sábado, 25 de julio de 2015

Parque de Las Leyendas: ¿Nuevas tropelías?

Siguen apareciendo reiteradas revelaciones acerca de irregularidades en el Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda. Al parecer, lo expuesto en mi artículo “Los ‘animales’ del Parque de Las Leyendas” es aún insuficiente para describir la dimensión de los cuestionamientos en esta emblemática institución.

Un hecho que no puede pasar inadvertido está referido a su director ejecutivo, Marco Villalobos Alvarado quien enfrenta una demanda por peculado cometido cuando se desempeñó, en la anterior gestión de Solidaridad Nacional, como gerente de Promoción y Desarrollo del Parque de Las Leyendas. Según el expediente judicial este servidor público y el ex director ejecutivo, Adolfo Guevara Ocampo, estarían involucrados en la ejecución irregular de 51 contratos de prestaciones recíprocas celebrados con particulares interesados en convertirse en concesionarios de negocios de esparcimiento. Me pregunto: ¿Cómo alguien con esos antecedentes es nombrado director ejecutivo?

Existen demasiados asuntos extraños: Villalobos favoreció a la empresa Villaespo Constructores, de propiedad de Ricardo Villareal y Luigi Esposito. Según los indicios, el ex gerente de Promoción y Desarrollo presionó para que cuatro concesionarios le transfieran dinero a sus cuentas bancarias. Pero hay una cuarta persona involucrada. Se trata de Diana Zaldívar Rabanal, la actual gerente de Administración del parque -nada menos que la pareja sentimental de Ricardo Villareal- y, por cierto, ex proveedora de la institución.

Durante mi permanencia en la presidencia del Parque de Las Leyendas (agosto 2006 - junio 2007), cuando dependía del ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, aprobamos un plan de concesiones para retirar a los vendedores a partir del 31 de enero de 2007. Esta estrategia facilitó seguir recibiendo iguales ingresos con apenas 20 establecimientos licitados con la presencia de un observador del Colegio de Economistas del Perú y de la Contraloría General de la República.

Sin embargo, quiero compartir una anécdota: una noche recibí la llamada de la máxima autoridad del Servicio de Parque (Serpar) de la Municipalidad Metropolitana de Lima, Javier Arbulú Bryce. Pretendió sorprenderme diciendo que se comunicaba departe del alcalde y desde la oficina del burgomaestre para pedirme que no saque a los comerciantes. Agradecí su preocupación, lo invité a visitar el parque y le dije: “las determinaciones únicamente las adopta el Consejo Directivo que presido”.

Conocedor del estilo titubeante y de la frágil lealtad de los servidores estatales “frívolos, pusilánimes e insensibles” -temblorosos por la transferencia próxima a perpetuarse a la comuna limeña- los convoqué al día siguiente para decirles lo contrario: que había atendido un mensaje telefónico de una alta autoridad de gobierno solicitando apresurar la salida de las adjudicaciones vencidas el 31 de enero. De esta manera, demostré firmeza en un medio colmado de cobardías, medias tintas e intereses sórdidos. Mi insistencia en ordenar el parque disgustó a los autores de haberlo convertido en un caótico campo ferial abarrotado de kioscos y ambulantes.

De otra parte, en pocas semanas se vienen conociendo más acusaciones sobre la millonaria adquisición de dos camionetas cuatro por cuatro, el desembolso excesivo en el pintado del muro exterior de su fachada, la asignación de un “bono de reconocimiento” a sus funcionarios -sindicado como anómalo por la Contraloría General de la República-, el desabastecimiento de los alimentos de su colección animal, la falta de transparencia de los perfiles profesionales de quienes ocupan cargos de confianza, entre otras perlas.

Según lo exhibido en el programa “Cuarto Poder” se ha detectado que las boleterías utilizan tickets manuales. Además, en el registro de visitas e ingreso se percibió una baja considerable en marzo, con 99.104 visitantes. Para graficar el hecho, se comparó con las cifras del mismo mes de los años anteriores: en 2013 fue de 185 mil y en 2015 de 163 mil. Y teniendo en cuenta el dinero, en marzo de 2013 se recaudó 1 millón 600 mil soles, en marzo de 2014 1 millón 500 mil soles, pero en el mismo mes del 2015 solo 868.759 soles. Es decir, 600.000 soles menos.

A todo esto, deseo agregar el reciente desmantelamiento de la Sala Robert Everly, un ilustrativo museo con los antecedentes del Parque de Las Leyendas, implementado por iniciativa de Enrique Barreto Estrada, gestor, fundador y ex presidente del parque. Más allá de su valor simbólico este sitio constituía un homenaje al arquitecto norteamericano que elaboró ad honorem su Plan Maestro y, además, era un lugar reservado a orientar la ejecución de los proyectos en este centro arqueológico, botánico y zoológico.

Asimismo, existen otros episodios desconocidos por la ciudadanía. Me refiero a las frustradas tratativas efectuadas a partir del 2007 por el ex jefe de la División de Educación y Extensión Cultural, Jorge Zerene Zerene para lograr, con la intervención del presidente del Congreso de la República, Luis González Posada, la donación de camellos provenientes del Reino de Marruecos. Todo se estropeó a pesar de la respuesta de su embajador en Lima afirmando el 4 de marzo de 2008: “…me complace informarle que el Alto Comisariado de Aguas y Bosques y de Lucha contra la Desertificación del Reino de Marruecos ha acogido con gran entusiasmo la propuesta de concretar un Convenio de Cooperación entre el Parque Zoológico de Lima y el de Rabat”.

Es lamentable y reprochable el silencio interesado de la Sociedad Zoológica del Perú -que ocupa terrenos del parque y tiene un convenio con el patronato- y del cuerpo de regidores. ¿Existe algún extraño pacto con Luis Castañeda Lossio? ¿Porqué tantos mutis abyectos en relación a un mandato edil caracterizado por la prepotencia, el autoritarismo y el carencia de transparencia? No obstante, los minoritarios concejales de Diálogo Vecinal están demostrando mayor capacidad de liderazgo en momentos en los que debe escudriñarse el accionar de Solidaridad Nacional.

Una acotación final: durante mi desempeño mandé colocar en la puerta principal un letrero que decía: “Esta es una institución al servicio de la comunidad. Aquí se vive la ética y practica la meritocracia y no aceptamos tarjetazos”. Ahora sugiero poner un aviso con la siguiente inscripción: “Estamos ‘construyendo’ toda clase de negocios: Bienvenidos”.

Es inconveniente y lesivo que el histórico y tradicional Parque de Las Leyendas, al que me unirá siempre un sólido vínculo afectivo y emocional, esté en manos de un puñado de “aves de paso”. Este extraordinario escenario educativo, cultural, científico y recreacional de la metrópoli es una expresión de la grandeza de nuestro país en sus más variados aspectos y, por lo tanto, también un tributo a los hombres y mujeres que posibilitaron la existencia de tan admirable reducto de peruanidad.

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