domingo, 6 de agosto de 2017

Vibra el arte urbano en Barranco

El acogedor distrito de Barranco, en el que residió el notable pensador José María Eguren (1874 – 1942), nos sorprende con la puesta en marcha de una actividad -que se lleva a cabo en diversas ciudades del mundo- nacida para promover la inspiración artística en galerías y espacios públicos: la tercera versión de la Semana de Arte Urbano. 

En jornada reúne a un puñado de jóvenes muralistas deseosos de emitir lemas de amistad, esperanza y sensibilidad, orientados a alentar la solidaridad, la tolerancia y la capacidad de vivir en armonía. Su objetivo es contribuir a realzar la creatividad como un elemento influyente en la conciencia de la población y presentar, de una manera colorida, realidades de una nación convulsionada, invertebrada, llena de contrastes y desencuentros. 

La organización corre a cargo de Seaumanoid -marca activista creada para financiar y liderar causas que protejan nuestro planeta- y cuenta con la colaboración de la municipalidad de Barranco, el ministerio de Cultura e Interbank. Por cierto, la temática ecológica amerita enorme acogida en las nuevas generaciones de artistas: se han trabajado estéticos murales para inducir acerca de la fauna silvestre, los mamíferos marinos y la conservación de nuestra imponente diversidad biológica. 

Según declaró la entusiasta representante y fundadora de Seaumanoid, Mariana Orihuela Wagner: “…. Desde que nació este proyecto tuvimos como esencia el trasfondo social y el arte como linda herramienta para transmitir imágenes para muchas cosas positivas. Es por eso que Seaumanoid derivó también como nuestro proyecto de educación medioambiental a través de campañas educativas, movilizaciones ciudadanas y el arte. Estuvimos convencidos que harían sinergia en el momento indicado y ese ya llegó”.

En esta ocasión se suma el prestigioso y afable artista huancaíno Elliot Tupac, quien diseña desde los 12 años lettering -composiciones tipográficas libres- y tipografías para afiches chicha. Desde el 2004 alterna con autores plásticos peruanos y extranjeros. Ha realizado murales para las películas “Madeinusa” y “La teta asustada” -de la cineasta y escritora Claudia Llosa Bueno- y transcendentales actividades culturales en Chile, patrocinadas por la Universidad Mayor de Chile. Su creación se caracteriza por anuncios cortos y recogidos de lo cotidiano. 

Asimismo, la siempre animosa Mariana agregó que Dase Man, el colectivo MDH, Cristina Stucchi, Ximena Mil, Monks, Naf, Margarita Orihuela, Carga Máxima y, además, Brain, Lima Love, Yandy Graffer, Chococar, Tremos, Mar Cansaya, Eduardo Yaguas, Fania, Renzo Ortega, Radio y Xomatok exhiben sus lienzos en las paredes y escaleras del pasaje Oroya e incluso se han colocado palabras del literato Javier Heraud (1942 - 1963). Este certamen es luz, color y vibra callejera. “El arte es un arma bella para dar mensajes y tiene un importante transformo social de unión. El tiempo en el planeta es arte, sea pintando, haciendo música o siendo abogado. Este es una propuesta de amor al prójimo y a la especie humana. Otra gran sorpresa es el relanzamiento del boulevard como punto de difusión cultural, a partir del proyecto de mi autoría que sustenté como directora del Centro de Información y Formación Ciudadana”.

Tan espléndida actividad coincide con el empeño de sus autoridades ediles de convertir el boulevard “José Faustino Sánchez Carrión” -que une las avenidas Bolognesi, Grau y el parque municipal- en una llamativa feria gastronómica, educativa y ecológica los días viernes, sábados y domingos. Este fin de semana se vivió un escenario de júbilo, rock, esparcimiento y cultura. Me encantó el delicioso paneton orgánico.
La idea consiste en recuperar este concurrido lugar para presentar productos saludables, medicina natural, música, programas de lectura, juegos para niños, entre otras atracciones con un común denominador: persuadir al concurrente mediante amenas representaciones formativas y encausar la cultura de forma atrayente.

Precisamente, en este pasaje estaba la vivienda del afamado poeta vanguardista Martín Adán (1908 - 1985) -cuyo nombre era Rafael de la Fuente Benavides- autor de la fascinante obra “La casa de cartón”. Según lo expuesto por Franklin Minaya Ramírez en su nota “Martín Adán y su rancho barranquino” (2015): “…Algunas características que tiene este rancho principalmente es su estilo republicano/neoclásico además presenta cornisas de madera en la parte superior en muy buen estado, unos cercos de fierro en su fachada y en la parte del ingreso existe un patio con piso de loseta y en la parte derecha está situada una escalera de mármol que conduce a un balcón de madera acompañado de columnas de madera en este mismo ambiente y a la puerta principal del inmueble”.  

Estas interesantes novedades merecen ampliarse con la implementación de una agenda de visitas a los vistosos museos de la Electricidad, Mario Testino y Pedro de Osma y, además, al Puente de los Suspiros, el malecón Paul Harris, la alameda Sáenz Peña, la Bajada de los Baños y a la casa del escultor Víctor Delfín. Este recorrido podría incluir la acogedora residencia de José María Eguren y la iglesia San Francisco de Asís. Promover el turismo cultural contribuiría a realzar el patrimonio e historia de una comuna que alberga un sinfín de tradiciones propicias para avivar una intensa tarea educativa.

No puedo dejar de evocar su civismo en la Guerra del Pacífico (1879 - 1881). El presidente de la república, Manuel Prado Ugarteche, condecoró a esta jurisdicción como "Ciudad Heroica" (1962) en reconocimiento a su estoica resistencia en las dolorosas batallas de San Juan y Miraflores (13 y 15 de enero de 1881). La mayoría de sus fincas eran propiedades de inmigrantes, quienes habían huido, por lo que no existieron enfrentamientos. Barranco fue incendiado.

En tal sentido, quiero citar lo expresado por Marco Gamarra Galindo en su documentado texto “Barranco, donde vive la tradición” (2010): “… Durante las primeras décadas del siglo XX, Barranco recibe toda la mirada de la sociedad limeña por sus apacibles balnearios. Un considerable número de bañistas recorrían la ‘Bajada de los Baños’ entre olivos y árboles de sauces para finalmente, degustar de unos atardeceres de ensueño en los baños de Barranco. En la actualidad, este famoso pasaje está rodeado de antiguas casonas, bohemios bares y espléndidos restaurantes que brindan al visitante un momento cercano a la cultura viva de la capital de la tradición limeña”.

La cultura ofrece la capacidad de reflexionar sobre nosotros mismos. Nos convierte en seres racionales, críticos y éticos. Posibilita discernir los valores, efectuar versadas decisiones, tomar conocimiento de nuestra realidad, reconocernos como un ideal inacabado, analizar nuestras realizaciones, buscar nuevas interpretaciones y crear obras que nos trasciendan.

También, acrecienta la autoestima, nos vuelve seres lúcidos y es un medio para entender la vida. Sus implicancias son vitales para desarrollar nuestra espiritualidad y discernimiento. Un pueblo culto se diferenciará por su agudeza intelectual. Algo apremiante de difundir en “perulandia”, en donde las superficialidades, los materialismos, las inopias mentales y las rusticidades cognitivas son más comunes que la mazamorra morada.

En una sociedad que subsiste de espaldas a la ilustración, es imperativo insistir en la valía de la cultura y su connotación en nuestro enriquecimiento integral. Debemos aprender a acercarnos ilusionados a las vastas, asequibles, entretenidas y múltiples manifestaciones didácticas enfocadas a afianzan nuestro sentido de pertenencia e identidad. Existe el reto impostergable de incluir la sapiencia en los objetivos de los hombres y mujeres de un país sucumbido por la desinteligencia, el conformismo, el atraso y la apatía. Solo la sublevación de nuestras almas y conciencias hará posible superar las conductas serviles, miedosas e hipócritas inherentes en los aldeanos de “perulandia”.

Felicito el perseverante, arduo y tenaz empuje de mi apreciada amiga Mariana de poner al alcance del ciudadano estás prácticas conducentes a construir una sociedad mejor y, especialmente, coincido con los versados vocablos del autor de “Simbólicas” (1911): “Hay una infinitud de ideales disímiles como las hojas. El ideal es lo íntimo del ser, lo que lo distingue de los otros seres. Ese átomo diferencial, único para cada individuo, es en el plano sentimental y estético la personalidad de arte y la inmortalidad individual, pues no existen, ni han existido dos seres de sentimentalidad idéntica desde el principio del mundo”.      

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