jueves, 28 de julio de 2011

Nuevo gobierno: Propuesta de agenda ambiental

El gobierno del presidente Ollanta Humala Tasso tiene numerosos retos coyunturales que afrontar y también la posibilidad de evitar una nueva “ola” de conflictos sociales a los ya heredados del régimen aprista, como resultado de su falta de visión y voluntad para incorporar la temática ambiental en la resolución de las demandas de las poblaciones nativas y campesinas.

Históricamente, la economía nacional se ha sustentado en la explotación de los recursos naturales cuya rentabilidad favorece a determinados grupos empresariales. Este sistema -permitido por la administración del Partido del Pueblo- de extracción ilimitada y carente de planificación impide promover procesos de transformación industrial y darle valor agregado a nuestra diversidad biológica.

Todos coincidimos en que el crecimiento económico es esencial para disminuir la pobreza. Los efectos negativos causados por este ascenso, afortunadamente, pueden reducirse si se destinan medios para lograr una mejor ordenación ambiental. La política ambiental de Gana Perú debiera enmarcarse en el marco del Acuerdo Nacional que resume un conjunto de consensos que deben optimizar la coordinación entre la sociedad civil, la autoridad nacional del ambiente, las atribuciones sectoriales y los diversos niveles de gestión descentralizada, con la finalidad de delinear políticas y programas ambientales en los sectores productivos.

Dentro de este contexto, esta temática exige un grado de participación multidisciplinaria e incluye a múltiples sectores de la sociedad organizada. Es prioridad fortalecer el Ministerio del Ambiente con la dación de competencias que le faciliten cumplir funciones de control y sanción, como sucede en las naciones desarrolladas. Además, dotarlo de una partida presupuestal para culminar su implementación a fin de contar con una instancia gubernamental capaz de enfrentar los desafíos de los tiempos actuales.

Los hechos han demostrado que la constitución del Ministerio del Ambiente (2008) no respondió a una real decisión de incorporar el quehacer ambiental como eje del desarrollo. Como lo dijimos en su momento, su creación evidenció el agudo olfato político y mediático del jefe de estado en vísperas de la V Cumbre de ALC-UE. Pobres resultados y contradicciones entre las políticas gubernamentales y las acciones de esa cartera, así lo acreditan.

Creemos en la trascendencia de la inversión extranjera. Igualmente, es imprescindible respetar las manifestaciones culturales de las colectividades que habitan los territorios en donde se encuentran los recursos naturales no renovables motivo de tan aguda confrontación que impide concertar políticas en donde el Estado, las comunidades y los inversionistas hagan prevalecer anhelos nacionales.

El 50 por ciento de los conflictos sociales a nivel nacional se deben a razones ambientales. Principalmente, enfrentamientos ocasionados por la posible presencia de empresas mineras, petroleras y gasíferas. Muchas de estas confrontaciones han derivado en episodios de violencia que facilitaron conocer una compleja y distante realidad que el Poder Ejecutivo no alertó por carecer de vocación de diálogo y capacidad concertadora.

Es prioridad integrar nuestra biodiversidad en la agenda de los pobres. Se necesita una Ley de Consulta Previa a los Pueblos Originarios u Indígenas y otras disposiciones complementarias de acuerdo al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo que enfatiza la contribución de los pueblos tribales a la diversidad cultural, la armonía social y ecológica.

Los poblados amazónicos y altoandinos deberán tener el derecho de decidir sus propias prioridades en el proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte –de alguna manera- sus vidas, creencias, instituciones, bienestar espiritual y tierras que ocupan y, además, de conducir su propio destino.

En el ámbito andino se debiera estimular la activa participación de las comunidades con el propósito de fortalecer su economía con iniciativas que posibiliten aliviar su nivel y calidad de vida. Por ejemplo, tienen en sus pastos la mayor población mundial de vicuñas, un recurso poseedor de la lana más fina y valiosa del mundo, que, sin embargo, no contribuye a generar la rentabilidad que posibilite salir de la miseria a miles de familias dedicadas a su conservación y usufructo.

Hemos perdido la oportunidad de elaborar telas de vicuña provenientes de la esquila de animal vivo para convertirnos en exportador de materia prima y favorecer, de esta manera, a empresas textiles europeas. Se deben implementar mecanismos concertados, con la participación del Estado, la inversión privada y las entidades campesinas, que nos coloque como productor de confecciones textiles con su lana.

El uso eficiente de la oferta ambiental puede contribuir -de forma inequívoca- a reivindicar a los sectores rurales a quienes no ha favorecido el aumento de la economía de los últimos años. Sus peticiones fueron ignoradas por quienes gobernaron de espaldas a sus expectativas.

Dentro de este contexto, es indispensable que el Estado Peruano consolide instituciones, resguarde intereses nacionales y cumpla el precepto constitucional por el cual: “La persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado”.

sábado, 23 de julio de 2011

Los secretos de una secretaria

La palabra “secretaria” se refiere a alguien que guarda confidencias profesionales, particulares, empresariales, etc. que no deben ser conocidas por nadie. Su nombre original "secretarii" deriva del latín "secretum" y está relacionado con la información reservada que éstos manejaban.

Una secretaria cumple un rol de vital importancia en el quehacer de la empresa, por lo que no solamente se sugiere ostentar conocimientos, capacidades y destrezas que aseguren que su desempeño contribuya al desenvolvimiento de una jornada exitosa en términos funcionales. Su trajín es bastante más que, únicamente, cuestiones administrativas y operativas. Consiste en auxiliar, ofrecer orientación y cooperación en el cometido de la oficina y, por cierto, mantener la discreción como una virtud irrenunciable.

Aparte de su constante actualización y entrenamiento –propias de todo experto competente que aspira ocupar mejores ubicaciones laborales efectuará- una secretaria poseerá satisfactorio manejo de las comunicaciones, agradables modales, aptitudes de cortesía, sólidos principios, seguridad personal y tacto, entre otros favorables elementos de contemplar.

Frieda Holler en su sugestivo libro “Ese dedo meñique en el trabajo” refiere: “…El secretariado convoca temas como las responsabilidades, la moralidad y la ética, y exige además tener presente una serie de aspectos de su vida: ser elegante pero sencilla, simpática pero recatada, moderna pero femenina, comunicativa pero discreta…De hecho, con su labor, eficiente y honesta, usted contribuye al bienestar general e infunde vida y belleza en su oficina”. Nada más acertado y oportuno.

El perfil de una secretaria incluye una adecuada presencia; excelente trato, amable y seria; inmejorable redacción y ortografía; facilidad de expresión verbal y escrita; con habilidad para interactuar en grupos; brillantes relaciones interpersonales, entusiasta y dinámica; potencial para trabajar en equipo y bajo presión, etc. Este es un pequeño listado de factores que se recomienda advertir.

Lo mencionado en el párrafo anterior no lo considere si tiene la intención de contar con una “secretaria” jovencita, de linda figura y sin las más mínimas condiciones académicas. Existen jefes en busca de estas “singulares” secretarias que, fácilmente, ponen al descubierto sus verdaderas intenciones. Usted motivará agudos comentarios a su alrededor, no tenga la menor duda. Recuerde que todo se sabe en una compañía y, por lo tanto, es conveniente que sus funcionarios asuman un comportamiento correcto, ejemplar y decente. Así evitará especulaciones acerca de su proceder.

No restemos trascendencia a la influencia de su óptima apariencia. Su vestimenta será sobria, cabellos recogidos, aretes pequeños, accesorios discretos, conjunto sastre, zapatos cerrados, perfume y maquillaje suave, ropa planchada, entre otras características inherentes a su cargo. Una secretaria de primer nivel no termina de “arreglarse” por las mañanas al llegar a su centro de labores, ni acude con el pelo mojado o luce prendas brillosas, apretadas y atrevidas, entre otras “perlas” que percibo con frecuencia, incluso en entidades educativas. Bien dice una conocida frase: “En casa del herrero, cuchillo de palo”.

Sobre lo reseñado en estas líneas, deseo compartir una reciente experiencia. Concurrí a una institución en donde me recibió una adolecente secretaria con traje escotado que mientras desayunaba, hablaba por teléfono, miraba su correo electrónico y escuchaba salsa. Su despacho parecía un dormitorio infantil (por su improcedente decoración), su computadora estaba adornada con peluches y debajo del vidrio de su escritorio había variedad de fotos y tarjetas postales. Al verme se incomodó, me ofreció rápida atención y siguió disfrutando los alimentos, la plática y el llamativo fondo musical.

En reiteradas ocasiones he observado a secretarias en sus mesas de trabajo comer, masticar chicle, retocarse, realizar llamadas privadas, reírse como en una “peña”, entre otras visibles y censurables deficiencias que se permiten por el “padrinazgo” que poseen con el jefe o dueño de la organización. Un proceder ausente de las elementales pautas propias de su responsabilidad. Pero, estas increíbles anomalías las noto también en empresas de prestigio que, al parecer, no otorgan mayor significado a la imagen de sus colaboradoras.

Por último, un profesional expresa con su actuar un conjunto de valores que lo distinguen. La gestión de una secretaria no está ajena a esta reflexión y, por supuesto, tenga en cuenta el enunciado del célebre filósofo alemán de la Ilustración, Immanuel Kant (1724 – 1804), uno de los pensadores más influyentes y prestigiosos de la Europa moderna: “Obra siempre de modo que tu conducta pudiera servir de principio a una ley universal”.

martes, 19 de julio de 2011

La importancia de sonreír

“Lo que deseas conseguir, más fácilmente lo obtendrás con una sonrisa que con la punta de la espada”, decía el afamado dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare, conocido en ocasiones como el “Bardo de Avon”. Que duda cabe, la sonrisa es una de las expresiones más cálidas y profundas en la relación interpersonal.

Es una “herramienta” para engrandecer la comunicación en toda circunstancia, tiempo y lugar. Una suerte de “llave mágica” que facilita la convivencia cotidiana y, además, abre numerosas puertas en la actividad profesional, social y familiar. En síntesis, sonreír es bastante más que “mostrarse favorable a una persona, suceso o asunto”.

Sonreír no cuesta nada; enriquece a quienes la reciben, sin restar a aquellos que la dan; se produce como un relámpago, pero su recuerdo a veces dura toda la vida; no existe persona que no la necesite, ni quien no la pueda dar; es fuente de placidez en el hogar; promueve negocios y fortalece amistades; es incentivo para cansados. Es un “don” divino que está a nuestro alcance y que inspira tantos beneficios que bien vale hacer de la sonrisa un elemento inherente a la vida.

Es fundamental para establecer relaciones sociales, mejorar el humor y hasta liberar hormonas que producen sensación de bienestar en el cuerpo. Sin embargo, hay hombres y mujeres que no logran sonreír con frecuencia. Existen razones anímicas, emocionales, de personalidad, temperamento y autoestima que determinan la falta de capacidad para sonreír y que deben analizarse individualmente con la finalidad de indagar sus orígenes.

El recordado pontífice romano Juan XXIII (1881 – 1963) afirmó: “Cuando uno es joven, sonríe en el vigor de la edad y de la inocencia; cuando se es viejo, en la riqueza de la experiencia” y la célebre Madre Teresa de Calcuta expresó: “La santidad consiste en hacer la voluntad de Dios con alegría”.

La biblia también incluye algunas referencias al tema. Allí está escrito: “Aún llenará tu boca de risa, y tus labios de júbilo” (Job 8:21). El Salmo 126:2 precisa: “Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho el Señor con éstos”.

En el ámbito laboral y, especialmente, en áreas de counter, recepción, ventas, caja, mesa de partes y afines, es pertinente que el personal posea una actitud espontánea para sonreír y causar una afable impresión a su interlocutor. En este sentido, no olvidemos el sabio y conveniente proverbio chino: “La persona que no sabe sonreír no debe abrir tienda”.

Se recomienda a las empresas reclutar empleados con el perfil adecuado y capacitado para dar una sonrisa acogedora como parte de su desenvolvimiento. Sonreír, en el trato con concurrentes externos, genera una primera virtuosa impresión y muestra sincera efusividad en la negociación que se desea formalizar. Aparte de presentar tranquilidad, delicadeza y paz interior.

Estas ideas tan elementales no siempre son entendidas por entidades que tienen colaboradores altamente deficientes, entre otras razones, por su aptitud negativa, poco amable y escasa en su potencial de hacer placentero su vínculo con el visitante. Lo cual exhibe una evidente ineficiencia profesional. Conozco casos en los que los encargados de atención al público solo poseen como “mérito” su óptima presencia, su juventud y, coincidentemente, algún cercano y extraño “enlace” con el propietario de la compañía. Nada más!

Se recomienda que quienes tratan al público tengan una sólida formación emocional, técnica y las destrezas que conviertan su quehacer en una jornada positiva y beneficiosa a los propósitos empresariales de la institución. Es ineludible aleccionar al trabajador a fin de dotarlo de talentos que hagan agradable su misión y esa satisfacción sea transmitida al cliente. Ello ayudará en el clima laboral, la superación de sus integrantes e incrementará la rentabilidad que, en numerosas empresas, es el único objetivo de sus dueños.

No olvide, sonreír es una terapia espiritual que causará un excelente provecho en su día y en su proximidad con sus semejantes. Sonría, sonríale a la vida, a su vida y quienes lo rodean. Convierta su sonrisa en su “tarjeta de presentación”.

domingo, 10 de julio de 2011

Recordando a Celestino Kalinowski

No es fácil escribir en recuerdo de un peruano de biografía tan abundante como Celestino Kalinowski Villamonte (1924-1986). Una existencia caracterizada por la autenticidad que enaltece a hombres de bien. Evocar su obra es pertinente en un medio donde “nadie es profeta en su tierra”.

Fue descendiente de Juan Kalinowski, conocido en los principales museos y parques zoológicos de Europa porque solía viajar a distintas regiones del mundo en busca de animales y especies raras para disecar. Llegó al Perú y se estableció en la región de Marcapata (Cusco) donde fundó la hacienda “Cadena” e instaló su laboratorio de taxidermia. Sus trabajos eran financiados por el millonario benefactor polaco, el conde Braniski.

Celestino adquirió –a finales de los años 40- una especialidad en Altas Técnicas de Museo en el Museo de Historia Natural de Chicago. Trabajó para esa entidad como colector, luego en la Dirección de Renaturalización y Formación de Dioramas, y en el curtido de pieles (1950 – 1953). A la muerte de su padre, Celestino -con su hermano Benedicto y su sobrino Alfredo Sumar Kalinowski- asume la tarea iniciada por su progenitor. El Museo de Chicago lo mandó para colectar especimenes de aves y mamíferos hasta 1962.

Su talento y creatividad artística merecieron reconocimiento internacional. El director del Instituto Smithsonian, Dillon Ripley, le dirigió estas palabras: “Felicito a Ud. y deseo decirle que apreciamos mucho su magnífica colección. Estamos felices de tener esta admirable representación del oriente peruano”. Agradecimientos similares recibía de las universidades de Yale, Ontario y Filadelfia, así como de los museos de Chicago y París.

Mientras en el mundo se exhiben con admiración sus bellos dioramas, los peruanos solamente podemos observar una pequeña muestra de su arte en el pabellón de aves que lleva su nombre en el Patronato del Parque de Las Leyendas - Felipe Benavides Barreda, organizado en 1964. El esplendor de sus obras es descrito por la periodista Alfonsina Barrionuevo así: “Cuando él sea polvo sus animales seguirán conservando su frescura, la brillantes de su plumaje o del pelaje, como si su genio hubiera detenido el tiempo en honor suyo”.

El Manu fue su gran sueño. Las apreciaciones de Kalinowski sobre este espacio de la naturaleza amazónica las transmitió al presidente del Patronato de Parques Nacionales y Zonales (Parnaz), Felipe Benavides, en su carta del 6 de enero de 1967: “Siempre, en el manifestado deseo de brindar mi máxima colaboración, me permito sugerir que a la brevedad posible, se disponga la medida proteccionista de declarar Zona Reservada, toda la hoyada del Manú, que con absoluta seguridad constituye la única zona en la que todavía existe la fauna y flora casi intacta o virgen...” El anhelo de Kalinowski era lograr la protección de este valioso paraje natural.

Benavides convenció al biólogo británico Ian Grimwood (ex director general de la Unión Mundial para la Naturaleza quien se encontrado en visita de estudio en el Perú) para realizar con Kalinowski una expedición hasta ese lugar y presentar los informes técnicos que sirvieron de sustento para reservar un área de 1´400.000 hectáreas con la finalidad de crear el Parque Nacional del Manú (1973).

Sus inquietudes no tuvieron límites. Por esa razón, el 28 de marzo de 1968, pidió al gobierno la constitución de un Museo de Historia Natural en el Manú para investigaciones científicas y culturales. “El museo servirá como muestrario de la enorme variedad de su fauna y flora, constituyendo un valioso aporte al desarrollo de las ciencias biológicas bastante olvidadas en nuestro país”, explicaba entusiasmado. Deseoso de transmitir sus conocimientos a los jóvenes dedicados a la taxidermia, solicitó también la construcción de una escuela en el Cusco. Una vez más estas iniciativas se frustraron.

Recorrió profundamente nuestra amazonia y como resultado de sus exhaustivas indagaciones descubrió la especie de perdiz “Tinamusosgodi conover”, dos nuevas de mamíferos en el sur del Perú, un murciélago de la subfamilia “Emballunurinae” y un marsupial, el “Caluromysuops coelestini”. Sus aportes están publicados en la revista “Fieldiana Zoology”.

Felipe Benavides alentó siempre los esfuerzos e iniciativas de tan ilustre taxidermista. Escribió el 5 de mayo de 1964 a la secretaria del presidente de la república, Violeta Correa Miller, diciendo: “...Los hermanos Celestino y Benedicto Kalinowski viven en el valle Manu y son los únicos blancos que habitan en esa extensa región que vienen recorriendo desde hace 25 años...Conoce muy bien el istmo de Fiscarreal, por vivir en esa zona. Tiene una serie de interesante sugerencias sobre el Proyecto de Colonización de la Marginal y colaborará en el futuro con el Patronato de Parques, etc.”

De personalidad sencilla y discreta, así refiere el estudioso británico Ian Grimwood: “Era un hombre notable y modesto; nació siendo naturalista, cuando lo conocí en el año 1966, venía coleccionando especimenes de un gran número de especies para los zoológicos más famosos de América y Europa. Él había descubierto el “Opossum negro” y muchas otras variedades de aves y mamíferos desconocidos para la ciencia. Los animales lo identificaban y los amaguaca lo respetaban. Sorprendía como era capaz de seducir (mediante imitación de sonidos) a los caimanes y así poderlos contar. Me enseñó como se podía atraer la curiosidad de la nutria gigante y poder nadar entre ellas”.

Naturalista por vocación, conocedor acucioso de nuestros recursos naturales, tesonero investigador de la selva peruana y artista renombrado. Celestino Kalinowski Villamonte nos ha legado su testimonio de desprendimiento, grandeza personal y, además, su intensa identificación con el Perú. Nuestro homenaje de siempre para él.

El maestro en su día: Reflexiones…

El 6 de julio se ha conmemorado en el Perú el “Día del Maestro”. Esta fecha concuerda con la fundación en 1822 de la primera Escuela Normal de Varones (en la actualidad la Universidad Nacional de Educación "Enrique Guzmán y Valle") por el “Protector del Perú”, José de San Martín. Durante el gobierno de Manuel A. Odría (1948 – 1956) se oficializó esta festividad mediante un decreto supremo de 1953.

Coincidiendo con esta efeméride deseo formular varias consideraciones y evocar mi testimonio personal. El maestro cumple un rol significativo en la formación integral del educando. Establece una relación cotidiana y -en ciertos momentos- determinante en la vida de sus discípulos, colabora en la definición de su vocación personal y orienta su porvenir. El profesor que trasciende tiene un nivel de preponderancia que solo se reconoce con el tiempo y de manera imperceptible. Pero, allí está presente el “sello” de su ascendencia en la evolución del estudiante.

En la etapa escolar mis educadores ejercieron un efecto explícito en mi adhesión con los problemas nacionales y, finalmente, en la definición de mis ideas políticas. A ellos debo no ser un peruano más que vive de “espaldas” a su entorno social. Cultivaron en mí la solidaridad e identificación con la realidad del país y me facilitaron apreciar las desigualdades e injusticias existentes. Desde el aula de clase pude conocer el Perú -percibido distante y lejano- gracias a la sensibilidad y preparación que los diferenció.

Disfruté mucho al docente de Literatura, el brillante poeta cusqueño William Hurtado de Mendoza Santander. Uno de los primeros libros que me asignó leer fue “Los ríos profundos”, de notable escritor indigenista José María Arguedas. A través de esta publicación sostuve mi inicial encuentro con el maravilloso y complejo mundo andino que está plasmado en toda su documentada obra intelectual. Luego vendrían otros volúmenes y autores como Vallejo, Mariátegui, Haya de la Torre, González Prada y Alegría, que hicieron que mi visión del Perú se extendiera. Mis mejores nociones de literatura peruana los adquirí en sus amenas clases que esperaba con inquietud y que se caracterizaban, además, por los intensos debates, discusiones y pláticas fomentadas por él.

Siempre estaré agradecido a mis padres por haber puesto en el transitar de mi existencia a quienes fortalecieron los principios provenientes de mi ámbito familiar y contribuyeron en el encuentro de mi verdadera inclinación profesional. La cátedra posibilita otorgar actualizados discernimientos y, al mismo tiempo, ayuda a despertar inquietudes, afirmar ideales, convocar entusiasmos, mejorar la percepción individual, descubrir capacidades, forjar una conciencia crítica y, especialmente, predicar con el arquetipo de comportamiento que también debe enaltecer al ciudadano de bien.

En tal sentido, comparto lo expresado en mi artículo “En el Día del Maestro: Decálogo del ‘buen’ profesor”, cuando digo: “…El desenvolvimiento de la pedagogía demanda, esencialmente, estándares morales que sean observados por el alumno como un referente que inspire fe, ilusión y credibilidad para su porvenir. Nuestra tarea no consiste en transmitir conocimientos, cifras y datos: nuestra misión es constituirnos en un ejemplo personal y demostrarles, con la consecuencia de nuestra conducta, que la vida es mucho más que un título académico y un número acumulado de horas de prácticas. Esa es la razón que debe inspirar a dedicarnos a esta noble misión. ¿Algún día será entendido así?”.

“…La formación de los alumnos debe incluir, igualmente, el ejercicio del pensamiento, la actitud crítica y el cuestionamiento reflexivo. Todo ello, facilitará formar una sociedad de profesionales libres y capaces de defender sus derechos y de levantar su voz valiente de protesta ante la injusticia y el abuso. Ese es un objetivo central de la enseñanza en una sociedad sumisa, invertebrada e insolidaria como la nuestra. No solamente hay que darles información sino elementos indispensables para abrir sus ojos ante el engaño, la arbitrariedad y las vicisitudes del mañana”.

En el texto “Ética y política: El arte de vivir y convivir” de Mónica Jacobs, Eliana Mory y Odette Vélez, encuentro coincidencias. Luis Bustamante Belaunde en su prólogo, dice: “…Enseñar es instruir, mostrar o transmitir conocimientos, indicar y guiar caminos. Educar es desarrollar y perfeccionar las facultades y fuerza propias de las personas o ‘hacer salir de dentro hacia fuera’ sus potencias de crecimiento. La enseñanza suele ser un acto grupal o colectivo. La educación es siempre individual. Quienes enseñan son docentes. Quienes educan son maestros”.

La docencia es un espacio para “echar” semillas de esperanzas, sueños y otros valores que requerimos fomentar en una generación mayoritariamente resignada, indiferente y renuente a la cultura que, desde mi parecer, ha bloqueado el desarrollo de sus habilidades intelectuales y de introspección. Esta forma de subsistencia favorece a los que conducen los destinos de la sociedad, quienes estiman “peligrosos” a los seres lúcidos, disconformes y dispuestos a confrontar el entorno y no dejarse manipular.

Recordemos un extracto del magnánimo poema del genial español Antonio Machado y Ruiz: “…Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. A pesar de adversidades, incomprensiones y mediocridades -inherentes al atraso cívico, ético y cultural de nuestro medio- sigamos abriendo sendero en el devenir de los estudiantes. Ellos constituyen fuente inagotable de inspiración.