martes, 25 de octubre de 2011

La Feria del Libro Ricardo Palma

Desde el 20 de octubre se presenta en el tradicional y acogedor parque Kennedy de Miraflores la 32 Feria del Libro Ricardo Palma. Como todos los años esta esperada jornada cultural reúne sugestivos y amenos conversatorios, homenajes, recitales y presentaciones de nuevas e interesantes publicaciones.

Este año tiene un programa bastante enriquecedor que incluye exhibir variados trabajos de autores nacionales como de Iberoamérica. Estará el colombiano Juan Esteban Constaín con su libro “Calcio” que será comentada por el entrenador de la selección, Sergio Markarián. Asimismo, llegará de Chile Andrea Jeftanovic con su obra “No aceptes caramelos de extraños”. En el rubro cuentacuentos y narración oral se presentan Raymundo Zambrano “Don Pascual” (Ecuador) y Carmen Alicia Morales (Puerto Rico).

En el medio peruano habrá novedades. José Tola presentará su publicación “Soy cuerpo para bien, soy cuerpo para mal” y Juan Acevedo lanzará su libro “El cuy”. El renombrado periodista César Hildebrandt presentará “Una piedra en el zapato”, mientras que José Rosas Ribeyro y Maki Miró Quesada darán a conocer sus recientes escritos.

Para los más pequeños se contará con un área infantil en donde se realizarán talleres de fomento de lectura, cuenta cuentos, función de títeres y divertidas actividades para entretener y sensibilizar a los niños en el fascinante ámbito de la lectura.

La lectura es uno de los quehaceres humanos más hermosos, trascendentes y productivos en la vida del hombre. Sugiero concurrir a esta feria a fin de aprovechar sus atracciones para fortalecer el conocimiento y el engrandecimiento de la espiritualidad. Leer es “navegar” en un océano de grandes profundidades y recrear bellos escenarios producto de la imaginación de sus autores.

En tal sentido, quiero compartir –nuevamente- lo dicho en mi artículo “El maravilloso encanto de la lectura”: “…La lectura nos compromete en el desenvolvimiento de nuevas capacidades que, probablemente, no hayamos descubierto. Ayuda al perfeccionamiento del lenguaje, mejora la expresión, el vocabulario y la ortografía; incrementa las relaciones humanas, los contactos personales y favorece la empatía; facilita la exposición del propio pensamiento y posibilita la capacidad de pensar; es una herramienta que activa las funciones mentales agilizando la inteligencia; abre la imaginación y creatividad (según el escritor y docente Iván Thais los mejores alumnos de publicidad son los jóvenes que desde temprana edad han extendido el hábito de la lectura). Por último, aumenta el bagaje cultural, proporciona información, conocimientos y amplía los horizontes del sujeto. Un hombre culto y, además, educado tiene elementos favorables para proyectar una imagen positiva en el ámbito personal y laboral”.

El sábado último visité la feria y me gustó ver tanta juventud atraída por adquirir ejemplares. Existen variadas ofertas por cinco, siete y diez nuevos soles en diversos stands de empresas editoras. Recomiendo apreciar las atrayentes producciones del Fondo Editorial del Congreso de la República, el Banco Central de Reserva, la Universidad Alas Peruanas, entre muchos otros. Por cierto, las editoriales Norma y Santillana tienen primicias a precios accesibles.

La Feria del Libro Ricardo Palma es un espacio que debe influir para valorar -a pesar de adversidades y limitaciones- a pensadores, académicos y escritores que siguen “haciendo camino al andar” en este idealista afán de propalar sapiencia y reflexión, en un medio requerido de tan inigualable alimento. Recuerde amigo lector: La lectura subleva, incrementa la disconformidad y acentúa el espíritu crítico.

Al retirarme leí un aviso con la expresión de un autor del siglo XIX que decía: “Una casa en donde no hay libros, es una casa sin dignidad”. Qué palabras más acertadas! Existen hogares con numerosos equipos de última tecnología, pero apenas unos cuantos textos básicos y desactualizados que evidencian la ausencia de apego por descubrir -a través de la lectura- ese mundo de discernimientos beneficiosos para progresar y evolucionar.

Una vez más, entendí el porqué de la ausencia de decencia en una sociedad inmersa en la ignorancia, la apatía y, además, poseedora de una elevada pobreza intelectual a la que no debiéramos de resignarnos. Como lo he referido -con insistencia en anteriores comentarios- la carencia de ilustración en una colectividad facilita conductas mediocres, súbditas y de sometimiento a mensajes embrutecedores que influyen en sus vidas.

El recordado librero y editor Juan Mejía Baca -durante un encuentro promovido por nuestro común amigo el embajador de Italia en el Perú, Bernardino Ossio (1990)- me refirió con esa cálida sencillez que lo enalteció: “…Alguien que entra a mi editora a indagar por un libro, no puede ser una mala persona”. A ello debo agregar una apreciación de él: “…"Yo les digo a mis amigos: Es más fácil escribir un libro que leerlo. No es fácil iniciar el camino del saber leer. No sólo por los conocimientos que trae un libro, sino por la belleza. He tratado de demostrarlo con el ejercicio del oficio de librero y también como editor”. Mi homenaje a este excepcional peruano al haberse cumplido 20 años de su partida.

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