miércoles, 13 de septiembre de 2017

Los “horrores” de la etiqueta social

La distinguida, carismática y didáctica profesora de la Academia Diplomática del Perú, Vera Mónica Sobral nos sorprendió con un novedoso, acertado y fantástico concepto denominado “horror.com”, encausado a graficar los errores cotidianos de nuestra sociedad. Seguidamente, comparto ciertas atrocidades que, con lacerante estoicismo, han dejado de merecer desaprobación, sorpresa o indignación en “perulandia”.

Primer “horror.com”: la impuntualidad. Esta grave omisión muestra irreverencia y desorganización; en el campo profesional es una falta gravísima y perjudicial para su credibilidad. La puntualidad contribuye a dotar una personalidad de carácter y eficacia y, especialmente, es una cualidad en un sujeto disciplinado. En ese sentido, rehuyamos criticar al impuntual y hagámonos respetar cuando esperamos sin mediar explicación.

Segundo “horror.com”: la indiscreción. Cómo gustan hombres y mujeres preguntar más de la cuenta e invadir la privacidad ajena. ¿Por qué no te has casado? ¿Cuánto ganas de sueldo? ¿Por qué terminaste tu relación sentimental? son sólo unas dispersas interrogantes de ese extenso listado de exabruptos. Un sinfín de impertinencias -asiduas en el trajín familiar y amical- que oímos sin considerar la incomodidad causada al semejante. El recato es un valor enaltecedor que suscita fidelidad y recuerde los vocablos del pintor británico Francis Bacon: “La discreción es una virtud sin la cual las otras dejan de serlo”.

Tercer “horror.com”: los alimentos. Conozco profesionales resurgidos del “paleolítico superior” o de una “huelga de hambre” cuando comen. Se me va el apetito cuando advierto esas escenas desagradables. Evite subestimar el comportamiento en la mesa; puede ser un factor influyente en su relación interpersonal. Es conveniente “ingerir como si no tuviera hambre y beber como sino poseyera sed”.

Cuarto “horror.com”: la vestimenta. Hace unos días vi a un colega luciendo terno gris, zapatos negros (sucios), reducidas medias marrones casuales, camisa desarreglada y cuello percudido. Existen individuos segados por la moda y carentes de criterio que portan prendas de verano con las de invierno, sacos desencajados, maltrechos, de ordinaria calidad -comprados en los “cierra puertas”- y deficientes corbatas chinas adquiridas en populosos centros comerciales; concluyen vestidos como genuinos “ekekos”. Sugiero lucir de acuerdo a su desempeño y vístase “para el cargo que aspira ocupar”. Mantenga un estilo coherente con su personalidad, edad, actividad, hora y características físicas.

Quinto “horror.com”: el empleo del beso. Eso me trae a la memoria la frase de mi dilecta colega Carolina Mujica: “El Perú es un besodromo”. Al peruano le cautiva jalar a las damas para besarla; la señora determina cómo desea ser saludada. Veo a menudo caballeros ansiosos por besar a compañeras de trabajo, anfitrionas, camareras y hasta al personal de limpieza de sus empresas y hogares. Si la mujer estira el brazo para dar la mano, allí concluye el saludo. Por favor, emplee un ápice de criterio, urbanidad y sentido común.

Sexto “horror.com”: la conversación. Es reiterativo platicar sobre la oficina, los hijos, el clima y el costo de vida, lo que evidencia una descomunal indigencia intelectual. Esa es una de las principales razones de mi autoexilio social: los escasos contenidos de tertulia entre las personas de variados ámbitos, edades y procedencias. Es necesario acercarnos a la lectura -extraordinario medio para sublevar la conciencia y fomentar la agudeza- y a amenas expresiones culturales para enriquecer nuestro diálogo y soslayar recurrir a tan manifiesta inopia.

Séptimo “horror.com”: el autocontrol. El creciente griterío que a menudo observamos, como resultado de la presión diaria, amerita analizar nuestras reacciones en momentos de confrontación. Un proceder inadecuado puede perjudicar nuestra exitosa imagen, más aún si nuestra actuación es observada por el entorno. Maneje con madurez, ponderación y equilibrio su inteligencia emocional.

Octavo “horror.com”: el agradecimiento. Aquí estamos más perdidos que ateo en concilio eclesiástico. Lo percibo cuando no agradecen correos electrónicos, mensaje de texto, obsequios, condolencias, congratulaciones, arreglos florales, etc. ¿Por qué será difícil decir “gracias”? Siempre concurren impensables coartadas para justificar esta álgida muestra de desatención, incluso en quienes pertenecen al mundo de la etiqueta social y el protocolo. Una mayúscula indelicadeza reveladora de la carestía imperante. Dar las gracias dignifica, realza, estimula y reconforta la relación humana.

Noveno “horror.com”: la cortesía. Gestos como dejar pasar a las señoras, ceder el asiento en el autobús, ponerse de pie para saludar, alcanzar algo que se cayó al suelo, ayudar a cruzar la calle a una persona mayor, anciana o discapacitada, son cumplidos que están en extinción. Prescindamos mirar con desdén aquellas situaciones que demandan nuestra amabilidad. No tema actuar con señorío y caballerosidad, verá que bien se siente auxiliar al prójimo.

Décimo “horror.com”: el teléfono celular. En estos tiempos es costumbre emplearlo sin reparos. Es usado en misas, velorios, aulas de clase, reuniones sociales, almuerzos -como si fuera un cubierto- y hasta cuando salen de paseo esposos e hijos. En cuantiosos casos lucen sus aparatos de última generación para demostrar su elevado status económico ante su evidente insuficiente de riqueza interior. He dejado de invitar a amigos y familiares al constatar que les encanta escribir mensajes a sus parejas, como adolescentes en su primer amor, mientras están comiendo. Es pertinente darle un manejo discreto, oportuno y sensato.

Décimo primer “horror.com”: los diminutivos y apodos. Hace unos días una inoportuna docente de una prestigiosa entidad educativa llamó a una alumna que, coincidentemente es la esposa del jefe de una misión diplomática en nuestro país, diciéndole “muñequita”. Conozco a una controvertida integrante del área académica de otra institución encaprichada en llamar “bebé” a alumnos y profesores. Recomiendo declinar emplear motes y otras huachaferías impropias a nivel empresarial. Imploro un poco de sobriedad, elegancia y mesura.

Hasta aquí mi breve recuento de los desaciertos que debemos cambiar en nuestro afán de entender cómo la buena educación engrandece el crecimiento personal. No obstante, todavía hay la creencia que es un reglamento rígido, elitista y frívolo. Todo lo contrario, coadyuva en la formación de una prospera relación de convivencia encaminada a mejorar nuestra calidad de vida. ¡Así de simple!

Empecemos afianzando pequeñas y significativas acciones e impidamos ser adsorbidos por el obrar mediocre y ausente de equilibrio. Tenga presente: las prácticas de las mayorías no son precisamente las correctas. Aun cuando sean masivas, eso no los hace poseedores de pundonor e integridad. Sortee utilizar la deficiente conducta ajena como pretexto para justificar sus anomalías.

En tal sentido, transcribo lo expuesto en mi artículo “En el día de la patria: El reino de Perulandia”: “…’Perulandia’ es popular por su pasividad para aceptar y convalidar lo acontecido a su alrededor, sin intentar hacer algo para revertir una situación anómala. Sus paisanos están parados en el ‘balcón’ de su existencia mirando, diagnosticando y arrogándose el cómodo papel de criticones. Sin embargo, se resisten a tomar un rol proactivo e impulsar el cambio que demandan. El reino camina mientras el peruano duerme. Propongo edificar un símbolo expresivo de su estilo de sentir, pensar y actuar: un monumento a la mazamorra”.

Renunciemos a las interminables limitaciones que imposibilitan insertar la gentileza y la benevolencia. Afiancemos nuestra identidad, sentido de pertenencia, valores ciudadanos, amor al semejante y salgamos de la “zona de confort”, para construir un puente de armonía y bienestar. Vienen a mente las sublimes palabras anónimas: “Siempre habrá un mañana, así como una nueva oportunidad para hacer lo bueno o para intentar corregir el mal que hayamos hecho”. Por último, estas líneas denotan mi cálido tributo a Vera Mónica: docente afable e inspiradora que esparce semillas de sapiencia con generosidad y entrega.

lunes, 4 de septiembre de 2017

El “aplicativo”…Respeto!

Quiero empezar precisando el significado del flamante término “respeto”. Según la Real Academia Española (RAE): “Respeto proviene del latín respectus y significa ‘atención’ o ‘consideración’. Está relacionado con la veneración o el acatamiento que se hace a alguien. Incluye miramiento, consideración y deferencia”. 

Es un concepto elemental de conocer, entender y aplicar, en todo tiempo, circunstancia y lugar, que al parecer está camino a la extinción en un medio lacerado por la apatía, la pasividad y la ignorancia. Este valor permite aceptar al semejante con su identidad cultural, pareceres, ideologías, creencias, etc. y, por lo tanto, concebir que la diferencia no significa enemistad, confrontación o pretexto para realizar un acto descomedido. Asumir una intervención respetuosa demanda autocontrol, capacidad empática e inequívoco sentido de pertenencia.

Considerar al semejante -prescindiendo de discriminaciones sociales, sexuales, raciales, jerárquicas y generaciones- constituye un principio imprescindible de cultivar con el afán de entender que nuestras divergencias tienen un puente de tolerancia, armonía, convivencia y óptimo entendimiento. El “respeto” contribuye a disminuir las ingentes grietas inherentes en los habitantes de un país caracterizado por su estructura invertebrada, insolidaria y colmada de distancias que imposibilitan nuestra cohesión como nación. 

Recomiendo detenernos a pensar -un ejercicio neuronal limitado en una sociedad renuente a analizar su compleja dinámica social- en lo que lograríamos si insertamos este postulado, en nuestro bienestar personal y colectivo, como un estilo de vida cotidiano, accesible y espontáneo con educación, criterio y sentido común. Esquivemos confundirlo con el autoritarismo, la prepotencia o el abuso.

Aprendamos a ejercer un mínimo de miramiento como: ceder el paso, saludar al ingresar, pedir por favor, agradecer, dar el asiento a las personas mayores y/o embarazadas en el transporte público, considerar el derecho del vecino a la tranquilidad, acatar la zona para discapacitados, evitar alterarnos ante momentos de tensión, sobrellevar el punto de vista de nuestro oponente, responder una llamada telefónica o mensaje de texto, entre un sinfín de actividades. A mi parecer, esta cualidad sintetiza otros tantos valores conducentes a realzar y enaltecer la acción humana.

En tal sentido, quiero compartir -perdón por mi terca insistencia- lo dicho en mi artículo “En el día de la patria: El reino de Perulandia”: “…Respetar la luz roja o la fila en una ventanilla, evitar arrojar papeles, dejar de hacer pis o escupir en la calle, ceder el paso a un transeúnte, rehuir tocar la bocina con desesperación, cruzar la pista por la esquina, cumplir con las obligaciones cívicas y entender que ‘donde terminan nuestros derechos, empiezan los ajenos’, se perciben como comportamientos inusuales. ‘La viveza peruana’ es su lema oficial y está escrito con tinta indeleble en el alma de sus moradores”.

Deseo comentar un reciente episodio coincidente con el popular refrán español: “En casa de herrero cuchillo de palo”. Un pintoresco grupo de discípulos de mi curso de protocolo y ceremonial organizó su evento final -un suceso planificado con varios meses de antelación- y tuvo el disparate de comunicarme de la existencia de mi invitación, dejada como si fuese un volante en el área académica, tan solo cuatro días antes. Vaya desconcertante afirmación de “respeto” en quienes aprobaron mi asignatura con altas notas y, además, me calificaron como el mejor docente. Amigo lector, recuerde: en “perulandia” hasta lo obvio está al revés, como sucedió con este contingente de pupilos que, seguramente, esperaban que pase por alto esta inelegante, desatinada y tosca criollada.

Hablando de “respeto”: en estos tiempos existe una sórdida adicción hacia el celular que evidencia desconsideración y precaria aptitud para forjar una relación interpersonal saludable. Muchos padres, para disimular su falta de autoridad, culpan al teléfono móvil de la escasa habilidad social, la pobreza cultural, la orfandad de desenvolvimiento y la inopia de sus hijos. Es lamentable comprobar cómo es observada la irreverencia con resignación y naturalidad. En “perulandia” es innato criticar, echar una mirada, comentar, diagnosticar y seguir cómodamente cruzados de brazos ante la aguda miseria moral que aflige a los peruanos.   

Recomiendo a mis estudiantes, antes de comenzar cada sesión de clase, colocar sus novedosos -y en innumerables casos modernos y ostentosos- celulares en el “aplicativo respeto” a fin de soslayar impertinentes interrupciones. Acostumbro predicar con mi ejemplo a fin de exhibir autoridad frente al alumnado y, además, lo hago para demostrar que en el aula -sagrada como un templo, entre otras razones, porque también está llena de pecadores, arrepentidos y apóstatas- todos estamos comprometidos a aplicar idénticos cánones de comportamiento. La docencia exige, aunque algunos parecen haberlo olvidado o tal vez nunca lo tuvieron en cuenta, un eminente nivel de coherencia, consecuencia e integridad. 

Dentro de este contexto, reitero lo expuesto en mi artículo “El celular: ¿El cáncer del siglo XXI?”: “…La moda del teléfono celular se ha extendido como una ‘metástasis’ en la gente al extremo de carecer del mínimo miramiento hacia el prójimo. En sinnúmero de circunstancias compruebo como se justifican diciendo que todo el mundo recurre a el. Lo percibo en cercanos amigos a los que invito a departir los fines de semana y, sin temor de por medio, lo exponen en la mesa a fin de efectuar sus intercambios sentimentales mandando mensajes, respondiendo llamadas y hasta sostienen prolongados diálogos asumiendo una conducta infantil, discordante e inadecuada, a pesar de haber dejado la adolescencia hace décadas. Tenga presente estas palabras: ‘Donde terminan sus derechos, empiezan los ajenos’”. 

Rehusemos demandar “respeto” cuando vivimos apartados de su aplicación y evitemos confundirlo, como en ocasiones acaece, con la reacción sumisa y pusilánime. Padres, docentes o jefes claman “respeto” y presumen de un manifiesto menosprecio. Un ejemplo básico: el papá, el profesor o el jefe que, abusando de su estatus y autoridad casi virreinal o feudal, hace esperar, maltrata y habla mientras hace otra actividad y cuando le platicamos ni siquiera levanta la mirada. Si este comentario le recuerda a su progenitor, docente o gerente, no es casualidad: es rutinario en “perulandia” que ciertas personas crean tener condiciones omnipotentes o papales. Conozco a muchísimos con esa peculiar, indecorosa y antojadiza actitud.

Es curioso constatar a incontables individuos que, únicamente, piden “respeto” cuando son víctimas de la ausencia de éste. Lo observamos a diario en el conductor imprudente de transporte masivo que siente que el público es insolente al levantarle la voz ante sus continuas imprudencias llevadas a cabo y que constituyen, a su vez, una ausencia de este valor hacia el cliente. Así podríamos citar un largo listado de nuestro manifiesto caos ético, cívico y educativo. 

Cultivemos en la patria de “todas las sangres” esta virtud desde la infancia y alimentémoslo mediante el ejercicio perdurable. Éste ennoblece, sensibiliza, dignifica y mejora la interacción. También, se hace imperativo avivar con énfasis el auto “respeto” a partir de incrementar la valoración personal. Allí está presente un asunto imprescindible en cada uno de nosotros: la autoestima, entendida como el termómetro que influirá, con mayor determinación de la imaginada, en nuestras decisiones y conducta en los más variables ámbitos de nuestra vida.

“El hombre valeroso debe ser siempre cortés y debe hacerse respetar antes que temer”, decía el genial Quilón, uno de los siete sabios de la antigua Grecia. Interesante, atinada y reveladora aseveración que ambiciono sea algún día el emblema de una sociedad que estamos obligados a sublevar, transformar y cuyas infinitas mediocridad, limitaciones y carencias -que bloquen nuestro crecimiento y calidad de vida- debemos revertir. No podemos seguir impávidos, titubeantes y ajenos; tengamos la valentía de mirarnos en nuestro espejo como colectividad. Es mi sincero y ansiado empeño que el “respeto” agite nuestras conciencias, espíritus y realizaciones.

domingo, 6 de agosto de 2017

Los inmaduros modales de Nicolás Maduro

Desde su acceso a la jefatura del gobierno de la rebautizada República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, se caracteriza por sus continuos desatinos, acentuada intolerancia y sucesivas injurias a sus contrincantes. Esta deslucida actuación muestra su irrisoria formación y sus limitadas habilidades blandas.

Para empezar, su biografía académica y profesional es tan exigua como las medicinas, los alimentos y los servicios básicos en su nación. Antes de ingresar a la aventura política, se desempeñó como chofer de bus y líder sindicalista del Metro de Caracas. Jamás cursó estudios universitarios. Así lo delatan sus frecuentes disertaciones, diálogos con los medios de comunicación y monólogos televisivos. 

En su caso calza con certeza la famosa expresión “el cargo no hace a la persona”. Ha sido diputado de la Asamblea Constituyente (1999), presidente de la Asamblea Nacional (2005), ministro del Poder Popular para los Asuntos Exteriores (2006) y vicepresidente (2012). Con antelación al deceso de Hugo Chávez Frías ocupó la presidencia encargada (2013) y al morir éste, el Tribunal Supremo de Justicia declaró constitucional que el vicepresidente asumiera el puesto. Es ungido jefe de estado en las cuestionadas elecciones de ese año.

Este conspicuo personaje evade observar cómo sus altisonantes gestos y déspotas comportamientos empañan la majestad presidencial e incrementan su descrédito. Cada día son más innegables sus iracundas reacciones tiránicas y amenazantes. La privación de su inteligencia emocional y su marcada prepotencia son algunas de las características centrales de su personalidad. En él coinciden su ausencia emocional con su invisible sapiencia. 

Su disminuida cortesía es extensiva a todos los acólitos de su entorno. En tal sentido, coincido con lo expuesto por el ex embajador de Argentina en las Naciones Unidas, Emilio Cárdenas en su interesante artículo “La Venezuela de Nicolás Maduro desprecia siempre los modales” (El Diario, julio 25 de 2017): “…Cualquier excusa es buena para que la ‘diplomacia’ venezolana, que obviamente no sabe ni tiene la menor idea de lo que es hacer el ridículo, recurra -furibunda- a los insultos. Como si ella sólo estuviera compuesta por adolescentes, muy poco educados. Cada vez esto es más así, a la manera de inolvidable cartabón o distintivo. Dejando de lado la atención, el respeto, la tolerancia, la urbanidad y hasta la misma cortesía, que sus funcionarios suponen son meras prácticas burguesas. No indispensables, para nada”.

De otra parte, sus reiterados lapsus en el uso del idioma lo han puesto en ridículo ante la comunidad internacional. Haciendo ejercicio de su incalculable orfandad lingüística ha llegado a decir: “…Los capitalistas especulan y roban como nosotros”, “…Hay que meterse escuela por escuela, niño por niño, liceo por liceo, comunidad por comunidad. Meternos allí, multiplicarnos, así como Cristo multiplicó los penes… perdón, los peces y los panes. ¿Me perdonan la expresión?”.  Recordemos también sus gloriosos comentarios: “…Hoy tenemos una generación de oro brillando por el mundo, en la política, en la cultura, en el deporte, los millones y las millonas de Bolívar”, “…La mariposa otra vez. Me visitan las mariposas debe ser que me reconocen como un mariposón”, “…No dudé ni un milímetro de segundo para estar a su lado y decirle: 'Comandante, usted mande'”, “…El lunes vamos a entregar 35 millones de libros y libras".

Mención especial merece su referencia acerca de la aparición de su antecesor encarnado en un pajarito: “…Lo sentí ahí como dándonos una bendición, diciéndonos: ‘hoy arranca la batalla. Vayan a la victoria. Tienen nuestras bendiciones’”. Sus intervenciones han revelado su inconclusa y mediocre formación, al confundir a Simón Bolívar y Antonio José de Sucre como ecuatorianos: “…Qué viva el Ecuador, qué viva Manuelita Sáenz y tendríamos que decir que viva Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, dos grandes ecuatorianos, nuestros libertadores". Para finalizar este rosario de exabruptos evoquemos su genial expresión: “…Sería un autosuicidio colectivo".  ¡El colmo!

En lo que puede suponerse un episodio alejado de elemental consideración y acatamiento al ceremonial, acudió a las exequias de su predecesor con una casaca con los colores de la bandera y lució una corbata roja. El cortejo fúnebre fue una inoportuna jornada de propaganda partidaria e irrefutable muestra del folklor y la improvisación de las autoridades chavistas infectadas por el desorden, la ineptitud y el desatino. 

Dentro de este contexto, comparto lo afirmado por el consultor en imagen y comunicación Juan de Dios Orozco López, en su documentada nota “Luto oficial y protocolo para funerales de un jefe de estado” (2013): “…Penoso y propio de la más disparatada comedia ha sido observar al ahora presidente ataviado con un chándal velando el cadáver del presidente Chávez. Ridículo es observar cómo se ha utilizado a jefes de estado para hacer guardias de honor mientras anunciaban su presencia a golpe de altavoz… ¡como si de vender calcetines y calzoncillos en un mercadillo se tratara! Bochornosa la situación creada por los abucheos a S.A.R. el príncipe de Asturias como representante del estado español. Triste es que se aplauda u ovacione en un funeral. Si, además, los ovacionados son Kirchner, Obiang, Evo o Ahmadinejah…pues apaga y vámonos. En fin, ahí queda eso”.

Su reducida urbanidad y afabilidad refleja también el deterioro de su administración. Así lo acreditan sus encolerizados y afiebrados ataques a los dignatarios capaces de reclamar por las libertades ciudadanas que día a día se extinguen en Venezuela. Siguiendo el perfil de su antecesor, posee un estilo que lacera, entristece, corrompe, embrutece y desacredita la política. Su inopia le impide darse cuenta que a los dirigentes políticos les corresponde mostrar equilibrio, sensatez y coexistencia con el rival. Es decir, están obligados a constituirse en referentes de civismo y compromiso colectivo y, al mismo tiempo, su cometido debe orientarse a construir una sociedad civilizada.

Por otro lado, quiero desmentir a sus abyectos escuderos que intentan compararlo con el recordado Salvador Allende Gossens (1908 - 1973). Más allá de mis discrepancias, el estadista chileno era un profesional respetuoso, ilustrado, con solvencia intelectual, aptitud para el entendimiento, vocación concertadora y acreditada trayectoria política. Jamás abdicó, a pesar de las dificultades, a sus genuinas convicciones y acató plenamente la independencia de los poderes públicos. El residente del Palacio de La Moneda dio un ejemplo inequívoco de decencia, honradez y entrega por sus ideales y, en consecuencia, logró trascender en la historia. Algo incapaz de alcanzar el sombrío cabecilla de esa estrafalaria caricatura denominada “revolución bolivariana” que, cuando sea depuesta, será aludida como un capítulo lacerante en la memoria latinoamericana. 

Dejando entre paréntesis mi rechazo a su régimen, su conducta trasluce la desesperación de quien asiste al ascendente, masivo e irreversible desmoronamiento del absolutismo imperante en la tierra de Rómulo Betancourt Bello (1908 – 1981). Cuando ello suceda le aguarda la cárcel o el exilio vendiendo arepas. No tendrá otra alternativa este ladronzuelo que avergüenza la patria de magnos libertadores.

Estas líneas serían inconclusas si obviará manifestar mi solidaridad fraterna con el pueblo venezolano en esta hora colmada de dolor, adversidad y penuria: su sufrimiento lo siento como mío. Mi homenaje a los líderes opositores, a sus familias y, especialmente, a los cientos de hombres y mujeres perseverantes en sus estoicas y crecientes protestas. Tampoco puede abstenerme de subrayar mi condena a los países de América Latina que han convalidado, con su silencio cómplice, su actitud temerosa y sus tibias declaraciones, los sucesos en esta nación hermana. 

Tengo el convencimiento que se avecinan tiempos encaminados a recobrar la libertad conculcada. Mientras tanto, vienen a mi mente los inspirados vocablos del patricio de la Unidad Popular: “…Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Para concluir, coincido con la aseveración del afamado compositor y escritor español Joan Manuel Serrat y que, probablemente, están dirigidas sin vacilaciones al especialista en insultos, atropellos, cantinfladas y matonerías que usurpa el Palacio de Miraflores: “Que usted será lo que sea, escoria de los mortales, un perfecto desalmado, pero con buenos modales”. Más claro: Imposible Maduro.

Fiestas Patrias: Te Deum y Cipriani

La ancestral misa solmene y Te Duem -oficiados en la Catedral de Lima por el prelado de la Iglesia Católica en el Perú, Juan Luis Cipriani- por el 196 aniversario de nuestra independencia, ha merecido ásperos comentarios debido a ocurrencias que no pasaron inadvertidas.

  Esta actividad (significa “A ti, Dios”) da inicio a nuestra fiesta nacional. Es un cántico cristiano llamado “Himno Ambrosiano”, en honor a su creador San Ambrosio de Milán (Italia). Su primera celebración fue a pedido del libertador José de San Martín (1821) para bendecir la culminación de la era colonial en territorio peruano. El Coro Nacional y la Orquesta Sinfónica Nacional son los encargados de las composiciones musicales.

También se interpreta la Marcha de Banderas, canto reservado para rendir tributo al presidente constitucional de la república, a la elevación del Santísimo, a la bandera y a los jefes de estado. Esta pieza musical, creada por el compositor filipino José Sabas Libornio Ibarra (1858-1915), se estrenó a la llegada del titular del Poder Ejecutivo a la homilía por la victoria de la Batalla de Ayacucho. El 17 de diciembre de 1897, se expidió la resolución reconociendo su ejecución en todo evento oficial.

Este ceremonial debe respetar el Cuadro General de Precedencias del Estado (2006), a fin de garantizar la correcta ubicación de los asistentes, aunque no siempre estas disposiciones han ameritado su estricta aplicación. Por ejemplo, el presidente Ollanta Humala Tasso (2013) cometió el error -corregido por el personal de protocolo- de sentarse en el lugar asignado a su esposa (el izquierdo visto desde el altar). Éste anécdota, coincidente con el acentuado protagonismo de la primera dama, mereció cáusticas sátiras.

Hace unos días el congresista Carlos Bruce Montes de Oca, expresó en las redes sociales su protesta por haber sido excluido del listado de invitados. En tal sentido, afirmó: “…Es una ceremonia que es parte de las actividades de fiesta patrias del estado. Si no fuera ceremonia del estado tienen derecho a invitar a quien les dé la gana, pero siendo parte de las ceremonias oficiales, ¿Quién decide qué representantes elegidos por el pueblo son elegidos o no? Quizás lo mejor sea que ya deje de ser una ceremonia del estado”. El Arzobispado de Lima indicó que la convocatoria está a cargo de la Dirección General de Protocolo y Ceremonial del Estado del ministerio de Relaciones Exteriores. ¿Quién miente? 

De otra parte, el periodista Beto Ortiz manifestó en twitter: “…No queremos curas diciéndole a un estado laico lo que tiene que hacer”, en alusión al habitual sermón del primado. Con cierta resignación estamos acostumbrados a su “mensaje a la nación” formulado con la aparente intención de competir con el jefe de estado y, en consecuencia, influir en los titulares de los medios de comunicación y en los temas de la agenda nacional. Un intenso tratamiento de cápsulas de “ubicaína”, de un millón de miligramos, le podría prescribir el galeno de la agrupación política de su permanente simpatía Alejandro Aguinaga.

Es oportuno recordar que el programa oficial incluye la ceremonia de Acción de Gracias por el Perú, preparada por las Iglesias Evangélicas. Es un significativo avance en la pluralidad religiosa de un país laico. Si existen dudas, comparto lo expuesto por el jurista Martín Belaunde Moreyra en su artículo “¿El estado peruano es laico?” (2014): “…La República del Perú está constitucionalmente organizada como un estado laico. Hasta el Tribunal Constitucional lo dice en forma tangencial u oficiosa. Su actual presidente, el doctor Oscar Urviola, en reciente libro sobre la libertad religiosa y la jurisprudencia pertinente, menciona los principios de laicidad y de libertad religiosa. Mas, qué se entiende por laico o Estado laico”.

“Se define a Estado laico como aquel independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Así, el Estado Peruano es laico como lo son la inmensa mayoría de los estados del mundo, salvo quizás los que se proclaman islámicos como su razón de ser. En realidad, bajo ese criterio, la República del Perú desde que nació a la vida independiente ha sido un estado laico porque nunca estuvo sometido a la Iglesia Católica, aunque hasta la Constitución de 1979 existía un régimen de vinculación orgánica entre la Iglesia y el Estado. Hoy día el vínculo entre el Estado y la Iglesia Católica es de naturaleza distinta pero no menos real”.

Al parecer, esto es insuficiente para diversos representantes en el Congreso de la República. Ángel Paconi Mamani del Frente Amplio (2016) ha presentado un proyecto de ley orientado a modificar el artículo 50 de la Constitución Política del Perú que precisa: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración. El Estado respeta otras confesiones y puede establecer formas de colaboración con ellas”.

Su propuesta plantea este texto: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado se reconoce como laico y actúa de forma neutral en materia religiosa. El Estado respeta todas las confesiones religiosas”. En la misma dirección apunta la idea legislativa de Marco Arana Zegarra (2017) que sugiere la siguiente redacción: “Dentro de un régimen de igualdad, laicidad y libertad religiosa, el Estado reconoce a las iglesias, confesiones y comunidades religiosas prestándoles su colaboración de acuerdo a ley. El Estado reconoce el importante rol histórico, cultural y moral de la Iglesia Católica y de otras confesiones en la formación histórica del Perú”. Ambas proposiciones tienen simpatizantes y críticos.
Dejando de lado por un momento lo establecido en nuestra Carta Magna, el primado de la Iglesia Católica personifica a un amplísimo sector de la población -entre el que me incluyo- y tiene derecho a manifestar su parecer acerca de sucesos de concluyente incumbencia nacional. Sin embargo, estimo inadecuado emplear el púlpito eclesiástico para emitir una alocución política. Coincidentemente este personaje guardó soterrado y ambiguo silencio ante los abusos, corruptelas, atropellos y esterilizaciones forzadas de la dictadura de la década de 1990. El “rosario” de su mutismo es tan extenso como la procesión del Señor de los Milagros.

Qué cómodo, incoherente y poco valiente es reprochar, alzar la voz y agraviar en democracia. Tengamos presente sus calificativos a la “ideología de género” y a las damas cuando afirmó: “…Muchas veces las mujeres se ponen como qué en un escaparate, provocando”. Tampoco olvidemos cuando llamó “chilindrina”, a la ex alcaldesa capitalina, Susana Villarán de la Puente. Así sucede en el “reino de perulandia” con un clérigo separado -en una determinación sin precedentes- del equipo de columnistas del diario El Comercio de Lima (2015) por plagiar escritos del Papa Benedicto XVI. Estas son algunas de las pintorescas “credenciales” de quien ostenta la primera supremacía de la Iglesia Católica en el Perú.

Es irrefutable la existencia de un vasto y entendible sentimiento de desagrado hacia la actitud de Juan Luis Cipriani: sus antojadizas intervenciones alejan al pueblo católico de su templo. Su misión apostólica es avivar la reconciliación, el entendimiento, la concertación, fomentar los valores, propalar la paz y la tolerancia e impulsar la convivencia y el amor al prójimo. Por lo tanto, debe soslayar interferir con las competencias de los mandatarios elegidos por el voto popular y considerar las convenientes palabras del Papa Francisco I: “…La libertad religiosa es un derecho fundamental que da forma a nuestro modo de interactuar social y personalmente con nuestros vecinos, que tienen creencias religiosas distintas a la nuestra".

Un comentario final entre paréntesis: Me conmovió el enaltecedor gesto del presidente Pedro Pablo Kuczynski Godard al homenajear -al iniciar su disertación en el Poder Legislativo y en Palacio de Gobierno- a los hombres y mujeres que, sumando esfuerzos, voluntades y civismos, trabajaron por nuestros hermanos afectados por los terribles desastres naturales de este año. Es mi genuina aspiración, esperanza y terco anhelo que superemos diferencias, mezquindades y apatías y, por lo tanto, nuestro ADN sea esta hermosa consigna: “Una Sola Fuerza”.

Vibra el arte urbano en Barranco

El acogedor distrito de Barranco, en el que residió el notable pensador José María Eguren (1874 – 1942), nos sorprende con la puesta en marcha de una actividad -que se lleva a cabo en diversas ciudades del mundo- nacida para promover la inspiración artística en galerías y espacios públicos: la tercera versión de la Semana de Arte Urbano. 

En jornada reúne a un puñado de jóvenes muralistas deseosos de emitir lemas de amistad, esperanza y sensibilidad, orientados a alentar la solidaridad, la tolerancia y la capacidad de vivir en armonía. Su objetivo es contribuir a realzar la creatividad como un elemento influyente en la conciencia de la población y presentar, de una manera colorida, realidades de una nación convulsionada, invertebrada, llena de contrastes y desencuentros. 

La organización corre a cargo de Seaumanoid -marca activista creada para financiar y liderar causas que protejan nuestro planeta- y cuenta con la colaboración de la municipalidad de Barranco, el ministerio de Cultura e Interbank. Por cierto, la temática ecológica amerita enorme acogida en las nuevas generaciones de artistas: se han trabajado estéticos murales para inducir acerca de la fauna silvestre, los mamíferos marinos y la conservación de nuestra imponente diversidad biológica. 

Según declaró la entusiasta representante y fundadora de Seaumanoid, Mariana Orihuela Wagner: “…. Desde que nació este proyecto tuvimos como esencia el trasfondo social y el arte como linda herramienta para transmitir imágenes para muchas cosas positivas. Es por eso que Seaumanoid derivó también como nuestro proyecto de educación medioambiental a través de campañas educativas, movilizaciones ciudadanas y el arte. Estuvimos convencidos que harían sinergia en el momento indicado y ese ya llegó”.

En esta ocasión se suma el prestigioso y afable artista huancaíno Elliot Tupac, quien diseña desde los 12 años lettering -composiciones tipográficas libres- y tipografías para afiches chicha. Desde el 2004 alterna con autores plásticos peruanos y extranjeros. Ha realizado murales para las películas “Madeinusa” y “La teta asustada” -de la cineasta y escritora Claudia Llosa Bueno- y transcendentales actividades culturales en Chile, patrocinadas por la Universidad Mayor de Chile. Su creación se caracteriza por anuncios cortos y recogidos de lo cotidiano. 

Asimismo, la siempre animosa Mariana agregó que Dase Man, el colectivo MDH, Cristina Stucchi, Ximena Mil, Monks, Naf, Margarita Orihuela, Carga Máxima y, además, Brain, Lima Love, Yandy Graffer, Chococar, Tremos, Mar Cansaya, Eduardo Yaguas, Fania, Renzo Ortega, Radio y Xomatok exhiben sus lienzos en las paredes y escaleras del pasaje Oroya e incluso se han colocado palabras del literato Javier Heraud (1942 - 1963). Este certamen es luz, color y vibra callejera. “El arte es un arma bella para dar mensajes y tiene un importante transformo social de unión. El tiempo en el planeta es arte, sea pintando, haciendo música o siendo abogado. Este es una propuesta de amor al prójimo y a la especie humana. Otra gran sorpresa es el relanzamiento del boulevard como punto de difusión cultural, a partir del proyecto de mi autoría que sustenté como directora del Centro de Información y Formación Ciudadana”.

Tan espléndida actividad coincide con el empeño de sus autoridades ediles de convertir el boulevard “José Faustino Sánchez Carrión” -que une las avenidas Bolognesi, Grau y el parque municipal- en una llamativa feria gastronómica, educativa y ecológica los días viernes, sábados y domingos. Este fin de semana se vivió un escenario de júbilo, rock, esparcimiento y cultura. Me encantó el delicioso paneton orgánico.
La idea consiste en recuperar este concurrido lugar para presentar productos saludables, medicina natural, música, programas de lectura, juegos para niños, entre otras atracciones con un común denominador: persuadir al concurrente mediante amenas representaciones formativas y encausar la cultura de forma atrayente.

Precisamente, en este pasaje estaba la vivienda del afamado poeta vanguardista Martín Adán (1908 - 1985) -cuyo nombre era Rafael de la Fuente Benavides- autor de la fascinante obra “La casa de cartón”. Según lo expuesto por Franklin Minaya Ramírez en su nota “Martín Adán y su rancho barranquino” (2015): “…Algunas características que tiene este rancho principalmente es su estilo republicano/neoclásico además presenta cornisas de madera en la parte superior en muy buen estado, unos cercos de fierro en su fachada y en la parte del ingreso existe un patio con piso de loseta y en la parte derecha está situada una escalera de mármol que conduce a un balcón de madera acompañado de columnas de madera en este mismo ambiente y a la puerta principal del inmueble”.  

Estas interesantes novedades merecen ampliarse con la implementación de una agenda de visitas a los vistosos museos de la Electricidad, Mario Testino y Pedro de Osma y, además, al Puente de los Suspiros, el malecón Paul Harris, la alameda Sáenz Peña, la Bajada de los Baños y a la casa del escultor Víctor Delfín. Este recorrido podría incluir la acogedora residencia de José María Eguren y la iglesia San Francisco de Asís. Promover el turismo cultural contribuiría a realzar el patrimonio e historia de una comuna que alberga un sinfín de tradiciones propicias para avivar una intensa tarea educativa.

No puedo dejar de evocar su civismo en la Guerra del Pacífico (1879 - 1881). El presidente de la república, Manuel Prado Ugarteche, condecoró a esta jurisdicción como "Ciudad Heroica" (1962) en reconocimiento a su estoica resistencia en las dolorosas batallas de San Juan y Miraflores (13 y 15 de enero de 1881). La mayoría de sus fincas eran propiedades de inmigrantes, quienes habían huido, por lo que no existieron enfrentamientos. Barranco fue incendiado.

En tal sentido, quiero citar lo expresado por Marco Gamarra Galindo en su documentado texto “Barranco, donde vive la tradición” (2010): “… Durante las primeras décadas del siglo XX, Barranco recibe toda la mirada de la sociedad limeña por sus apacibles balnearios. Un considerable número de bañistas recorrían la ‘Bajada de los Baños’ entre olivos y árboles de sauces para finalmente, degustar de unos atardeceres de ensueño en los baños de Barranco. En la actualidad, este famoso pasaje está rodeado de antiguas casonas, bohemios bares y espléndidos restaurantes que brindan al visitante un momento cercano a la cultura viva de la capital de la tradición limeña”.

La cultura ofrece la capacidad de reflexionar sobre nosotros mismos. Nos convierte en seres racionales, críticos y éticos. Posibilita discernir los valores, efectuar versadas decisiones, tomar conocimiento de nuestra realidad, reconocernos como un ideal inacabado, analizar nuestras realizaciones, buscar nuevas interpretaciones y crear obras que nos trasciendan.

También, acrecienta la autoestima, nos vuelve seres lúcidos y es un medio para entender la vida. Sus implicancias son vitales para desarrollar nuestra espiritualidad y discernimiento. Un pueblo culto se diferenciará por su agudeza intelectual. Algo apremiante de difundir en “perulandia”, en donde las superficialidades, los materialismos, las inopias mentales y las rusticidades cognitivas son más comunes que la mazamorra morada.

En una sociedad que subsiste de espaldas a la ilustración, es imperativo insistir en la valía de la cultura y su connotación en nuestro enriquecimiento integral. Debemos aprender a acercarnos ilusionados a las vastas, asequibles, entretenidas y múltiples manifestaciones didácticas enfocadas a afianzan nuestro sentido de pertenencia e identidad. Existe el reto impostergable de incluir la sapiencia en los objetivos de los hombres y mujeres de un país sucumbido por la desinteligencia, el conformismo, el atraso y la apatía. Solo la sublevación de nuestras almas y conciencias hará posible superar las conductas serviles, miedosas e hipócritas inherentes en los aldeanos de “perulandia”.

Felicito el perseverante, arduo y tenaz empuje de mi apreciada amiga Mariana de poner al alcance del ciudadano estás prácticas conducentes a construir una sociedad mejor y, especialmente, coincido con los versados vocablos del autor de “Simbólicas” (1911): “Hay una infinitud de ideales disímiles como las hojas. El ideal es lo íntimo del ser, lo que lo distingue de los otros seres. Ese átomo diferencial, único para cada individuo, es en el plano sentimental y estético la personalidad de arte y la inmortalidad individual, pues no existen, ni han existido dos seres de sentimentalidad idéntica desde el principio del mundo”.      

jueves, 20 de julio de 2017

¿Nuevos delfines en el Parque de Las Leyendas?

Una nueva polémica involucra al Patronato del Parque de Las Leyendas - Felipe Benavides Barreda entorno a la posible llegada de determinados géneros de cetáceos para aparente exposición cultural en este representativo y tradicional espacio arqueológico, botánico y zoológico.

En las últimas semanas diversos medios informativos han alertado, ocasionando un sentimiento de preocupación en sectores ecologistas. Lo insólito en este poco esclarecido asunto radica en que detrás de todo esto asoma una institución llamada Nemus Custodis, cuyo representante estaría denunciado y condenado en otros países por manejo irregular y estafa en parques de entretenimiento y, además, en las redes sociales aparece como una persona con disímiles identidades.

Sobre el particular, la periodista María Luisa del Río en su artículo titulado “Delfines… ¿en serio?” (Perú 21, julio 2017) ha precisado: “…Investigando, he sabido que la oficina de prensa de nuestro zoológico ha deslindado de la noticia, diciendo que desconoce su origen y que ese proyecto no existe. Pero aquí hay gato encerrado, porque otro evento que se anuncia estas vacaciones infantiles en el Parque de Las Leyendas, con atractivos como Peppa Pig, está supuestamente ‘producido por CH&Z, gracias a Nemus Custodis’. Y lo más raro es que Nemus Custodis es, según sus propias publicaciones, un hacker que se jacta de serlo en beneficio de la igualdad en el planeta, y de haber estado preso por su delicado oficio. Ah, y que CH&Z no existe. Pero lo más bizarro de todo es que en el cartel que anuncia el evento este de Peppa Pig está la firma de Luis Castañeda Lossio”.

Las autoridades del Parque de Las Leyendas y de la Sociedad Zoológica del Perú han recibido las comunicaciones de Mariana Orihuela Wager, gestora de Seaumanoid, una prestigiosa marca activista creada para concientizar acerca de la vida animal y defender causas destinadas a la conservación del planeta a través del arte y la moda. 

En sus misivas del 12 de julio precisa su extrañeza y demanda un esclarecimiento al expresar: “…Al respecto, nos preocupa que se involucre a su representada el Parque de Las Leyendas en prácticas que ameritan la condena y el repudio mundial. Si bien, se pretende utilizar un marco legal para tales fines, no consideramos que se cumplan con el cautiverio, el maltrato y la tortura que significa la práctica de acuarios en nuestra ciudad; más aun estando tales prácticas en vías de extinción en el concierto internacional y siendo llevada a cabo por una institución como Nemus Custodis (Peru 21, periodista María Luisa del Río), que niega hoy su participación en los hechos en contradicción con lo expuesto en la prensa”.

No sorprende la “mudez” de este mandato edil que se refleja, una vez más, en los responsables de dar cuentas de estos sucesos ante la ciudadanía. Reitero mis sospechas sobre su seria voluntad de la administración de Solidaridad Nacional de transparentar sus acciones. Por cierto, he sido reiterativo al describir las sombrías y sórdidas conductas de la Sociedad Zoológica del Perú. Una organización privada sin fines lucrativos, ubicada en áreas del parque, que evade asumir la obligación de ofrecer su contribución técnica, pedagógica y de asesoramiento. 

En consecuencia, insisto en lo expuesto en mi escrito “Historia de una controvertida ONG verde” (2012) acerca de esta reducida, escabrosa y privilegiada secta ambientalista: “…Su tienda ‘El osito de anteojos’ genera cuantiosos recursos económicos que terminan en sus cuentas bancarias. A pesar de ello, fueron favorecidos por la cuestionada gestión de Solidaridad Nacional (2007-2011) -presidida por Javier Arbulú Bryce- con la suscripción de una ampliación a su componenda, a fin de asegurar su precaria existencia, y la remodelación de sus instalaciones con dineros del erario nacional. Una maniobra jurídica que debe desentrañarse. Es ‘curioso’ que una administración caracterizada por irregularidades financieras, obras innecesarias y deficientes, maltrato a los trabajadores, ampliación del gasto corriente, entre otras documentadas anomalías, haya tenido una ‘conveniente’ vinculación con este organismo privado”. Más claro: ¡Imposible!

La representante de Seaumanoid ha anunciado la realización de un platón en el Parque de Las Leyendas el día domingo 13 de agosto, con el afán de exteriorizar su rechazo a la pretendida incursión de estas especies en este histórico escenario capitalino. Esta movilización pacífica persigue hacer reflexionar sobre la urgencia de sacar adelante la iniciativa legislativa para detener su crianza en cautiverio. Recordemos que al sur de Lima se ubican algunos de los más inapreciables escenarios del hemisferio para la observación de estas maravillosas especies marinas. 

Asimismo, con la finalidad de promover un cambio en la legislación para erradicar el cautiverio de los delfines en el Perú, la Fundación Ballena Azul (FBA) lanzó la campaña “Somos libres, seámoslo siempre”, encaminada a sensibilizar de los peligros de esta práctica para los mamíferos acuáticos. Su presidente, Carlos Lau, ha señalado que vienen trabajando con el Colegio de Abogados de Lima (CAL) y con el congresista Jhonny Cárdenas Cerrón, en la elaboración de un proyecto de ley orientado a garantizar los derechos de esta especie, varios de cuyos ejemplares se ponen a la vista en delfinarios y zoológicos. Recordó que naciones como Costa Rica e India han prohibido el confinamiento de los delfines, quienes al vivir en espacios reducidos disminuyen su longevidad a un 50 por ciento luego de presentar trastornos físicos y psicológicos producto del estrés de su encierro. 

Uno palpable ejemplo es Huirurín, un delfín rosado del río Amazonas que reside en el Parque Zoológico Quistococha (Iquitos) el que, de acuerdo a las leyes vigentes, debió ser liberado hace mucho tiempo. Aunque la situación más dramática la grafiquen Yaku y Wayra -que estuvieron durante años en cautiverio en Chorrillos- de la subclase conocida como "nariz de botella" y que, habitualmente, puede subsistir hasta los 80 años. Pero, en estas condiciones llegan apenas a los 27 años. 

La disputa sobre su permanencia en cautiverio se remonta a fines de la década de 1990 cuando el Hotel Los Delfines de San Isidro introdujo a Yaku y Wayra en sus instalaciones. En aquella ocasión se produjo una amplia oposición por considerarlo un acto de crueldad, más allá de los dudosos razonamientos argumentados por la empresa en relación a sus roles educativos y culturales. 

En estos pormenores tuvo protagónica participación Mariana Orihuela Wagner y la organización no gubernamental Voz Animal, al abanderar las reiteradas y perseverantes protestas efectuadas, durante tres meses, en la puerta del hotel para presionar la salida de Yaku y Wayra de la piscina de la playa La Herradura -en donde fueron confinados por disposición del controvertido dueño del hotel- ya que incumplía las medidas legales y técnicas establecidas para su cautiverio. Estos animales padecieron trastornos y alteraciones de su ciclo sexual: Wayna, afectada por este encierro, vio morir a tres de sus crías que estuvieron imposibilitadas de sobrevivir por su aislamiento.

Tan admirables especímenes poseen cualidades que han ameritado el asombro del mundo científico contemporáneo e innumerables estudios y evaluaciones sobre su comportamiento. La comparación del cerebro de un delfín y un humano genera sospecha por el elevado nivel intelectual del cetáceo. No sólo su cerebro es privilegiado, en proporción al tamaño corporal, sino que presenta una extraordinaria complejidad. Así el córtex, capa cerebral donde residen las más altas facultades intelectuales, parece ser más extenso y con exorbitante complicación de circunvalaciones, siendo su número al menos el doble. Sus neuronas son un cincuenta por ciento mayor en el delfín. Según especialistas podrían ostentar un intelecto superior al ser humano, aunque distinto.

Estos mamíferos deben habitar libres y ajenos a cualquier posibilidad de alteración de su normal evolución. Tengamos presente que están catalogados por expertos internacionales como “personas no humanas”, al igual que unos tipos de primates. De allí la exigencia de asumir una respuesta vigilante y fiscalizadora al ver peligrar su supervivencia. 

Requerimos una intensa toma de conciencia sobre la capacidad de convivencia que nos corresponde forjar con los cetáceos. Desde mi punto de vista, es impostergable construir una relación ética y empática con nuestro admirable patrimonio natural que también es reflejo de la creación. Nosotros somos parte de esa exuberante biodiversidad que empleamos -no siempre de forma planificada responsable y sostenida- para atender nuestras demandas humanas. Por lo tanto, tenemos la ineludible obligación moral de salvaguardar su existencia.

La lucha incesante y valerosa de peruanos como Felipe Benavides Barreda, a pocas semanas de cumplirse 100 años de su natalicio, nos convoca a meditar y actuar proactivamente. Hoy más que nunca mantienen íntegra actualidad sus visionarias palabras expuestas en su artículo “El equilibrio biológico en el mar” (El Comercio, abril 12 de 1973): “…Les corresponde a los jóvenes de hoy, que gobernarán el Perú de mañana, la responsabilidad de contribuir a garantizar los principios de una inteligente administración de los bienes de la naturaleza que Dios nos ha entregado no para destruirlos, sino para que su destino sirva a los hombres del presente y del futuro”.

sábado, 10 de junio de 2017

 ¿El protocolo en la graduación universitaria?

Hace algunas semanas asistí a unas cuantas ceremonias de titulación del Instituto San Ignacio de Loyola (ISIL) y quedé complacido al observar una programación distanciada del folklore tan característico en estas actividades. Me pareció una experiencia inspiradora para compartir reflexiones, sugerencias y orientaciones.

Quiero empezar precisando que la sobriedad es sinónimo de elegancia, pertinencia y ponderación a fin de hacer de este acto, de enorme trascendencia para quienes culminan su formación académica, un acaecimiento colmado de una suma de pequeños detalles que brinden esplendor.

Estos eventos tienen ciertas tradiciones como las togas y los birretes, originados en las universidades medievales cuando eran utilizados por profesores y alumnos para abrigarse del frío en las aulas.  Lo sensato es que la vestimenta sea acorde a la hora, la ocasión y el lugar. En infinidad de circunstancias la apariencia es variopinta y extravagante. Se observan mujeres recargadas de atuendos inapropiados y hombres con ternos brillosos, pantalones de gabardina, jean, polos, etc. En “perulandia” la incoherencia es frecuente.

Los integrantes de la mesa principal exhibirán camisa blanca y si llevan puesta una toga, el pantalón, los calcetines y los zapatos serán oscuros. Es necesario un vestuario formal, impecable y de probada calidad. El saco siempre estará abotonado -más allá de estar de pie o sentado- y aconsejo lucir una corbata de buena condición. Esquive de seda china de deficiente textura y género.

Por su parte, las invitaciones tienen que considerar la información esencial y entregarse mínimo con 15 días de antelación. Innumerables universidades las confeccionan con un diseño similar al de una pollada y con los tonos de una tarjeta de bingo. Las particularidades de la convocatoria constituyen el “termómetro” del certamen. Siguiendo lo establecido en el protocolo la indumentaria del varón es la única consignada en la esquela y recuerde poner el vocablo correcto en función de lo que ofrezca al concluir el suceso: brindis, coctail, etc. Propongo que los bocaditos no sean comprados al kilo en una panadería de la vuelta de la esquina y sirva un vino de categoría.

Esta solemnidad requiere de un esquema compatible con el protocolo universitario y alejado de actuaciones musicales, coreografías, bailes, recitales, juego de luces, aclamaciones y bombardas de papel picado al estilo de la “hora loca”. Parecerá exagerado este comentario; los videos en las redes sociales acreditan que solo faltan los zancos y el cotillón como para una festividad de año nuevo en un salsodromo. Sin duda, manifestaciones ausentes de sensatez, finesa y buen gusto.

El programa contendrá, únicamente, lo imprescindible. La Academia Diplomática del Perú tiene una presentación que puede ser recogida por cualquier institución deseosa de ostentar prestancia. Su graduación consta de los siguientes momentos: himno nacional, discurso de su rector, palabras de un delegado del alumnado que incluirá una semblanza del personaje cuyo nombre ha adoptado la promoción, distribución de los diplomas a los egresados, entrega de premios a los mejores alumnos, lectura de la resolución ministerial de incorporación al servicio diplomático, juramentación de los nuevos terceros secretarios y disertación del ministro de Relaciones Exteriores. En caso de asistir el jefe de estado, esté hará uso de la palabra al final.

Por inercia se hace, en la mayoría de graduaciones universitarias, un empalagoso y aburrido recuento biográfíco -semejante a una clausura escolar- de cada uno de los egresados mientras caminan a recibir su diploma. De esta manera, la actividad se extiende y pierde majestad. Subsisten pupilos, aunque usted no lo crea, que dedican su licenciatura a sus “padres, abuelos, hermanos, esposas, suegras y mascotas”. Es aconsejable que las autoridades permanezcan paradas durante la entrega de certificados. 

La decoración guardará armonía con la gala. Noto escenarios con paños y sillas forradas de blanco, cubre manteles tonalidad oro y letras gigantescas con las siglas de la casa de estudios parecido al ornato de un baby shower. Advierto la aparición desmedida de flores multicolores (éstas deben ser blancas y no se ponen sobre la mesa, sino en los espacios más favorables en el estrado) y adornos con diseños propicios para un desfile de modas. Incluso existen tribunas engalanadas para una fiesta temática. ¡El colmo!

De otra parte, reitero lo expuesto en mi artículo “Importancia del protocolo en los eventos” (2016) en relación al rol del maestro de ceremonias: “…En nuestro medio concurren un abanico innumerable de moderadores con palpable desconocimiento de las mínimas disposiciones protocolares, a pesar de su dilatada experiencia e incluso siendo personas públicas convocadas con asiduidad para estos menesteres. Por ejemplo, acostumbran pedir ‘un voto de aplauso’, ‘saludamos con un fuerte aplauso’, etc. olvidando que las palmas no se solicitan; surgen espontáneamente. Escucho con reincidencia aseverar: ‘A continuación las sagradas notas del himno nacional del Perú. De pie por favor’. Bastaría: ‘Himno nacional del Perú’, es obvio que se entona de pie”. Tampoco se demandan vivas al concluir el himno como por inopia sucede con asidua frecuencia.

“Jamás debe asumir un rol adulón o intentar convertirse en la ‘estrella’ del certamen. Su criolla e improvisada formación, reflejada en reiteradas deficiencias, pueden generar la percepción que tan empañado desempeño es habitual. Debe dominar el uso de tratamientos honoríficos, precedencias y conceptos básicos de ceremonial. No exagero al subrayar la mediocridad de moderadores incapaces de diferenciar un evento institucional con una fiesta infantil. La sobriedad en su atuendo y desenvolvimiento define el estilo”. Existen infinidad de animadores que abruman a cada expositor de elogios, dádivas y títulos. Una muestra errada de extrema exaltación.

Los discursos bajo ninguna consideración pasarán desapercibidos. Aconsejo practicar con prolijidad para prevenir intervenciones deslucidas. Observo a rectores, decanos y graduados carentes de elementos intelectuales que leen sin énfasis y con inadecuada dicción. Se debe rehuir decir: “buenas noches con todas y con todos” (sólo: “buenas noches”) y es excesivo y pegajoso aludir a la totalidad de las autoridades. 

Las personas en ocasiones llevan sus alocuciones en hojas sueltas y arrugadas y, además, omiten mencionar a los concurrentes en el orden de precedencias. Por el contrario, lo hacen en la secuencia en el que vienen a su mente sus nombres. Tenga en cuenta que no está obligado a “doctorar” a los nombrados como pasa en “perulandia”. Puede decir “señor” y/o “señora” y punto. No diga “señorita” si desconoce el estado civil de la dama. 

El encargado de pronunciar el discurso en representación de su promoción deberá ensayar para detectar deficiencias. Absténgase de hacer referencias personales y familiares que otorguen un sesgo individual a una intervención efectuada por encargo de sus condiscípulos. Me permito insinuar prudencia en las alabanzas, calificaciones y reconocimientos y, especialmente, proceder con circunspección.

En un sinfín de circunstancias oímos decir que el protocolo establece demasiadas rigurosidades y formalismos. Todavía perdura la convicción que tiene solo un ámbito de aplicación en la esfera gubernamental. Éste garantiza el acertado desenvolvimiento de cualquier contingencia social, empresarial y oficial. Dentro de este contexto, es pertinente insertar su discernimiento y manejo en el contexto académico e impedir las descomunales omisiones, estridencias y mediocridades visibles en los centros de educación superior.

Del mismo modo, es palpable su dejadez en entidades de estudios que organizan aparatosas graduaciones atiborradas de orfandad. En tal sentido, coincido con las sencillas declaraciones sobre protocolo del experto español Fernando Fernández: “Es, sobre todo, sentido común. Consiste en aplicar una serie de usos y costumbres, existentes desde hace siglos, y una normativa legislada al respecto. Pero el sentido común soluciona muchos quebraderos de cabeza”.