miércoles, 29 de julio de 2015

En el día de la patria: El reino de Perulandia

Había una vez un lugar en una parte estratégica de América Latina, conocido como “Perulandia”, al que el genial escritor indigenista José María Arguedas -que amerita mi personal admiración- evocó con estás palabras: “Ese Perú hermoso, cruel y dulce, y tan lleno de significado y de promesa ilimitada”. Un escenario que motivó el intenso interés de estudiosos como Augusto Weberbauer, Clements Markham, Ernst W. Middendorf y Antonio Raimondi.

“Perulandia” es un complejo y maravilloso exponente natural, étnico, histórico y social, aunque sus aldeanos únicamente sientan circunstancial orgullo por sus raíces en la víspera de la efeméride patria, en el día del pisco o el pollo a la brasa o cuando, en pocas ocasiones, ganan un partido de futbol. Hablando de este afamado entretenimiento: si desea escuchar su himno con súbito amor hágalo en un encuentro deportivo con Chile. Allí sale a flote la volátil intensidad del alma nacional.

A sus conciudadanos poco les concierne la existencia de innumerables razones para sentir una genuina devoción por su país, como albergar en sus tierras la mayor población de vicuñas y alpacas -los camélidos con las fibras más finas y cotizadas del mundo-; tener 30 variedades de olluco; 3,000 de papa; 32 de maíz; 25 de quinua; obtener un algodón Tanguis, considerado el más selecto del hemisferio.

Tampoco despierta interés que su geografía exhiba características excepcionales en el planeta: los cañones del Colca y Cotahuasi están reconocidos como los más profundos; poseer 1,769 glaciares; 12,000 lagunas de diferentes tamaños; el nevado Alpamayo, ubicado en el Parque Nacional Huascarán, fue designado el más bello en la Encuesta Mundial de Belleza Escénica (Alemania, 1966); el río Amazonas, el más caudaloso y fascinante; y el lago navegable más alto: el Titicaca.

En este reino, saludar, decir “por favor” y “gracias”, llegar puntual, ser discreto y reservado, asumir un sentimiento de identificación y solidaridad con el entorno, respetar los derechos de los semejantes, portarse con corrección y buena educación, es visto como propio de extraterrestres. Aunque se resista a creerlo es un inimaginable edén colmado de singularidades.

Hablar de la existencia del vecino, mirar los defectos del prójimo, evadir elogiar los triunfos ajenos, buscar siempre el “pero” para justificar la inacción, quejarse de los políticos y hasta de las variaciones de temperatura, constituyen el mosaico del reino. Hacerse el ciego, sordo y mudo es un requisito para coincidir con el identikit de “Perulandia”. Por cierto, el clima de su capital refleja el cambiante, caprichoso, inestable, pusilánime y tambaleante estado anímico de sus súbditos. Me recuerda las aseveraciones del célebre médico y naturalista Hipólito Unánue y Paz Soldán en su obra “Observaciones sobre el clima de Lima y sus influencias en los seres organizados, en especial el hombre”.

Respetar la luz roja o la fila en una ventanilla, evitar arrojar papeles, dejar de hacer pis o escupir en la calle, ceder el paso a un transeúnte, rehuir tocar la bocina con desesperación, cruzar la pista por la esquina, cumplir con las obligaciones cívicas y entender que “donde terminan nuestros derechos, empiezan los ajenos”, se perciben como comportamientos inusuales. “La viveza peruana” es su lema oficial y está escrito con tinta indeleble en el alma de sus moradores.

Es un reino definido por la falta de sapiencia para levantar su voz de protesta e integrado por hombres y mujeres que subsisten de espaldas a la realidad que cuestionan y eluden enfrentar. Cada uno permanece en su “zona de confort” sin importarle los sucesos del costado. Se requiere sublevar las conciencias anestesiadas y apáticas y, además, superar la invalidez moral y espiritual que los aturde.

Es la tierra del ceviche, el pisco sour, el tacu tacu, los anticuchos, el arroz con leche, la jarana criolla y otros íconos consumistas. En las solemnidades patrias sus colectividades lucen escarapelas en sus pechos, banderines en sus autos y banderas desteñidas en los techos de sus casas, puestas por obligación para sortear la multa municipal, y están atosigados de avisos publicitarios incitando efímeros afectos nacionalistas. Ni siquiera saben las estrofas completas de su himno. El eslogan “un saludo a la bandera”, define el escaso significado de esta insignia.

En “Perulandia” se enseña a los alumnos en los colegios acerca de batallas, combates, jornadas épicas, biografías de héroes y mártires de la gesta de la Independencia Nacional y de la Guerra del Pacífico. Pero, se esquiva indagar sus causas, entretelones, traiciones, conspiraciones políticas internas y todos aquellos elementos que facilite -a los futuros electores del reino- poseer una visión juiciosa, pensante y reflexiva de su historia.

En estos días sus coterráneos aguardan con ansias el desfile que encarna la supuesta y muy rebatible proeza, valentía y entrega de sus Fuerzas Armadas. Al respecto, comparto lo señalado por Carlos Galdós en su reciente artículo “Manual para sobrevivir en Fiestas Patrias”: “…Si vas a la parada militar en la avenida Brasil, desde ya sugiero que reserves con tiempo tu ubicación. Hay varias opciones: Azotea Platinium, Balcón VIP del edificio, Silla Platea Numerada en medio de la calle previamente lotizada por la vecina, o Stand Up, también separado por el sobrinito que puso su colchón y durmió esa noche en la calle para ‘guardar sitio’. En los cuatro casos no se aceptan tarjetas, el pago es en efectivo. Ahora, si usted quiere sentirse seguro y resguardado puede alquilarle el asiento de la camioneta al Serenazgo o a la Policía. Ellos sí aceptan tarjetas, sólo que el pago se tendrá que hacer en algún grifo cercano ‘tanqueando’ la unidad móvil”.

“Perulandia” es popular por su pasividad para aceptar y convalidar lo acontecido a su alrededor, sin intentar hacer algo para revertir una situación anómala. Sus paisanos están parados en el “balcón” de su existencia mirando, diagnosticando y arrogándose el cómodo papel de criticones. Sin embargo, se resisten a tomar un rol proactivo e impulsar el cambio que demandan. El reino camina mientras el peruano duerme. Propongo edificar un símbolo expresivo de su estilo de sentir, pensar y actuar: un monumento a la mazamorra.

Estar orgulloso de habitar en “Perulandia” es respetar al semejante y ostentar valores ciudadanos. La aparente fidelidad hacia el reino no consiste en empapelar de rojo y blanco la ciudad, promover desfiles escolares que alteran el tráfico vehicular, realizar millonarios corsos por las calles miraflorinas, incrementar el comercio ambulatorio de emblemas e instalar ferias gastronómicas, acompañadas de música y danza, en las plazas públicas. El fervor debe reflejarse en la integridad y coherencia de sus habitantes.

Grandes augurios a los que persisten en forjar nuevas ilusiones, alegrías y realizaciones, no obstante las consignas imperantes en un medio indolente, obsecuente y rastrero que transita lacerante ante el aplauso unánime y la embriagues de la nación. ¡Viva el reino de Perulandia!

sábado, 25 de julio de 2015

Parque de Las Leyendas: ¿Nuevas tropelías?

Siguen apareciendo reiteradas revelaciones acerca de irregularidades en el Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda. Al parecer, lo expuesto en mi artículo “Los ‘animales’ del Parque de Las Leyendas” es aún insuficiente para describir la dimensión de los cuestionamientos en esta emblemática institución.

Un hecho que no puede pasar inadvertido está referido a su director ejecutivo, Marco Villalobos Alvarado quien enfrenta una demanda por peculado cometido cuando se desempeñó, en la anterior gestión de Solidaridad Nacional, como gerente de Promoción y Desarrollo del Parque de Las Leyendas. Según el expediente judicial este servidor público y el ex director ejecutivo, Adolfo Guevara Ocampo, estarían involucrados en la ejecución irregular de 51 contratos de prestaciones recíprocas celebrados con particulares interesados en convertirse en concesionarios de negocios de esparcimiento. Me pregunto: ¿Cómo alguien con esos antecedentes es nombrado director ejecutivo?

Existen demasiados asuntos extraños: Villalobos favoreció a la empresa Villaespo Constructores, de propiedad de Ricardo Villareal y Luigi Esposito. Según los indicios, el ex gerente de Promoción y Desarrollo presionó para que cuatro concesionarios le transfieran dinero a sus cuentas bancarias. Pero hay una cuarta persona involucrada. Se trata de Diana Zaldívar Rabanal, la actual gerente de Administración del parque -nada menos que la pareja sentimental de Ricardo Villareal- y, por cierto, ex proveedora de la institución.

Durante mi permanencia en la presidencia del Parque de Las Leyendas (agosto 2006 - junio 2007), cuando dependía del ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, aprobamos un plan de concesiones para retirar a los vendedores a partir del 31 de enero de 2007. Esta estrategia facilitó seguir recibiendo iguales ingresos con apenas 20 establecimientos licitados con la presencia de un observador del Colegio de Economistas del Perú y de la Contraloría General de la República.

Sin embargo, quiero compartir una anécdota: una noche recibí la llamada de la máxima autoridad del Servicio de Parque (Serpar) de la Municipalidad Metropolitana de Lima, Javier Arbulú Bryce. Pretendió sorprenderme diciendo que se comunicaba departe del alcalde y desde la oficina del burgomaestre para pedirme que no saque a los comerciantes. Agradecí su preocupación, lo invité a visitar el parque y le dije: “las determinaciones únicamente las adopta el Consejo Directivo que presido”.

Conocedor del estilo titubeante y de la frágil lealtad de los servidores estatales “frívolos, pusilánimes e insensibles” -temblorosos por la transferencia próxima a perpetuarse a la comuna limeña- los convoqué al día siguiente para decirles lo contrario: que había atendido un mensaje telefónico de una alta autoridad de gobierno solicitando apresurar la salida de las adjudicaciones vencidas el 31 de enero. De esta manera, demostré firmeza en un medio colmado de cobardías, medias tintas e intereses sórdidos. Mi insistencia en ordenar el parque disgustó a los autores de haberlo convertido en un caótico campo ferial abarrotado de kioscos y ambulantes.

De otra parte, en pocas semanas se vienen conociendo más acusaciones sobre la millonaria adquisición de dos camionetas cuatro por cuatro, el desembolso excesivo en el pintado del muro exterior de su fachada, la asignación de un “bono de reconocimiento” a sus funcionarios -sindicado como anómalo por la Contraloría General de la República-, el desabastecimiento de los alimentos de su colección animal, la falta de transparencia de los perfiles profesionales de quienes ocupan cargos de confianza, entre otras perlas.

Según lo exhibido en el programa “Cuarto Poder” se ha detectado que las boleterías utilizan tickets manuales. Además, en el registro de visitas e ingreso se percibió una baja considerable en marzo, con 99.104 visitantes. Para graficar el hecho, se comparó con las cifras del mismo mes de los años anteriores: en 2013 fue de 185 mil y en 2015 de 163 mil. Y teniendo en cuenta el dinero, en marzo de 2013 se recaudó 1 millón 600 mil soles, en marzo de 2014 1 millón 500 mil soles, pero en el mismo mes del 2015 solo 868.759 soles. Es decir, 600.000 soles menos.

A todo esto, deseo agregar el reciente desmantelamiento de la Sala Robert Everly, un ilustrativo museo con los antecedentes del Parque de Las Leyendas, implementado por iniciativa de Enrique Barreto Estrada, gestor, fundador y ex presidente del parque. Más allá de su valor simbólico este sitio constituía un homenaje al arquitecto norteamericano que elaboró ad honorem su Plan Maestro y, además, era un lugar reservado a orientar la ejecución de los proyectos en este centro arqueológico, botánico y zoológico.

Asimismo, existen otros episodios desconocidos por la ciudadanía. Me refiero a las frustradas tratativas efectuadas a partir del 2007 por el ex jefe de la División de Educación y Extensión Cultural, Jorge Zerene Zerene para lograr, con la intervención del presidente del Congreso de la República, Luis González Posada, la donación de camellos provenientes del Reino de Marruecos. Todo se estropeó a pesar de la respuesta de su embajador en Lima afirmando el 4 de marzo de 2008: “…me complace informarle que el Alto Comisariado de Aguas y Bosques y de Lucha contra la Desertificación del Reino de Marruecos ha acogido con gran entusiasmo la propuesta de concretar un Convenio de Cooperación entre el Parque Zoológico de Lima y el de Rabat”.

Es lamentable y reprochable el silencio interesado de la Sociedad Zoológica del Perú -que ocupa terrenos del parque y tiene un convenio con el patronato- y del cuerpo de regidores. ¿Existe algún extraño pacto con Luis Castañeda Lossio? ¿Porqué tantos mutis abyectos en relación a un mandato edil caracterizado por la prepotencia, el autoritarismo y el carencia de transparencia? No obstante, los minoritarios concejales de Diálogo Vecinal están demostrando mayor capacidad de liderazgo en momentos en los que debe escudriñarse el accionar de Solidaridad Nacional.

Una acotación final: durante mi desempeño mandé colocar en la puerta principal un letrero que decía: “Esta es una institución al servicio de la comunidad. Aquí se vive la ética y practica la meritocracia y no aceptamos tarjetazos”. Ahora sugiero poner un aviso con la siguiente inscripción: “Estamos ‘construyendo’ toda clase de negocios: Bienvenidos”.

Es inconveniente y lesivo que el histórico y tradicional Parque de Las Leyendas, al que me unirá siempre un sólido vínculo afectivo y emocional, esté en manos de un puñado de “aves de paso”. Este extraordinario escenario educativo, cultural, científico y recreacional de la metrópoli es una expresión de la grandeza de nuestro país en sus más variados aspectos y, por lo tanto, también un tributo a los hombres y mujeres que posibilitaron la existencia de tan admirable reducto de peruanidad.

jueves, 16 de julio de 2015

¿El peritaje psicológico?

Desde hace algún tiempo deseaba escribir sobre la importancia de evaluar la composición mental de los individuos. Al escuchar hace unos días en un programa de televisión a mi dilecta colega Rosa Cifuentes Castañeda, una renombrada consultora en inteligencia emocional y escritora, entendí que este asunto es más apremiante de lo imaginado.

Vivimos eras colmadas de tensiones y definidas por la escasa capacidad de introspección y crítica del ser humano. Estas son épocas en donde la tecnología, al alcance de todos nosotros, influye en la disminución de nuestra preparación para interactuar, comunicarnos, convivir e impulsar nuestra sociabilidad.

Estamos tan aturdidos y, además, resignados a aceptar las características anímicas y psíquicas de nuestros semejantes -como si fueran habituales- que evadimos enfrentar la trascendencia de su estructura psicológica. Por estas consideraciones, compartiré con usted mis desordenadas deliberaciones de manera directa.

El “peritaje psicológico” es una herramienta que podría implementarse con mayor amplitud a fin de realizar, mediante entrevistas y test, una exhaustiva exploración, evaluación y diagnóstico de las relaciones, actitudes, pautas de interacción, matices de la personalidad, raciocinio, aptitudes y otros ámbitos del sujeto.

Es imprescindible persuadir de su invalorable aporte para conocer con mayor rigurosidad los perfiles de los seres con los que, por alguna razón, alternamos. A mi parecer, es vital asumir una mirada aguda acerca de esta temática, comprender sus alcances y omitir los conocidos comentarios caricaturescos comúnmente percibidos.

He oído infinidad de veces aseveraciones como “él toda la vida ha sido así”, “no lo vas a cambiar”, “ten cuidado con fulano que es medio violento, pero buena gente”, “así es ella, algo rara y nada más”. Simplistas calificaciones para justificar prefijadas formas de proceder que rehusamos examinar y, por lo tanto, alertar sus probables consecuencias. Detrás de supuestas peculiaridades pueden concurrir reales “bombas de tiempo” en nuestros prójimos. No subestimemos lo que ésta realidad implica.

Cuando miro a quienes van a ser padres por primera vez en reiterados momentos me he preguntado en la intimidad de mis reflexiones: ¿Cómo pueden traer un hijo al mundo quienes están inmersos en traumas, heridas abiertas y acontecimientos emocionalmente dañinos? En lugar de tantos domésticos preparativos para el baby shower o el nombre del futuro primogénito, convendría conocer, procesar y calcular sobre las posibles cargas negativas que afectarán la formación de ese nuevo ser. Sin embargo, escucho en un sinfín de oportunidades expresiones mediocres como “nadie aprendió a ser padre” o “no seas perfeccionista”. Bien dice un acertado y antiguo enunciado: “La ignorancia ingresa, donde la prudencia se detiene”.

Concurre una visible autosuficiencia y desconocimiento al creer que cualquiera cumple los mínimos estándares psicológicos para la paternidad. Nada más inexacto. A los papás les incumbe intuir que su tarea va más allá de atender las privaciones básicas de sus descendientes y también consiste en cubrir sus requerimientos afectivos y emocionales que no siempre pueden satisfacer. Aquí empieza un nuevo círculo vicioso.

Sino logramos en el entorno familiar formar benignos seres humanos, cómo podemos ser tan ingenuos en creer que concluirán siendo óptimos en el campo laboral. Son como las ruedas de un coche, tienen que funcionar las cuatro para hacer caminar el vehículo. No puede andar con dos o tres llantas. Procuremos, como afirma mi documentada colega y experta en cuestiones de terapia gestáltica Ana Medina Mendoza: “Primero, debemos moldear buenas personas, para luego asegurar buenos profesionales. Nosotros vemos las cosas como somos y no necesariamente como son los cosas”.

Del mismo modo, existen compañías que rehúyen efectuar un “peritaje psicológico”, a sus postulantes y colaboradores, encaminado a conocer la autoestima, el temperamento, la lucidez intrapersonal, la empatía, entre otras piezas de su organización emocional y así prever su aporte al clima laboral, trato con sus demás asociados, habilidad para resolver situaciones de tensión, etc.

Con cuanta frecuencia observamos a gerentes o líderes empresariales que prescinden guardar una reacción emocional coherente con su jerarquía o adiestramiento. Lo mismo sucede con encargados de atención al cliente e incluso con docentes cuyos desempeños son altisonantes. Todo esto puede representar una pérdida económica para la institución y un deterioro en su atmósfera interna. Al respecto, insisto en la urgente exigencia de crear áreas de asesoría psicológica y/o contratar consultores que hagan un seguimiento de estos pormenores. El bienestar y la fidelidad del recurso humano siempre será el más inestimable en una entidad.

Eludamos llegar al extremo de pensar que, únicamente, el compañero de trabajo bipolar, maniacodepresivo, esquizofrénico o con trastornos constituye un peligro. El “peritaje psicológico” hace factible reconocer irrefutables predisposiciones que, sin situarse al extremo de una enfermedad psiquiátrica, merecen atención. Por ejemplo: ¿Qué hacemos cuando el hombre o mujer con el que compartimos responsabilidades muestra desconfianza, escasa autoestima, incapacidad para coordinar en equipo y pobre pericia interpersonal? ¿Cómo responder al percatarnos de un jefe manipular y desprovisto de poder debido a su baja autoestima? Y así podría seguir un listado formidable de preguntas dirigidas a tomar en cuenta esta materia en las corporaciones sin menoscabo de sus aparentes costos.

La dimensión espiritual explica nuestra biografía y avizora el camino que transitaremos en nuestras vidas. Recordemos: nada pasa por casualidad y de las experiencias más adversas e incómodas, nos corresponde obtener las sabías lecciones que ésta nos ofrece. Nuestra existencia emocional es la radiografía del alma y un puente de coexistencia e integración con el mundo.

viernes, 10 de julio de 2015

Los “animales” del Parque de Las Leyendas

Recientes denuncias periodísticas dan cuenta de irregularidades en el mantenimiento de la fauna en exhibición y en la administración del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda, a cargo de la Municipalidad Metropolitana de Lima.

En esta oportunidad las documentadas observaciones consignadas en los informes del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) -luego de inspeccionar este representativo escenario arqueológico, botánico y zoológico de nuestra capital- se refieren a las precarias condiciones de la alimentación de algunas variedades silvestres.

Una parte del citado expediente afirma: “…Cabe mencionar, que se entrevistó a varias personas del personal del zoológico, quienes hicieron de manifiesto que animales como los pingüinos, lobos marinos, focas, felinos, principalmente, habían sufrido déficit de alimentación por los menos entre dos días continuos la semana del 01 al 06 de junio, y que esta situación ya se habría suscitado en la semana precedente. Lo que al parecer y se está evidenciando está afectando el estado sanitario de los especímenes como los pingüinos, quienes además del estado de adelgazamiento manifestado, presentan cuadros gastrointestinales y pérdida de fluido”.

El Serfor ha reiterado sus advertencias sobre la infraestructura del parque, la cual pondría en peligro a los animales y concurrentes. En su dictamen asevera: “…En la inspección realizada se verificó el mal estado de algunos recintos, en lo que respecta a la lámina de vidrio templado que separa al público del ambiente de los animales, en los ambientes de tapir terrestre, sajinos, oso de anteojos. En alguno de los casos ha sido cubierto con planchas de triplay y en otros se encuentra en esquirlas, implicando un riesgo inminente absoluto tanto para la salvaguarda de los especímenes de fauna silvestre en custodia como las personas que laboran y los visitantes que frecuentan el zoológico”.

Como era de esperarse, la secta liderada por Javier Arbulú Bryce, presidente del Consejo Directivo del Parque de Las Leyendas, lanzó un comunicado que ha sido desmentido por el Serfor. No solo se trataría de graves anomalías en estos aspectos, sino en transacciones desconocidas para la ciudadanía que demostrarían reiteradas incorrecciones.

Por otro lado, según el regidor de Diálogo Vecinal, Hernán Núñez González las tropelías se extienden a otros ámbitos igualmente censurables: gastar aproximadamente 30 mil nuevos soles en el pintado de su fachada de color amarillo y comprar dos camionetas cuatro por cuatro de marca Qashqai por un monto de 222.078 mil nuevos soles, lo que contradice el flamante anuncio de la teniente alcaldesa en las redes sociales: “…Comenzó la época de austeridad en la MML, los presupuestos de los centros de costos se reducen drásticamente, los gerentes optimizan recursos”.

Acertadamente el mencionado representante edil ha declarado: “La señora Juárez nos habla de una quiebra y mira todo lo que gastan. Además, la fachada del parque estaba en perfectas condiciones y no se justificaba el nuevo pintado”. Este episodio me recuerda cuando la MML al asumir la conducción del Parque de Las Leyendas (junio 2007) -como resultado de la transferencia negociada por Alan García Pérez- denuncié en mi artículo “Parque de Las Leyendas: ‘Construyendo’…negocios”: “…Una pequeña muestra de cómo se está construyendo una serie de irregularidades es la permanente sobrevaloración de los costos. Un ejemplo: la adquisición de tres carteles con, según hallazgo de la Oficina de Control Institucional (OCI), existe un sobreprecio de 17.746 nuevos soles; cuya responsable sería Lucila Sayra Sayra (ex jefa de la Unidad de Logística), quien continúa laborando en esa entidad. Según la OCI, ella, además, fue integrante del Comité Especial Permanente de esa entidad y tendría responsabilidad en este y otros hechos denunciados por la OCI”.

A todo esto me pregunto: ¿Qué pronunciamiento ha emitido la Sociedad Zoológica del Perú? Una entidad no gubernamental que ocupa gratuitamente áreas del parque y cuya vicepresidenta Leonor Saúd Castillo, presume de su cercana amistad con el ex presidente Alan García Pérez. Es evidente el interesado silencio de este reducto de ambientalistas acerca de las paradojas de Solidaridad Nacional. Esta organización ha logrado prodigiosos beneficios y privilegios que motivaron reiteradas acciones judiciales en el período de Susana Villarán de la Puente.

Como ex presidente del Parque de Las Leyendas (agosto 2006 a junio 2007) mi ira sobre la forma en que se gobierna esta institución no sólo proviene de asuntos éticos, sino, de mi vinculación con Felipe Benavides Barreda con quien trabajé y, por lo tanto, fui testigo de su sacrificio, integridad y entrega.

Poseo la satisfacción de presentar un balance digno y eficiente a pesar de la mezquindad, apatía y deslealtad de los frívolos, titubeantes y pusilánimes “funcionarios públicos de carrera” que, equívocamente, convoqué para acompañarme en mi cometido. De modo que, puedo mostrar con deleite mis manos, bolsillos y conciencia limpios.

En consecuencia, tengo unas cuantas interrogantes: ¿Podríamos conocer el perfil profesional de quienes ocupan cargos de confianza en el parque? ¿La opinión pública conocerá su distribución presupuestal? ¿Dónde está la anunciada fiscalización de la Célula Municipal Aprista? ¿Existe algún pacto infame en los medios de comunicación? ¿Qué opina usted, amigo lector? Todavía hay mucho por indagar sobre las jugarretas en la comuna limeña. Rehuyamos resignarnos ante la consigna: “Roba pero hace”.

lunes, 6 de julio de 2015

Chuncholandia: ¿Un nuevo síndrome?

Un término que he identificado para describir aquellas conductas -bastante más habituales de lo imaginado- expresivas de una enorme carestía de autoestima, precaria habilidad social e ineptitud para interactuar y, por lo tanto, se caracterizan por las limitaciones que obstruyen el fluido desenvolvimiento en sociedad.

Desde mi punto de vista, “chuncholandia” es un fenómeno trasversal que abarca diversos niveles, edades y estatus económicos. Con indisimulable nitidez está presente en todos los ámbitos en los que alternamos. Se concibe tan evidente que, incluso, es percibido como una peculiaridad en el invertebrado, insolidario, convulsionado y complejo comportamiento peruano.

Sus numerosas demostraciones son observables en oficinas, encuentros amicales y rehúye diferenciar orígenes o rasgos de algún tipo. Lo veo en mis sesiones de clase cuando el alumnado -de las más variadas generaciones, profesiones o procedencias- sólo encuentra seguridad, para hacer un trabajo grupal, cuando está inmerso con su “secta”.

También, es común advertir esta limitación en las aburridas y tormentosas reuniones familiares -a las que evito asistir- que se distinguen por la constitución de “tribus” en función de sexos y edades. Por desgracia, si alguien demuestra elevada seguridad y pretende integrarse con la “camarilla” ajena, es expulsado. “Anda con tus primos y tíos, aquí estamos hablado asuntos de mujeres” he escuchando un sinfín de veces.

Con frecuencia notamos en una actividad social a una pareja de cónyuges que se exhiben distantes, acartonados, solemnes y despojados de condiciones para interactuar con seres desconocidos. No obstante, se transforma su actuación cuando llega su “pandilla” amical o familiar. Surge una súbita actitud extrovertida, locuaz y desenvuelta que, hasta hace unos minutos, estaban imposibilitados de presumir.

Acaso no oímos con cotidianidad deprimentes aseveraciones tales como: “No voy a la comida, porque no conozco a nadie”, “Ven a recogerme, tengo roche llegar solo”, “Dime si va tu esposa al almuerzo, pues la mía no tiene con quien hablar”. Estas son vivas muestras de la sórdida “chuncholandia” que lacera, ante la apatía general, nuestro crecimiento como seres aptos para habitar en colectividad.

Observo con una dosis atrevida de ironía a múltiples colegas que sino coinciden en la sala de profesores con su “califato”, con quienes comparten limitadas charlas domésticas, están más perdidas que “cuy en tómbola”. Sus visibles privaciones las obliga a permanecer enmudecidas. Incluso en celebraciones o capacitaciones me percato como “guardan sitio” al colocar -sin la mayor vergüenza- sus carteras en las sillas colindantes para su “cofradía” con la que, únicamente, pueden desenvolverse.

Esa pegajosa práctica de forjar, de manera excluyente, conexiones interpersonales en función de ciertas “logias” restringe nuestro proceso de evolución. Precisamente cuando salimos del “área de confort” y, por lo tanto, empezamos a entablar saludables relaciones con sujetos de otras extracciones y actividades, ampliamos nuestra percepción de la diversidad humana. En consecuencia, fortalecemos nuestra autoestima y empatía al valorar, entender e interactuar con el prójimo.

Sin embargo, las posturas puestas en escena por nuestros semejantes ratifican esta falta que, a mi parecer, pone a la vista el conformismo, la ausencia de mundo y una gama de precariedades sobre las que cada uno de nosotros debiera tener la honestidad de realizar su propio diagnóstico. El profundo conocimiento de nuestras insuficiencias facilitará trabajar su superación con el propósito de valorar sus implicancias en nuestra calidad de vida.

Es recomendable forjar una personalidad convincente, firme, con alto grado de cultura y apta para afiliarnos a las disímiles esferas con las que alternamos. En tal sentido, reitero lo reseñado en mi escrito “¿Tiene usted habilidades sociales?”: “Las ‘habilidades sociales’ complejas están ligadas con el despliegue de la asertividad en la comunicación y la inteligencia interpersonal. Los individuos que la poseen saben expresar quejas, rebatir peticiones irracionales, revelar sentimientos, defender sus derechos, pedir favores, resolver situaciones agudas, acoplarse con el sexo opuesto, tratar con niños y adultos. Estas destrezas tienen un impacto directo en contextos de tirantez y demandan de una sólida configuración personal”.

“Existe una carencia de ‘habilidades sociales’ esenciales que nos deja atónitos en múltiples acontecimientos y, especialmente, cuando provienen de prójimos con determinada formación e instrucción que supondría un mínimo despliegue de estas pericias. Personas de variadas ocupaciones laborales que, por la naturaleza de sus quehaceres requieren de un prodigioso nivel de estas cualidades, son renuentes a saludar y mostrar afables gestos, huérfanas de las mínimas nociones para fomentar una conversación, arropadas en su reducido y marginal círculo amical, incapaces de integrarse socialmente, inseguras en su toma de decisiones y sobreprotegidas en su estrecha zona de confort”.

Por último, es imprescindible incorporar este tema en los programas de adiestramiento laboral. Lo explico con insistencia en mis asignaturas para demostrar que los hombres y mujeres deben abocarse a su desarrollo integral y construir relevantes puentes de entendimiento y sociabilidad. La solvencia cultural tiene siempre un papel significativo que otorgará consistencia para desplegarnos. Es conveniente acercarnos a la historia, el arte y la literatura para contar con enriquecedores elementos que inspiren las tertulias. La lectura compromete nuevas capacidades y tiene un efecto esperanzador. Recuerde: es un magnífico, genuino e inexplorado océano de sapiencias.

Asimismo, la cultura cumple un papel importante que se debe evitar subestimar: ofrece la lucidez para reflexionar y convertirnos en individuos racionales, críticos, desenvueltos y solventes en términos éticos. Posibilita profundizar en la intuición y es un medio de superación. Esquivemos mirar con desdén su invalorable rol en nuestra consolidación como seres pensantes. De allí que, es preciso articular el ascenso intelectual y emocional y, además, la voluntad de renunciar a la entorpecedora, criolla y parapléjica “chuncholandia”.