domingo, 6 de agosto de 2017

Los inmaduros modales de Nicolás Maduro

Desde su acceso a la jefatura del gobierno de la rebautizada República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, se caracteriza por sus continuos desatinos, acentuada intolerancia y sucesivas injurias a sus contrincantes. Esta deslucida actuación muestra su irrisoria formación y sus limitadas habilidades blandas.

Para empezar, su biografía académica y profesional es tan exigua como las medicinas, los alimentos y los servicios básicos en su nación. Antes de ingresar a la aventura política, se desempeñó como chofer de bus y líder sindicalista del Metro de Caracas. Jamás cursó estudios universitarios. Así lo delatan sus frecuentes disertaciones, diálogos con los medios de comunicación y monólogos televisivos. 

En su caso calza con certeza la famosa expresión “el cargo no hace a la persona”. Ha sido diputado de la Asamblea Constituyente (1999), presidente de la Asamblea Nacional (2005), ministro del Poder Popular para los Asuntos Exteriores (2006) y vicepresidente (2012). Con antelación al deceso de Hugo Chávez Frías ocupó la presidencia encargada (2013) y al morir éste, el Tribunal Supremo de Justicia declaró constitucional que el vicepresidente asumiera el puesto. Es ungido jefe de estado en las cuestionadas elecciones de ese año.

Este conspicuo personaje evade observar cómo sus altisonantes gestos y déspotas comportamientos empañan la majestad presidencial e incrementan su descrédito. Cada día son más innegables sus iracundas reacciones tiránicas y amenazantes. La privación de su inteligencia emocional y su marcada prepotencia son algunas de las características centrales de su personalidad. En él coinciden su ausencia emocional con su invisible sapiencia. 

Su disminuida cortesía es extensiva a todos los acólitos de su entorno. En tal sentido, coincido con lo expuesto por el ex embajador de Argentina en las Naciones Unidas, Emilio Cárdenas en su interesante artículo “La Venezuela de Nicolás Maduro desprecia siempre los modales” (El Diario, julio 25 de 2017): “…Cualquier excusa es buena para que la ‘diplomacia’ venezolana, que obviamente no sabe ni tiene la menor idea de lo que es hacer el ridículo, recurra -furibunda- a los insultos. Como si ella sólo estuviera compuesta por adolescentes, muy poco educados. Cada vez esto es más así, a la manera de inolvidable cartabón o distintivo. Dejando de lado la atención, el respeto, la tolerancia, la urbanidad y hasta la misma cortesía, que sus funcionarios suponen son meras prácticas burguesas. No indispensables, para nada”.

De otra parte, sus reiterados lapsus en el uso del idioma lo han puesto en ridículo ante la comunidad internacional. Haciendo ejercicio de su incalculable orfandad lingüística ha llegado a decir: “…Los capitalistas especulan y roban como nosotros”, “…Hay que meterse escuela por escuela, niño por niño, liceo por liceo, comunidad por comunidad. Meternos allí, multiplicarnos, así como Cristo multiplicó los penes… perdón, los peces y los panes. ¿Me perdonan la expresión?”.  Recordemos también sus gloriosos comentarios: “…Hoy tenemos una generación de oro brillando por el mundo, en la política, en la cultura, en el deporte, los millones y las millonas de Bolívar”, “…La mariposa otra vez. Me visitan las mariposas debe ser que me reconocen como un mariposón”, “…No dudé ni un milímetro de segundo para estar a su lado y decirle: 'Comandante, usted mande'”, “…El lunes vamos a entregar 35 millones de libros y libras".

Mención especial merece su referencia acerca de la aparición de su antecesor encarnado en un pajarito: “…Lo sentí ahí como dándonos una bendición, diciéndonos: ‘hoy arranca la batalla. Vayan a la victoria. Tienen nuestras bendiciones’”. Sus intervenciones han revelado su inconclusa y mediocre formación, al confundir a Simón Bolívar y Antonio José de Sucre como ecuatorianos: “…Qué viva el Ecuador, qué viva Manuelita Sáenz y tendríamos que decir que viva Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, dos grandes ecuatorianos, nuestros libertadores". Para finalizar este rosario de exabruptos evoquemos su genial expresión: “…Sería un autosuicidio colectivo".  ¡El colmo!

En lo que puede suponerse un episodio alejado de elemental consideración y acatamiento al ceremonial, acudió a las exequias de su predecesor con una casaca con los colores de la bandera y lució una corbata roja. El cortejo fúnebre fue una inoportuna jornada de propaganda partidaria e irrefutable muestra del folklor y la improvisación de las autoridades chavistas infectadas por el desorden, la ineptitud y el desatino. 

Dentro de este contexto, comparto lo afirmado por el consultor en imagen y comunicación Juan de Dios Orozco López, en su documentada nota “Luto oficial y protocolo para funerales de un jefe de estado” (2013): “…Penoso y propio de la más disparatada comedia ha sido observar al ahora presidente ataviado con un chándal velando el cadáver del presidente Chávez. Ridículo es observar cómo se ha utilizado a jefes de estado para hacer guardias de honor mientras anunciaban su presencia a golpe de altavoz… ¡como si de vender calcetines y calzoncillos en un mercadillo se tratara! Bochornosa la situación creada por los abucheos a S.A.R. el príncipe de Asturias como representante del estado español. Triste es que se aplauda u ovacione en un funeral. Si, además, los ovacionados son Kirchner, Obiang, Evo o Ahmadinejah…pues apaga y vámonos. En fin, ahí queda eso”.

Su reducida urbanidad y afabilidad refleja también el deterioro de su administración. Así lo acreditan sus encolerizados y afiebrados ataques a los dignatarios capaces de reclamar por las libertades ciudadanas que día a día se extinguen en Venezuela. Siguiendo el perfil de su antecesor, posee un estilo que lacera, entristece, corrompe, embrutece y desacredita la política. Su inopia le impide darse cuenta que a los dirigentes políticos les corresponde mostrar equilibrio, sensatez y coexistencia con el rival. Es decir, están obligados a constituirse en referentes de civismo y compromiso colectivo y, al mismo tiempo, su cometido debe orientarse a construir una sociedad civilizada.

Por otro lado, quiero desmentir a sus abyectos escuderos que intentan compararlo con el recordado Salvador Allende Gossens (1908 - 1973). Más allá de mis discrepancias, el estadista chileno era un profesional respetuoso, ilustrado, con solvencia intelectual, aptitud para el entendimiento, vocación concertadora y acreditada trayectoria política. Jamás abdicó, a pesar de las dificultades, a sus genuinas convicciones y acató plenamente la independencia de los poderes públicos. El residente del Palacio de La Moneda dio un ejemplo inequívoco de decencia, honradez y entrega por sus ideales y, en consecuencia, logró trascender en la historia. Algo incapaz de alcanzar el sombrío cabecilla de esa estrafalaria caricatura denominada “revolución bolivariana” que, cuando sea depuesta, será aludida como un capítulo lacerante en la memoria latinoamericana. 

Dejando entre paréntesis mi rechazo a su régimen, su conducta trasluce la desesperación de quien asiste al ascendente, masivo e irreversible desmoronamiento del absolutismo imperante en la tierra de Rómulo Betancourt Bello (1908 – 1981). Cuando ello suceda le aguarda la cárcel o el exilio vendiendo arepas. No tendrá otra alternativa este ladronzuelo que avergüenza la patria de magnos libertadores.

Estas líneas serían inconclusas si obviará manifestar mi solidaridad fraterna con el pueblo venezolano en esta hora colmada de dolor, adversidad y penuria: su sufrimiento lo siento como mío. Mi homenaje a los líderes opositores, a sus familias y, especialmente, a los cientos de hombres y mujeres perseverantes en sus estoicas y crecientes protestas. Tampoco puede abstenerme de subrayar mi condena a los países de América Latina que han convalidado, con su silencio cómplice, su actitud temerosa y sus tibias declaraciones, los sucesos en esta nación hermana. 

Tengo el convencimiento que se avecinan tiempos encaminados a recobrar la libertad conculcada. Mientras tanto, vienen a mi mente los inspirados vocablos del patricio de la Unidad Popular: “…Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Para concluir, coincido con la aseveración del afamado compositor y escritor español Joan Manuel Serrat y que, probablemente, están dirigidas sin vacilaciones al especialista en insultos, atropellos, cantinfladas y matonerías que usurpa el Palacio de Miraflores: “Que usted será lo que sea, escoria de los mortales, un perfecto desalmado, pero con buenos modales”. Más claro: Imposible Maduro.

Fiestas Patrias: Te Deum y Cipriani

La ancestral misa solmene y Te Duem -oficiados en la Catedral de Lima por el prelado de la Iglesia Católica en el Perú, Juan Luis Cipriani- por el 196 aniversario de nuestra independencia, ha merecido ásperos comentarios debido a ocurrencias que no pasaron inadvertidas.

  Esta actividad (significa “A ti, Dios”) da inicio a nuestra fiesta nacional. Es un cántico cristiano llamado “Himno Ambrosiano”, en honor a su creador San Ambrosio de Milán (Italia). Su primera celebración fue a pedido del libertador José de San Martín (1821) para bendecir la culminación de la era colonial en territorio peruano. El Coro Nacional y la Orquesta Sinfónica Nacional son los encargados de las composiciones musicales.

También se interpreta la Marcha de Banderas, canto reservado para rendir tributo al presidente constitucional de la república, a la elevación del Santísimo, a la bandera y a los jefes de estado. Esta pieza musical, creada por el compositor filipino José Sabas Libornio Ibarra (1858-1915), se estrenó a la llegada del titular del Poder Ejecutivo a la homilía por la victoria de la Batalla de Ayacucho. El 17 de diciembre de 1897, se expidió la resolución reconociendo su ejecución en todo evento oficial.

Este ceremonial debe respetar el Cuadro General de Precedencias del Estado (2006), a fin de garantizar la correcta ubicación de los asistentes, aunque no siempre estas disposiciones han ameritado su estricta aplicación. Por ejemplo, el presidente Ollanta Humala Tasso (2013) cometió el error -corregido por el personal de protocolo- de sentarse en el lugar asignado a su esposa (el izquierdo visto desde el altar). Éste anécdota, coincidente con el acentuado protagonismo de la primera dama, mereció cáusticas sátiras.

Hace unos días el congresista Carlos Bruce Montes de Oca, expresó en las redes sociales su protesta por haber sido excluido del listado de invitados. En tal sentido, afirmó: “…Es una ceremonia que es parte de las actividades de fiesta patrias del estado. Si no fuera ceremonia del estado tienen derecho a invitar a quien les dé la gana, pero siendo parte de las ceremonias oficiales, ¿Quién decide qué representantes elegidos por el pueblo son elegidos o no? Quizás lo mejor sea que ya deje de ser una ceremonia del estado”. El Arzobispado de Lima indicó que la convocatoria está a cargo de la Dirección General de Protocolo y Ceremonial del Estado del ministerio de Relaciones Exteriores. ¿Quién miente? 

De otra parte, el periodista Beto Ortiz manifestó en twitter: “…No queremos curas diciéndole a un estado laico lo que tiene que hacer”, en alusión al habitual sermón del primado. Con cierta resignación estamos acostumbrados a su “mensaje a la nación” formulado con la aparente intención de competir con el jefe de estado y, en consecuencia, influir en los titulares de los medios de comunicación y en los temas de la agenda nacional. Un intenso tratamiento de cápsulas de “ubicaína”, de un millón de miligramos, le podría prescribir el galeno de la agrupación política de su permanente simpatía Alejandro Aguinaga.

Es oportuno recordar que el programa oficial incluye la ceremonia de Acción de Gracias por el Perú, preparada por las Iglesias Evangélicas. Es un significativo avance en la pluralidad religiosa de un país laico. Si existen dudas, comparto lo expuesto por el jurista Martín Belaunde Moreyra en su artículo “¿El estado peruano es laico?” (2014): “…La República del Perú está constitucionalmente organizada como un estado laico. Hasta el Tribunal Constitucional lo dice en forma tangencial u oficiosa. Su actual presidente, el doctor Oscar Urviola, en reciente libro sobre la libertad religiosa y la jurisprudencia pertinente, menciona los principios de laicidad y de libertad religiosa. Mas, qué se entiende por laico o Estado laico”.

“Se define a Estado laico como aquel independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Así, el Estado Peruano es laico como lo son la inmensa mayoría de los estados del mundo, salvo quizás los que se proclaman islámicos como su razón de ser. En realidad, bajo ese criterio, la República del Perú desde que nació a la vida independiente ha sido un estado laico porque nunca estuvo sometido a la Iglesia Católica, aunque hasta la Constitución de 1979 existía un régimen de vinculación orgánica entre la Iglesia y el Estado. Hoy día el vínculo entre el Estado y la Iglesia Católica es de naturaleza distinta pero no menos real”.

Al parecer, esto es insuficiente para diversos representantes en el Congreso de la República. Ángel Paconi Mamani del Frente Amplio (2016) ha presentado un proyecto de ley orientado a modificar el artículo 50 de la Constitución Política del Perú que precisa: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración. El Estado respeta otras confesiones y puede establecer formas de colaboración con ellas”.

Su propuesta plantea este texto: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado se reconoce como laico y actúa de forma neutral en materia religiosa. El Estado respeta todas las confesiones religiosas”. En la misma dirección apunta la idea legislativa de Marco Arana Zegarra (2017) que sugiere la siguiente redacción: “Dentro de un régimen de igualdad, laicidad y libertad religiosa, el Estado reconoce a las iglesias, confesiones y comunidades religiosas prestándoles su colaboración de acuerdo a ley. El Estado reconoce el importante rol histórico, cultural y moral de la Iglesia Católica y de otras confesiones en la formación histórica del Perú”. Ambas proposiciones tienen simpatizantes y críticos.
Dejando de lado por un momento lo establecido en nuestra Carta Magna, el primado de la Iglesia Católica personifica a un amplísimo sector de la población -entre el que me incluyo- y tiene derecho a manifestar su parecer acerca de sucesos de concluyente incumbencia nacional. Sin embargo, estimo inadecuado emplear el púlpito eclesiástico para emitir una alocución política. Coincidentemente este personaje guardó soterrado y ambiguo silencio ante los abusos, corruptelas, atropellos y esterilizaciones forzadas de la dictadura de la década de 1990. El “rosario” de su mutismo es tan extenso como la procesión del Señor de los Milagros.

Qué cómodo, incoherente y poco valiente es reprochar, alzar la voz y agraviar en democracia. Tengamos presente sus calificativos a la “ideología de género” y a las damas cuando afirmó: “…Muchas veces las mujeres se ponen como qué en un escaparate, provocando”. Tampoco olvidemos cuando llamó “chilindrina”, a la ex alcaldesa capitalina, Susana Villarán de la Puente. Así sucede en el “reino de perulandia” con un clérigo separado -en una determinación sin precedentes- del equipo de columnistas del diario El Comercio de Lima (2015) por plagiar escritos del Papa Benedicto XVI. Estas son algunas de las pintorescas “credenciales” de quien ostenta la primera supremacía de la Iglesia Católica en el Perú.

Es irrefutable la existencia de un vasto y entendible sentimiento de desagrado hacia la actitud de Juan Luis Cipriani: sus antojadizas intervenciones alejan al pueblo católico de su templo. Su misión apostólica es avivar la reconciliación, el entendimiento, la concertación, fomentar los valores, propalar la paz y la tolerancia e impulsar la convivencia y el amor al prójimo. Por lo tanto, debe soslayar interferir con las competencias de los mandatarios elegidos por el voto popular y considerar las convenientes palabras del Papa Francisco I: “…La libertad religiosa es un derecho fundamental que da forma a nuestro modo de interactuar social y personalmente con nuestros vecinos, que tienen creencias religiosas distintas a la nuestra".

Un comentario final entre paréntesis: Me conmovió el enaltecedor gesto del presidente Pedro Pablo Kuczynski Godard al homenajear -al iniciar su disertación en el Poder Legislativo y en Palacio de Gobierno- a los hombres y mujeres que, sumando esfuerzos, voluntades y civismos, trabajaron por nuestros hermanos afectados por los terribles desastres naturales de este año. Es mi genuina aspiración, esperanza y terco anhelo que superemos diferencias, mezquindades y apatías y, por lo tanto, nuestro ADN sea esta hermosa consigna: “Una Sola Fuerza”.

Vibra el arte urbano en Barranco

El acogedor distrito de Barranco, en el que residió el notable pensador José María Eguren (1874 – 1942), nos sorprende con la puesta en marcha de una actividad -que se lleva a cabo en diversas ciudades del mundo- nacida para promover la inspiración artística en galerías y espacios públicos: la tercera versión de la Semana de Arte Urbano. 

En jornada reúne a un puñado de jóvenes muralistas deseosos de emitir lemas de amistad, esperanza y sensibilidad, orientados a alentar la solidaridad, la tolerancia y la capacidad de vivir en armonía. Su objetivo es contribuir a realzar la creatividad como un elemento influyente en la conciencia de la población y presentar, de una manera colorida, realidades de una nación convulsionada, invertebrada, llena de contrastes y desencuentros. 

La organización corre a cargo de Seaumanoid -marca activista creada para financiar y liderar causas que protejan nuestro planeta- y cuenta con la colaboración de la municipalidad de Barranco, el ministerio de Cultura e Interbank. Por cierto, la temática ecológica amerita enorme acogida en las nuevas generaciones de artistas: se han trabajado estéticos murales para inducir acerca de la fauna silvestre, los mamíferos marinos y la conservación de nuestra imponente diversidad biológica. 

Según declaró la entusiasta representante y fundadora de Seaumanoid, Mariana Orihuela Wagner: “…. Desde que nació este proyecto tuvimos como esencia el trasfondo social y el arte como linda herramienta para transmitir imágenes para muchas cosas positivas. Es por eso que Seaumanoid derivó también como nuestro proyecto de educación medioambiental a través de campañas educativas, movilizaciones ciudadanas y el arte. Estuvimos convencidos que harían sinergia en el momento indicado y ese ya llegó”.

En esta ocasión se suma el prestigioso y afable artista huancaíno Elliot Tupac, quien diseña desde los 12 años lettering -composiciones tipográficas libres- y tipografías para afiches chicha. Desde el 2004 alterna con autores plásticos peruanos y extranjeros. Ha realizado murales para las películas “Madeinusa” y “La teta asustada” -de la cineasta y escritora Claudia Llosa Bueno- y transcendentales actividades culturales en Chile, patrocinadas por la Universidad Mayor de Chile. Su creación se caracteriza por anuncios cortos y recogidos de lo cotidiano. 

Asimismo, la siempre animosa Mariana agregó que Dase Man, el colectivo MDH, Cristina Stucchi, Ximena Mil, Monks, Naf, Margarita Orihuela, Carga Máxima y, además, Brain, Lima Love, Yandy Graffer, Chococar, Tremos, Mar Cansaya, Eduardo Yaguas, Fania, Renzo Ortega, Radio y Xomatok exhiben sus lienzos en las paredes y escaleras del pasaje Oroya e incluso se han colocado palabras del literato Javier Heraud (1942 - 1963). Este certamen es luz, color y vibra callejera. “El arte es un arma bella para dar mensajes y tiene un importante transformo social de unión. El tiempo en el planeta es arte, sea pintando, haciendo música o siendo abogado. Este es una propuesta de amor al prójimo y a la especie humana. Otra gran sorpresa es el relanzamiento del boulevard como punto de difusión cultural, a partir del proyecto de mi autoría que sustenté como directora del Centro de Información y Formación Ciudadana”.

Tan espléndida actividad coincide con el empeño de sus autoridades ediles de convertir el boulevard “José Faustino Sánchez Carrión” -que une las avenidas Bolognesi, Grau y el parque municipal- en una llamativa feria gastronómica, educativa y ecológica los días viernes, sábados y domingos. Este fin de semana se vivió un escenario de júbilo, rock, esparcimiento y cultura. Me encantó el delicioso paneton orgánico.
La idea consiste en recuperar este concurrido lugar para presentar productos saludables, medicina natural, música, programas de lectura, juegos para niños, entre otras atracciones con un común denominador: persuadir al concurrente mediante amenas representaciones formativas y encausar la cultura de forma atrayente.

Precisamente, en este pasaje estaba la vivienda del afamado poeta vanguardista Martín Adán (1908 - 1985) -cuyo nombre era Rafael de la Fuente Benavides- autor de la fascinante obra “La casa de cartón”. Según lo expuesto por Franklin Minaya Ramírez en su nota “Martín Adán y su rancho barranquino” (2015): “…Algunas características que tiene este rancho principalmente es su estilo republicano/neoclásico además presenta cornisas de madera en la parte superior en muy buen estado, unos cercos de fierro en su fachada y en la parte del ingreso existe un patio con piso de loseta y en la parte derecha está situada una escalera de mármol que conduce a un balcón de madera acompañado de columnas de madera en este mismo ambiente y a la puerta principal del inmueble”.  

Estas interesantes novedades merecen ampliarse con la implementación de una agenda de visitas a los vistosos museos de la Electricidad, Mario Testino y Pedro de Osma y, además, al Puente de los Suspiros, el malecón Paul Harris, la alameda Sáenz Peña, la Bajada de los Baños y a la casa del escultor Víctor Delfín. Este recorrido podría incluir la acogedora residencia de José María Eguren y la iglesia San Francisco de Asís. Promover el turismo cultural contribuiría a realzar el patrimonio e historia de una comuna que alberga un sinfín de tradiciones propicias para avivar una intensa tarea educativa.

No puedo dejar de evocar su civismo en la Guerra del Pacífico (1879 - 1881). El presidente de la república, Manuel Prado Ugarteche, condecoró a esta jurisdicción como "Ciudad Heroica" (1962) en reconocimiento a su estoica resistencia en las dolorosas batallas de San Juan y Miraflores (13 y 15 de enero de 1881). La mayoría de sus fincas eran propiedades de inmigrantes, quienes habían huido, por lo que no existieron enfrentamientos. Barranco fue incendiado.

En tal sentido, quiero citar lo expresado por Marco Gamarra Galindo en su documentado texto “Barranco, donde vive la tradición” (2010): “… Durante las primeras décadas del siglo XX, Barranco recibe toda la mirada de la sociedad limeña por sus apacibles balnearios. Un considerable número de bañistas recorrían la ‘Bajada de los Baños’ entre olivos y árboles de sauces para finalmente, degustar de unos atardeceres de ensueño en los baños de Barranco. En la actualidad, este famoso pasaje está rodeado de antiguas casonas, bohemios bares y espléndidos restaurantes que brindan al visitante un momento cercano a la cultura viva de la capital de la tradición limeña”.

La cultura ofrece la capacidad de reflexionar sobre nosotros mismos. Nos convierte en seres racionales, críticos y éticos. Posibilita discernir los valores, efectuar versadas decisiones, tomar conocimiento de nuestra realidad, reconocernos como un ideal inacabado, analizar nuestras realizaciones, buscar nuevas interpretaciones y crear obras que nos trasciendan.

También, acrecienta la autoestima, nos vuelve seres lúcidos y es un medio para entender la vida. Sus implicancias son vitales para desarrollar nuestra espiritualidad y discernimiento. Un pueblo culto se diferenciará por su agudeza intelectual. Algo apremiante de difundir en “perulandia”, en donde las superficialidades, los materialismos, las inopias mentales y las rusticidades cognitivas son más comunes que la mazamorra morada.

En una sociedad que subsiste de espaldas a la ilustración, es imperativo insistir en la valía de la cultura y su connotación en nuestro enriquecimiento integral. Debemos aprender a acercarnos ilusionados a las vastas, asequibles, entretenidas y múltiples manifestaciones didácticas enfocadas a afianzan nuestro sentido de pertenencia e identidad. Existe el reto impostergable de incluir la sapiencia en los objetivos de los hombres y mujeres de un país sucumbido por la desinteligencia, el conformismo, el atraso y la apatía. Solo la sublevación de nuestras almas y conciencias hará posible superar las conductas serviles, miedosas e hipócritas inherentes en los aldeanos de “perulandia”.

Felicito el perseverante, arduo y tenaz empuje de mi apreciada amiga Mariana de poner al alcance del ciudadano estás prácticas conducentes a construir una sociedad mejor y, especialmente, coincido con los versados vocablos del autor de “Simbólicas” (1911): “Hay una infinitud de ideales disímiles como las hojas. El ideal es lo íntimo del ser, lo que lo distingue de los otros seres. Ese átomo diferencial, único para cada individuo, es en el plano sentimental y estético la personalidad de arte y la inmortalidad individual, pues no existen, ni han existido dos seres de sentimentalidad idéntica desde el principio del mundo”.