diferencian de las normas jurídicas porque su errada aplicación evade contravenir un deber legal y sancionable.

En el ámbito diplomático se refiere a los procedimientos entre autoridades de los estados para garantizar y favorecer las relaciones, negociaciones, convenios e intercambios entre los países y las personas que los representan, dando una imagen de cortesía, seriedad y respeto. Comprende las conductas y criterios sociales a conocer y plasmar, en un contexto de interacción humana.

Mientras el protocolo empresarial está circunscrito a los quehaceres corporativos que se realizan como parte de su dinámica cotidiana. Tiene que ver con los procesos esenciales para la planificación, preparación y desenvolvimiento de actos promovidos por empresas privadas. Mientras el protocolo social es la fusión de reglas que deben observarse y tributarse en el medio oficial, social y laboral, etc.

De otra parte, el presidente de la república cuenta con la debida orientación y asesoría de la Dirección General de Protocolo y Ceremonial del Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores, que regula y supervisa el cumplimiento del Protocolo y Ceremonial del Estado y del Ceremonial Regional.

En tal sentido, cada vez que prestamos atención a las variopintas incorrecciones y deslices de nuestro jefe de estado -que por mandato constitucional personifica a la nación- no se producen por una carencia de información, sino a una probable voluntad para desacatar sugerencias tendientes a realzar su investidura. Sus omisiones evidencian ausencia de pericia, sumado a antojadizas determinaciones.

Un ejemplo actual lo percibimos los peruanos en los desfiles militares de Fiestas Patrias -presididos por el titular del Poder Ejecutivo- en los que Nadine Heredia de Humala acompaña a su cónyuge en el estrado principal reservado para altos funcionarios y cuerpo diplomático. Como la “primera dama” no ostenta un cargo gubernamental -y sólo tiene esa denominación simbólica- por tradición preside otra tribuna. Algo similar ha sucedido en las juramentaciones de todos los gabinetes ministeriales del presente régimen. En la foto oficial aparece la lideresa del Partido Nacionalista al lado de Ollanta Humala Tasso y de los titulares de las carteras, alterando la precedencia instituida de los ministros.

Nuestro primer mandatario, al igual que los demás representantes de los poderes públicos, desconoce con frecuencia lo instaurado por el protocolo. Sin embargo, sorprende tan habitual torpeza proviniendo de un político con formación castrense. De allí que, reitero mis aseveraciones contenidas en mi reciente artículo “Los selfies ministeriales de Fiestas Patrias” (2015): “…Este suceso (los autorretratos perpetrados en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno por varios ministros mientras el jefe de estado hacía uso de la palabra) convendría ser observado por la Dirección General de Protocolo y Ceremonial del Estado de la cartera de Relaciones Exteriores a fin de ofrecer unas cuantas, precisas y necesarias orientaciones a los que, desde la más alta esfera del Poder Ejecutivo, perjudican la supremacía presidencial. No debiéramos acostumbrarnos, como sucede en un paraje de zarzuela como el nuestro, a los inoportunos desatinos protagonizados por nuestros dignatarios”.

Los anteriores gobernantes soslayaron convertirse en un ejemplo de acato al protocolo. Alejandro Toledo Manrique, durante su visita a España (2004) saludó a la reina Sofía con un efusivo beso en ambas mejillas en el Palacio Real de El Pardo. Acuñar el término “chorreo”, en una disertación en el Poder Legislativo, no fue oportuno viniendo de quien ejercía tan elevada magistratura del país.

Por su lado, Alan García Pérez dispuso duelo nacional, colocar la bandera a media asta y una foto gigante en la puerta de la Casa de Pizarro, honores del regimiento “Húsares de Junín”, imposición póstuma de la Orden El Sol del Perú y un homenaje a su amigo el compositor Arturo “zambo” Cavero. Evoquemos el desatino en Palacio de Gobierno al recibir al príncipe Felipe de Borbón y su consorte Letizia (2010). En plena entonación del himno español hicieron pasar a la princesa por detrás de la tribuna de los periodistas.

El protocolo cuida las formas que siempre tienen una importancia que debemos rehuir pasar inadvertida. No obstante, su ignorancia se trasluce en sinnúmero de celebraciones y acontecimientos. Recordemos lo acontecido en la toma de posesión del alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio (2015) cuando se entonó la “Marcha de Banderas” para recibirlo en el Teatro Municipal. Tengamos en cuenta que ésta sólo se destina para rendir honores al jefe de estado y dignatarios extranjeros. Seguramente algún burócrata de segundo nivel quiso halagar al burgomaestre, el que al parecer ni se dio cuenta de lo sucedido.

Este aspecto hace posible comentar otro que está vinculado. Me refiero al perfil profesional de los responsables de gestionar la práctica del protocolo en los organismos estatales en los que las recomendaciones, identidades partidarias y una mezcla de subjetividades prevalecen sobre las calificaciones y destrezas que debe poseer el encargado de este desempeño.

Con la intención de lograr una eficiente administración del protocolo, es conveniente diseñar un marco mínimo con las cualidades y atribuciones del subalterno a cargo de su manejo en el sector público; siempre tan sensible, cambiante y, además, sujeto a la constante intervención política. Las circunstancias son propicias para desplegar programas de capacitación destinados a inducir su congruente empleo.

Lo descrito muestra una realidad sobre la que corresponde trabajar para afianzar el protocolo en la esfera local, regional y nacional. Es conveniente reiterar la pertinencia de dominar su deferente aplicación y comprender su virtud como herramienta de comunicación, miramiento e integración.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Las grandes alamedas de Salvador Allende

Un 11 de setiembre de 1973, el presidente chileno Salvador Allende Gossens se suicidó en el Palacio de la Moneda luego de resistir heroicamente -por varias horas y tan sólo acompañado de un puñado de leales colaboradores- el cruento bombardeo de las fuerzas golpistas que, de esta manera, daban por concluida la vigencia de la democracia en el país sureño.

Mis recuerdos de este doloroso episodio son lejanos. Tenía apenas siete años y no poseía mínima conciencia de la dimensión de este suceso que mis padres y familiares comentaban con preocupación. Por lo demás, era considerado un hecho insólito: Chile gozaba de una sólida continuidad institucional, era una especie de Suiza latinoamericana.

Crecí oyendo enfrentadas interpretaciones sobre este acontecimiento y en relación al líder máximo de la Unidad Popular. Un querido y añorado tío abuelo paterno vivió en Santiago de Chile muchísimos años y hospedó en su residencia a mis padres cuando llegaron de visita en vísperas del levantamiento militar. De allí que, las habituales impresiones de mis progenitores fueron sembrando interrogantes que, con el transcurrir del tiempo, he logrado despejar.

Este artículo evade constituirse en una defensa de la gestión conducida por Allende. Únicamente, está elaborado desde la genuina admiración a la decencia y la dignidad de un estadista que ha dejado una lección de congruencia requerida de imitar por la maltrecha y deteriora clase política de la región. Es un tributo a quien predicó con el arquetipo de su enaltecedora solvencia moral e integridad personal.

Salvador forjó una consistente identidad socialista desde sus tiempos de estudiante de medicina en la Universidad de Chile. Desempeñó representativos cargos durante su dilatada trayectoria: fue fundador y secretario general del Partido Socialista de Chile, ministro de Salud, Provisión y Asistencia Social, diputado, senador, presidente de Senado y cuatro veces candidato a la primera magistratura de su nación.

En su cuarto intento por llegar al Palacio de la Moneda en 1970 obtuvo la primera mayoría relativa con un 36.6 por ciento que definió, a pesar de las intrigas de los sectores reaccionarios y de la encubierta intervención de la Central de Inteligencia Americana (CIA) de los Estados Unidos, su posterior ratificación en el Congreso de la República como jefe de estado con 153 votos contra 35 de Jorge Alessandri y 7 en blanco. De ese modo, se convirtió en el primer gobernante marxista del mundo en acceder al poder mediante elecciones generales. Su designación suscitó entusiasmos, ilusiones, miedos, rechazos y significó el comienzo de una etapa de feroz confrontación en la nación de Diego Portales Palazuelos.

El conductor de la “vía chilena al socialismo” enfrentó una secuela de adversidades. Entre otras razones, por la ausencia de cohesión y unanimidad de criterios en las agrupaciones aglutinadas en la Unidad Popular. La polarización, las acciones subversivas de los grupos paramilitares de derecha, las huelgas propiciadas por los sindicatos influenciados por el poder económico y el bloqueo no declarado de los Estados Unidos -entre otros muchos factores políticos y sociales- facilitaron los escenarios para gestar la sublevación armada. También, desde el gobierno se precipitaron determinaciones y transformaciones que carecían de los indispensables instrumentos políticos y de la sostenibilidad requeridos.

Salvador Allende siempre se caracterizó por su invariable actuación ecuánime, moderada y principista. Su decisión el día del alzamiento constituye una muestra inequívoca de probidad a su compromiso como garante de la constitucionalidad. Una demostración impar de grandeza, coherencia y coraje.

Desde radio Magallanes, el fiel bastión a su régimen cuya transmisión no había sido interrumpida, emitió en la mañana del 11 de setiembre un improvisado y articulado mensaje -pronunciado desde un teléfono móvil en su despacho- que evidencia su entrega plena: “…En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios”…“Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Al redactar este texto encontré en el libro “La revolución imposible” (1988) de Guillermo Thorndike unas líneas alusivas al gesto respetuoso del presidente Alan García Pérez al recibir en Palacio de Gobierno a Hortensia Bussi de Allende en 1986: “…La banda de músicos saludó a García con la Marcha de Banderas. Tan pronto se apartó la limusina de la casa militar, el presidente avanzó con la señora Allende hasta detenerse en el centro del patio. Se escucharon entonces los himnos de Chile y Perú. Escoltados por el general Silva y el jefe del regimiento, pasaron revista a la tropa”…“Pero presidente, me dispensa usted honores de jefe de estado, dijo la viuda de Salvador Allende. El general Silva mantenía los ojos en un remoto horizonte. Es que la estoy recibiendo a usted y también a don Chicho (en alusión a Salvador Allende) contestó con una sonrisa”.

Siento por fin la inmensa satisfacción de haberme librado del temor de dedicar estas palabras a realzar la valentía de un ciudadano de nuestra América Latina morena y solidaria que hizo de su apego a la causa del pueblo un apostolado cívico. Lamentablemente, en nuestra frívola, limitada y prejuiciosa colectividad -ambigua y bipolar en sus creencias democráticas- escasean las condiciones para reflexionar con sapiencia y tolerancia y, por lo tanto, reconocer cualidades en el oponente.

Su figura sigue viva entre los chilenos y su remembranza suscita adhesión por haber enmarcado la política en la ética y la consecuencia. Supo mantener imbatible su resolución, tantas veces manifestada, de abandonar el Palacio de la Moneda cuando cumpliera su mandato o acribillado a balazos. Su testimonio ejemplar debe infundir a las nuevas generaciones de hombres y mujeres a perseverar en sus nobles anhelos de forjar una sociedad justa y libre.

domingo, 6 de septiembre de 2015

¿Tu facebook describe quien eres?

El facebook es una fabulosa, moderna y revolucionaria comunidad virtual con la que estamos identificados en mayor o menor grado. Al observar el “muro” de nuestras amistades logramos percatarnos de sus inquietudes, pasatiempos, hobbies, tendencias y, especialmente, ofrece un valor agregado para su imagen. Sin embargo, su errado empleo puede perjudicar y distorsionar el perfil que se anhela emitir.

Para algunos es una especie de catarsis orientada a propalar traumas, desamores, pleitos, desilusiones, penurias y precariedades, en busca de alivio. Otros lo usan para transmitir reflexiones, preferencias deportivas, políticas, religiosas y sexuales. Existen quienes necesitan suscitar envidias, rivalidades y revelar su apremiante falta de admiración.

También, están aquellos con limitada habilidad social y estrecha inteligencia interpersonal, para forjar sólidas relaciones humanas, que han encontrado una posibilidad para desplegar mínimas, superficiales y confinadas destrezas sociales. Así disimulan y se engañan a sí mismos acerca de su exigua solvencia para involucrarse con grupos humanos.

En tal sentido, he creído pertinente formular unas cuantas sugerencias y deliberaciones a fin de irradiar una percepción positiva, pertinente y educada a través de esta masiva herramienta de comunicación. Ante todo, seleccionemos con detenimiento y ponderación los comentarios, juicios de valor y noticias que exponemos.

Recomiendo rehuir sobre publicar con el afán de prescindir llenar el estado de sus seguidores. La gente esconderá su estatus o dará “ya no me gusta”. Cuando suceda una desgracia y alguien ponga una glosa sobre un hecho lamentable, a nivel familiar o colectivo, es contraproducente colocar “me gusta”. Escriba unas palabras de solidaridad.

Evite utilizar sus contactos para promociones comerciales y asuntos sensibles sin pedir autorización. No siempre agrada a las amistades convertir su “muro” en una tribuna mercantil y dramática. Esquive asumir una actitud invasiva u hostil y use la sensatez en sus anotaciones. Acuérdese: “La prudencia se detiene, donde la ignorancia ingresa”.

Causará una buena impresión asentar un saludo a los nuevos amigos que han aceptado su solicitud. Cuando usted haya sido quien admitió la petición, redacte un breve texto de bienvenida. De esta manera, imprimirá una sensación empática. Agradezca las congratulaciones consignadas por su cumpleaños, navidad, aniversario de bodas, etc.

Es conveniente personalizar su respuesta a los que se tomaron el tiempo para contactarte mediante un mensaje directo. Cualquiera que haga una acotación positiva en su “muro” representa un inesperado lazo. Busque lugares y personas a las que complazca corresponder sus afinidades, hobbies, autores preferidos, entre otros.

No discuta y ventile temas íntimos con su pareja a través de su “muro”. Nadie debe enterarse de sus desavenencias y, además, suscitará una situación embarazosa a los amigos de los involucrados en la confrontación. Tampoco insulte, ofenda, agravie o calumnie a terceros. Respete la dignidad personal.

A mi parecer, la autoestima tiene directa implicancia en el retrato concebido a través del facebook. Es un sentimiento valorativo de nuestro ser, de quienes somos y de nuestros rasgos corporales y mentales. En consecuencia, es responsable de las señales verbales y orales exteriorizadas de forma consciente e instintiva. Una autoestima adecuada potenciará la capacidad de desplegar las pericias y aumentará el nivel de seguridad, mientras que una autoestima baja orientará hacia la derrota y frustración.

Hay hombres y mujeres que desde su “muro” están gritando: “quiéreme”, “mírame”, “consuélame” y “escúchame”. La autoestima, el autocontrol emocional, el estándar de tolerancia, la real dimensión empática y la personalidad, se visualizan con claridad y sin ambigüedad. El facebook es una cada vez más exacta radiografía de cómo somos, aunque muchos no se dan cuenta.

De allí que, es fácil vislumbrar a quienes alucinan encarnar una versión chola de la familia Ingalls e intentan proyectar una sensación de eterna felicidad, consumo y celebración. Por el contrario, subsisten los que escenifican con su melodrama una adaptación criolla de la película hindú “Mamá no vendas mis muletas”. Comentarios como: “amanecí triste”, “más deprimida que nunca”, “me sacaron sangre, estoy adolorido”, “desilusionado de los amigos”, “los hombres son unos perros”, “asado, no me pagaron la quincena”, “todo se fue al maldito infierno porque no fuiste capaz de amar”, muestran la tragedia de mis contactos al momento de anotar estas líneas.

Decline imitar rutinarias huachaferías e inopias como apostar bromas impertinentes, fotografías entrometidas o una secuela interminable de selfies en los espejos del baño. Ni que decir de aquellos integrantes del frondoso elenco de “chuncholandia” que nunca han acudido a un restaurante de cinco tenedores y que, por lo tanto, colman su “muro” con imágenes de su arroz con pato, canelones, cócteles, cubiertos y hasta de la servilleta y el mantel. Por coincidencia cuelgan retratos en los que continuamente aparece el nombre del establecimiento gourmet. Me pregunto ingenuamente: ¿Por qué no publican instantáneas con su maca y pan con torreja en el emolientero del paradero del Metropolitano? ¿Tendrá algo que ver el apremio por lucir su estatus económico?

En el aspecto profesional es un vehículo de vital utilidad. Por esta razón, reitero lo expuesto en mi artículo “¿Cómo acceder al mercado laboral?”: “…Otro paso son sus relaciones directas o mediante redes sociales. Las conexiones constituyen un activo que en cierto momento puede requerir. De allí la conveniencia de llevar acogedoras vinculaciones con familiares, amigos, ex compañeros de estudios, proveedores, entre otros públicos. Cada contacto aliméntelo con mensajes, informaciones, saludos en ocasiones especiales, etc. a fin de tener una presencia eficaz en las personas que pueden ayudar con su recomendación. Responda sus emails y llamadas telefónicas, concurra a actividades sociales, frecuente grupos de interés y haga más consistente su círculo de enlaces”.

Es una ventana que facilita percatarse de las singularidades y actitudes del postulante. Actualmente, en los procesos de selección de personal son revisados los facebook de los candidatos con el propósito de tener amplias referencias de sus inquietudes, círculos amicales, realizaciones intelectuales, deportivas, entre un sinfín de conocimientos. Soslaye divulgar una apariencia frívola y ausente de modales y valores, como sucede a menudo.

Haga de su facebook una oportunidad para contagiar cultura, irradiar principios, hacer eco de causas ciudadanas, reseñar publicaciones literarias, expandir denuncias de interés público y dispersar aportes. Prescinda sumarse a ese coro embrutecedor y angustioso de anotaciones que enuncian la exuberante indigencia neuronal, espiritual y moral que se ha interiorizado en una sociedad herida por su deteriorada solvencia, sapiencia e integridad. Por último, recuerde: “Dime cómo es tu facebook y te diré quien eres”.