jueves, 3 de febrero de 2011

La majestuosa Aguada Blanca

Ubicada a pocas horas de la ciudad de Arequipa, camino a Chivay (Cailloma) allí se encuentra la hermosa pampa Cañahuas en donde se establece la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, una de las más importantes áreas naturales en la conservación de los camélidos sudamericanos.

La extensa región de Aguada Blanca está situada en pampa Cañahuas. Allí abundan vicuñas, guanacos, alpacas, tarucas y, aproximadamente, cien especies de aves locales y migratorias. Destacan la presencia de cóndores, aguiluchos, patos de puna, flamencos y perdices serranas. El Misti, Chanchani, Tarucani -ubicados al norte- se aprecian imponentes, sumado al bello y característico paisaje andino.

Cañahuas es un área muy parecida a pampa Galeras (Lucanas, Ayacucho). Dentro de la misma altura (4,000 m.s.n.m. aproximadamente) y con fácil acceso desde la ciudad de Arequipa para los turistas que llegan desde Cusco y Puno.

Fue este escenario el que motivó al científico alemán Rudolf Hofmann en 1974 (en su calidad de integrante de la Misión de Cooperación Técnica de la República Federal Alemana trabajaba en la Reserva Nacional de Pampa Galeras) para proponer al presidente de la Asociación Pro-Defensa de la Naturaleza (Prodena), Felipe Benavides Barreda, llevar los excedentes de vicuñas hacia esta zona de Aguada Blanca.

Durante la “Segunda convención internacional sobre camélidos americanos” (Puno, 1975), Benavides se reunió con el experto boliviano en camélidos Armando Cardozo González y coincidieron en encomendar esta inquietud a Mauricio De Romaña Bustamante, gerente de la Asociación de Criadores de Alpacas del Perú.

En aquella reunión se aprobó una moción de la Federación Agraria de Arequipa y respaldada por todas las autoridades departamentales, que solicitaba se declarara reserva nacional la zona de Aguada Blanca. El pedido fue remitido al ministro de Agricultura, Enrique Gallegos Venero. De esta manera, surgió la idea de constituir esta importante área en el sistema ecológico de la vicuña. No obstante, el camino para concretar su nacimiento, fue bastante adverso. Trabas e incomprensiones burocráticas demoraron su fundación.

Su constitución requería de una sustentación técnica. Para ello, fue convocado Guillermo Roberts, joven ornitólogo norteamericano, quien trabajó la elaboración del proyecto de la futura área natural. Creemos oportuno compartir algunos aspecto de su propuesta: “La Reserva Nacional Aguada Blanca, al ser debidamente vigilada, creará una zona de influencia, por lo tanto, da mayor seguridad o protección en toda la zona alrededor del área...Es evidente que el aumento considerable de vicuñas en Pampa Galeras obliga al gobierno a declarar otras reservas”.

Roberts, también en sus informes anota: “En marzo de 1975 constatamos un grupo de 13 vicuñas sobre la carretera y al detener el vehículo en que viajábamos se mantuvieron a menos de 20 metros, lo que representa un enorme atractivo turístico, sobre todo internacional. Esta reserva nacional puede ser visitada por carretera a una hora de Arequipa, con la ventaja que los turistas que vienen de Puno y Cusco, en tren pueden bajar en la estación de Cañahuas y por carretera descender a Arequipa, admirando la flora y fauna de este bellísimo y único paisaje de su tipo, ya que en Pampa Galeras la visita es penosa, debido a que los turistas en dos horas cubren 90 kilómetros desde Nasca, hasta 4,000 metros sobre el nivel del mar, mientras que el turista en Arequipa, al bajar de Puno (ya acostumbrado a la altura) o al subir de Arequipa, ya no le es tan fuerte el cambio de altura, y con facilidad puede tomar fotografías...”

Los estudios fueron presentados al Concejo Provincial de Arequipa, que hizo suyo el pedido y demandó al gobierno la declaratoria de reserva. Mauricio De Romaña –uno de sus gestores- comentó así estos episodios: “Se recuerda con emoción aquella ceremonia en pampa Cañahuas, de un 26 de marzo de 1975. Entonces, el ingeniero Guillermo Lira, alcalde de la ciudad de Arequipa, acompañado por las principales autoridades civiles y militares, y con los señores Felipe Benavides y Guillermo Roberts de Prodena; la señorita Rosa Bernedo y Demetrio Ramos, por la Federación Agraria y un importante grupo de periodistas y entusiastas conservacionistas, suscribieron el acta solicitando al gobierno la creación del “Parque Nacional de Aguada Blanca”, ante un imponente escenario entre los majestuosos volcanes Misti y Chacani”.

Luego de complejas gestiones gubernamentales, recién el 20 de mayo de 1977, se hizo realidad el sueño de este puñado de conservacionistas involucrados en esta aventura, al crearse la Zona Reservada de Pampa Cañahuas, para brindarle protección legal e institucional. Posteriormente, el 9 de agosto de 1979, fue establecida oficialmente la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, ubicada entre los departamentos de Arequipa y Moquegua, con una superficie de 366,936 hectáreas. Casi cuatro años tardaron los “expertos” del sector Agricultura para aprobar la creación de un lugar requerido urgentemente con el propósito de acoger la sobrepoblación de vicuña de Pampa Galeras.

Aguada Blanca está dedicada a la conservación de un pedazo de nuestra rica y variada ecología que, no debemos olvidar, es fuente de ingreso económico y, por lo tanto, instrumento para mejorar la calidad de vida de los olvidados campesinos que deben enfrentar la caza furtiva de la especie con la lana más fina y valiosa del mundo. No obstante, la excepcional belleza sigue ameritando la admiración de la comunidad conservacionista mundial.

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